Edición mensual - Enero 2008 - Comarca

Los habitantes de la Venta y algunos visitantes siguen padeciendo las amenazas del dueño de la Cotofía

Y se hizo la luz (pero siguen sin tener agua)

J. Carlos Sanz

Nº 195 - Comarca

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La navidad tuvo un gesto de bonhomía para con los dueños de la Venta de la Inés y desde el 28 de diciembre la casa ya dispone de corriente eléctrica poniendo fin a una esperpéntica situación que se mantuvo vigente durante demasiado tiempo. Tanto, que el propio Felipe Ferreiro, propietario de la Venta, no terminaba de creerse disponer de luz tras años de hostigamiento por parte de su incómodo vecino, el dueño de la finca “La Cotofía”.

Sin embargo, y pese a lo logrado, los habitantes de la cervantina venta siguen sin tener acceso al agua potable cuando legalmente no hay ningún obstáculo que imposibilite tal derecho. Así lo asegura Vicente Luchena, presidente de Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia, y principal adalid en reclamar mejoras en las condiciones de vida que soportan los sitiados habitantes de la Venta; “por razones soterradas, están tratando de prolongar que Ferreiro y su familia dispongan de este legítimo derecho”.

Sin noticias del agua prometida

Desde hace décadas, la Venta de la Inés no puede abastecerse del agua que corretea por el río Tablillas. El dueño de “La Cotofía” tomó la decisión salomónica de destrozar la antigua conducción cerámica arguyendo que el susodicho río no es tal sino tan sólo un arroyo, por lo que Ferreiro y su familia viven una situación kafkiana que no acaba de resolverse. Y eso que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la entidad pública que ostenta la potestad sobre el río Tablillas, ya ha dado luz verde a una concesión administrativa para la Venta de la Inés; “pero hay un alto cargo que está entorpeciendo el que Ferreiro y su familia cuenten con abastecimiento de agua”, denuncia Luchena.

A lo que hay que sumarle la cantidad de impedimentos que cualquier visitante se encuentra al transitar por las vías pecuarias anexas a la Venta, sobre todo el camino que conduce a la Cueva de la Venta de la Inés, donde pueden contemplarse pinturas rupestres del período Neolítico. Por mucho que desde la Delegación provincial de la JCCM se garantice el derecho a visitar tal entorno, en la práctica las incursiones intimidatorias de agentes del SEPRONA están a la orden del día. Así lo expone Luchena quien alerta del “cacareo” político incapaz de hacer frente a las continuas amenazas de denuncias que se siguen produciendo; “algunos guardias civiles están trabajando para beneficio del dueño de la Cotofía en vez de hacer cumplir las leyes españolas, así de sencillo”, advierte el presidente del colectivo ecologista.

Luchena va más allá y asegura que tres administraciones públicas hacen la vista gorda ante las ilegalidades que se suceden tanto en “La Cotofía” como en la finca “El Robledillo”, anexa a la anterior. Por un lado, el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo “que aún no ha hecho nada para garantizar el libre acceso por los caminos públicos”, señala Luchena quien espera un viraje ante la próxima reunión que mantendrá con Vicente De Gregorio, alcalde almodoveño. La JCCM es la otra administración que debe mojarse en lo concerniente a las vías pecuarias y por último la ya mencionada Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que sigue sin aplicar la concesión hídrica para la Venta de la Inés.

Una problemática que es dominio público, lo que pone en evidencia las declaraciones de algunos políticos, partidarios de solventar las adversidades en la Venta. Como por ejemplo la supuesta tramitación del inmueble como Bien de Interés Cultural cuyo proceso está en punto muerto tal y como explica Luchena. “No se entiende cómo no se ha publicado en el BOE tal declaración”, se pregunta el portavoz de los ecologistas y lo único cierto es que por ahora no se ha iniciado ningún expediente de declaración.

Pese a los obstáculos, la afluencia de personas que quieren conocer de primera mano la situación de los habitantes de la Venta es destacable. Tanto la Asociación de Amigos de la Venta de la Inés como Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia han propiciado la difusión de las condiciones de vida y ante las persistentes amenazas a las que cualquier visitante se ve expuesto, Luchena insiste en que “el acceso a la cueva de la venta es libre y se puede subir en cualquier fecha del año y a cualquier hora del día”. Legalmente no existe ninguna restricción para caminar por la ribera de un cauce público “aunque el dueño de La Cotofía tiene otra opinión”.

Ante la adversidad, resistencia

Ante la posibilidad de ser disuadidos, bien por guardas de la finca o la propia Guardia Civil, Luchena recuerda que los primeros “no tienen competencias para detener a nadie ni exigirle documentación” mientras que en el caso de irrupción de agentes de la Benemérita no hay escapatoria. Si bien Luchena asegura que a lo largo de estos años “ha habido cientos de personas denunciadas pero en el Juzgado se han archivado todas las denuncias”. Por tanto, aunque no se puede afirmar con toda seguridad, estaríamos ante un “farol” que el dueño de La Cotofía se marca con la intención de espantar a visitantes. Actitud baldía pues debido a las continuas campañas llevadas a cabo por Ecologistas en Acción para difundir la problemática “la mayoría de las personas no se echan atrás en su interés por conocer un entorno como aquél”, señala Luchena.

El presidente del colectivo ecologista no ceja en su empeño proselitista para que “todos se solidaricen con los habitantes de la Venta de la Inés y se sientan menos aislados. Hay que recordar que se trata de una familia humilde, con escasos recursos económicos, con una hija aquejada de parálisis cerebral y que conviven con un vecino que les odia, por lo que hay que apoyar moralmente a esta familia”.

En definitiva, un año más la lucha que diversos colectivos mantienen para que Felipe Ferreiro y su familia obtengan mejores condiciones de vida seguirá dando que hablar. Por ahora, la administración pública se caracteriza por materializar tibios avances en esta tentativa y es inevitable especular en el grado de poder e influencias que “La Cotofía” tiene con respecto a la administración pública. Una sospecha que Luchena rebaja al afirmar que “el poder está en manos de las administraciones pero las influencias económicas proceden de La Cotofía”. Hasta el punto de cambiar la voluntad de un funcionario de alto rango que en su día confirmaba la titularidad pública del río Tablillas “y que hoy en día no lo reconoce como tal si no como un arroyo. Tenemos documentos oficiales que demuestran esto”. La silueta de la presión se aprecia en este embrollo y así lo admite Luchena.