Edición mensual - Marzo 2008 - Puertollano Universitario

Miguel Belló y el astronauta Pedro Duque estuvieron con los alumnos del IES Fray Andrés

Dos tipos que vuelan muy alto

No todos los días se tiene ocasión de estar al lado de un astronauta. Los alumnos del IES Fray Andrés de Puertollano compartieron con Pedro Duque, el primer español que ha viajado al espacio exterior, una jornada inolvidable. Duque acudió junto a Miguel Belló, un puertollanense que realizó estudios de secundaria en el Fray Andrés obteniendo un expediente académico con matrícula de honor y que después se licenció como Ingeniero Aeronáutico en la Universidad Politécnica de Madrid.

El proyecto “Don Quijote” y el asteroide “Apophis”

El tandem Duque-Belló compone uno de los equipos más destacados en el ámbito de la ingeniería espacial y ambos dirigen la empresa Deimos-Space que actualmente lleva a cabo la aplicación del proyecto “Don Quijote” que tiene por objetivo evitar la hipotética colisión del asteroide “Apophis”, cuyo peso es de 20 millones de toneladas, y que en el año 2029 pasará a 20.000 kilómetros de la órbita terrestre “una distancia muy corta, la mitad de donde están ubicados los principales satélites” matizaba Belló.

La probabilidad de que el asteroide impacte contra la Tierra es de 1 sobre 50.000 pero existe un riesgo añadido, y es que la caprichosa trayectoria del “Apophis” lo volverá a aproximar a nuestro planeta en el 2036 y en esa fecha los científicos no descartan que el temido asteroide pueda chocar. De ahí que el proyecto de Deimos-Space haya sido elegido entre una ramillete de propuestas por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA); en principio, y bajo el enfoque de brainstorming, afamados investigadores y científicos del ámbito espacial se están devanando los sesos acerca de las medidas preventivas que pudieran tomarse antes del 2029. Unos se decantan por dirigir un misil nuclear con la idea de explosionarlo en el “Apophis” y así destruirlo, mientras que otros aseguran que lo más indicado será la desviación de su trayectoria para alejarlo de la Tierra. En cualquier caso y para ahuyentar a los alarmistas Belló señalaba la importancia de desdramatizar el asunto “aunque es esencial tener preparada la tecnología para cuando el asteroide se aproxime”.

Belló, que conoció a Duque en el Centro de Operaciones que la ESA posee en Alemania, dirige actualmente Deimos-Space y aprovechó su visita a Puertollano para dar a conocer al Equipo de Gobierno la tecnología que comercializa esta empresa “y cuyas aplicaciones en el ámbito de las comunicaciones es muy útil para los ayuntamientos”. También conoció de primera mano los proyectos formativos aeronáuticos que Virtus desempeña así como el Título Propio de Gestión Aeronáutica que se imparte en el Centro de Estudios Universitarios bajo la supervisión de la UCLM.

Este hombre de mente privilegiada, arengó a los alumnos del Fray Andrés para que con esfuerzo e ilusión den el salto desde Puertollano “para estudiar una carrera en alguna universidad española con prestigio”. Advirtió a aquellos que decidan dedicarse a la ingeniería espacial que pese a la dureza de los estudios se puede llegar a cotas exitosas, como es su caso pues Belló tiene en su trayectoria un bagaje de 25 años vinculados a esta disciplina. No ocultó su emoción al comprobar la gran acogida que los alumnos del Fray Andrés le dispensaron; “me ha emocionado mucho volver al instituto donde estudié hace 30 años y comprobar la expectación que despierta el mundo del espacio”.

Proyectos espaciales en los que ha participado Belló

Belló, que también es Doctor en Ingeniería Aeroespacial por la Universidad de Braunschweig (Alemania) y Jefe de la División de Ingeniería y Análisis de Misión de la empresa GMV (Madrid), ha participado activamente en los proyectos interplanetarios que la Agencia Espacial Europea llevó a cabo desde su fundación. Con gran entusiasmo confesó que la verdadera intención de estas actuaciones es ver la viabilidad de “poder colonizar nuevos mundos y entender el pasado para predecir el futuro del sistema solar”.

La primera misión en la que se implicó fue GIOTTO, nombre tomado del pintor italiano del Trecento, cuyo objetivo fue estudiar la composición del cometa Halley a su paso por nuestro planeta en 1985. La siguiente fue la misión CASSINI-HUYGENS, coordinada por la NASA y la ESA, que por primera vez posó una sonda en el satélite Titán, una luna de Saturno, y que para los expertos tiene todas las papeletas de haber albergado algún tipo de vida. Desde 1992, Belló participó en otros proyectos espaciales como XMM, ENVISAT y MARS EXPRESS, cuya finalidad era la búsqueda de señales de agua y vida en la superficie marciana a través de la sonda Beagle 2. Precisamente, y al confirmarse la existencia de agua en el polo sur de Marte, Belló se aventuró a especular sobre las próximas misiones espaciales que han puesto la diana en Marte con idea de diseñar estaciones espaciales así como urbanizaciones; esto último que puede parecer descabellado y propio de un libro de ciencia-ficción ya cuenta con el diseño de proyectos por parte de la NASA (así son de adelantados los norteamericanos); “es el futuro, no os miento” apostillaba Belló.

Duque pide más apoyo político para la investigación espacial

Cuando Pedro Duque tomó la palabra, los alumnos del Fray Andrés que copaban los asientos del Auditorio Municipal, aplaudieron a reventar. Duque, un hombre de mirada huidiza y parco en palabras, tiene ese aura extraordinaria que se supone a los astronautas. Un tipo de ha viajado al espacio, que ha visto la Tierra “desde ahí arriba”, posee una cobertura de héroe y es algo que se aprecia en las muestras de afecto que le dispensaron los alumnos de Puertollano. Duque, que ha participado en cuatro vuelos espaciales, se bautizó en octubre de 2003 con la misión “Cervantes”, la primera epopeya galáctica de la Agencia Europea Espacial en colaboración con Rusia. El objetivo era reemplazar a la cápsula Soyuz en la ya desaparecida Estación Espacial Internacional. Duque, junto a otros dos compañeros de viaje, partió al espacio desde el cosmódromo ruso de Baikonur y durante ocho días permaneció en la Estación Espacial para reparar la maltrecha Soyuz. A lo largo de ese tiempo realizó más de 22 experimentos científicos para comprobar el comportamiento y funcionamiento de equipos tecnológicos con gravedad cero. Tras su periplo Duque aterrizó en una planicie de Kazastán y ahí comenzó su leyenda.

Cuando se dirigía a los alumnos, que con ojos de búho lo miraban como si fuera un ser de otro mundo, Duque dejó claro que “existe la tecnología necesaria para seguir avanzando en la exploración espacial. Sólo hace falta un impulso político semejante al que hubo hace décadas cuando Estados Unidos puso a un hombre en la Luna”. Desconoce cuál será su siguiente vuelo espacial pero en su mirada abstraída se aprecia un anhelo de seguir retando al espacio. Él, el quinto astronauta de la Agencia Espacial Europea, sabe que lo mejor de su carrera profesional está por llegar.