Edición mensual - Septiembre 2007 - Cultura

Las obras de remodelación tienen por objetivo un embellecimiento sustancial del edificio

La iglesia de la Virgen de Gracia camina hacia su esplendor

J. Carlos Sanz

Nº 191 - Cultura

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La costumbre dice que entre la población existe la creencia generalizada en que “los curas siempre están pidiendo dinero”. Jesús Mayorga, párroco de la iglesia de la Virgen de Gracia, posee ese afán recaudador y para acallar suspicacias del tipo “a dónde va a parar el dinero” se ha propuesto adecentar y embellecer el edificio que acoge la imagen de la patrona.

Una tentativa de remodelación que Mayorga está llevando a cabo sin prisa pero sin pausa. Sabe que cuenta con el respaldo de los fieles y del fervor incondicional hacia la Virgen de Gracia. Por el momento, y gracias a una contención económica llevada a rajatabla, el párroco ha invertido más de 100 millones de las antiguas pesetas en mejorar el aspecto externo e interno de la iglesia, icono religioso de la localidad y que debido a su origen humilde –comenzó siendo una ermita- ha padecido a lo largo del tiempo todo tipo de añadidos realizados sin mucho criterio estético.

Sustitución de las antiguas campanas

Desde que Mayorga se empecinó en remodelar la iglesia de la Virgen de Gracia, ésta ha mejorado en cuanto a integración de materiales ofreciendo una imagen de mayor homogeneización así como un interior más vistoso coronado en el ábside por un retablo decorado con pan de oro donde sobresalen las tallas de Jesucristo y la Virgen de Gracia. En plena celebración de las fiestas patronales del año pasado, Mayorga prometió que para las de 2007, se sustituirían las viejas campanas; dicho y hecho. Aquellas vetustas campanas forjadas en hierro y de acústica enlatada han sido relevadas por otras dos realizadas en bronce que tañen como Dios manda cuando el badajo golpea el interior de las mismas. El repique viene anunciar los nuevos tiempos en la Virgen de Gracia.

De tamaño nada desdeñable “una pesará unos 400 kilos y la otra cerca de 300”, asegura Mayorga, han sido realizadas en la fundición que la empresa contratada en el mantenimiento de la iglesia posee. Por lo que Mayorga puede presumir de un campanario decente.

Nuevas vidrieras y tallas de madera

El siguiente paso será la colocación de nuevas vidrieras en los distintos vanos que flanquean los muros de la iglesia. Ya se están construyendo las que se sitúan en la parte del crucero que da a la Glorieta de la Virgen de Gracia, donde está ubicada la pista municipal de skate, y según Mayorga el reto pendiente será la sustitución de la puerta que da acceso a la capilla del confesionario “que seguirá la misma tipología que las demás”.

Pero la remodelación estrella, basta mencionarla para que los ojos de Mayorga hagan chiribitas, pasa por rellenar con bajorrelieves de madera los huecos situados en el retablo del altar. En principio el encargo iba a ser adjudicado a un puertollanense curtido en el ámbito de la talla “pero finalmente no ha podido ser, en fin”, comenta con tono de decepción el párroco; por lo que ha tenido que recurrir a los talleres de escuelas artísticas de Madrid como Santa Rufina y Velloso, con gran experiencia en trabajos de imaginería. De hecho, y en su día, las imágenes de escayola de la Virgen de Gracia, Cristo Resucitado y San Isidro fueron sustituidas por otras talladas en madera policromada. Lo mismo se ejecutará, y así lo anuncia Jesús Mayorga, con el resto de figuras de santos como Santa Bárbara o San José.

Implicación de la ciudadanía y administraciones públicas

El periplo que hace unos años inició Jesús Mayorga y que tiene por objetivo materializarse en una iglesia embellecida y todo lo mona posible, pasa indefectiblemente por la disponibilidad de fondos económicos. “No nos podemos quejar porque la ciudadanía colabora, existe mucha devoción hacia la Virgen de Gracia. Aparte, si sabes administrar bien el dinero que recibes y no lo derrochas puedes acometer obras necesarias”, sentencia Mayorga como si acabara de desvelar el secreto de su alquimia religiosa. Y lanza la siguiente promesa: “para el año que viene mi idea es cambiar la sillería actual para que haga juego con la que existe en el presbiterio”. Así, los sacerdotes y demás comitiva eclesiástica dispondrán de una sede elegante, del mismo estilo y diseño.

Pero aquí no desembucha únicamente el personal. También lo está haciendo el ayuntamiento y la propia Junta de Comunidades. El propio Barreda, durante la visita que efectuó el año pasado en la ofrenda floral a la Virgen de Gracia, y a petición de Hermoso Murillo decidió aportar una partida de 18.000 euros para sufragar parte de los gastos de restauración. Una aportación institucional que viene a sumarse a las restantes, “más de 100 millones de pesetas”, reitera Mayorga que insiste en enumerar las obras realizadas para que haya constancia de que el dinero recibido por la población se destina a una remodelación integral de la iglesia de la Virgen de Gracia.