Edición mensual - Junio 2007 - Sociedad

La tradición más antigua de Puertollano

El Santo Voto y el Mayo a la virgen

El Santo Voto es la tradición más antigua que tiene Puertollano y sus habitantes la celebran por ser una fiesta que cuenta con mucho arraigo entre el vecindario y a la que asisten jóvenes y adultos de todas las ideas políticas y condiciones sociales. Respetando la costumbre se ofrece una comida a todos los ciudadanos de la localidad, precedida en la víspera por el paseíllo de la vaca, la bendición de los panecillos, el canto de los “mayos” y el encendido de las calderas donde se cocerá la comida del Voto. Aunque algo tarde, se hizo justicia con esta centenaria fiesta y es de interés turístico regional desde 1999. En las líneas que siguen hablaremos de la fiesta esquemáticamente y del mayo que el pueblo le dedica a la Virgen de Gracia.

Luis F. Ramírez Madrid

Nº 188 - Sociedad

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El Santo Voto es la tradición más decana de Puertollano y que sus habitantes celebran cada año de manera especial por tratarse de un hecho de enorme trascendencia para todos ellos, dándole a la ciudad un aspecto especial que distingue nuestra comunidad cultural de otras. Una festividad que ha sobrevivido seis siglos (que cada año cuenta con mayor participación) pone de manifiesto que es una fiesta profundamente arraigada entre todo el vecindario, acudiendo a su cita generaciones de adultos y jóvenes sin distinción de ideas políticas o posición social.

Promesa de un pueblo

La promesa realizada por las familias que quedaron con vida tras el paso de la peste negra por Puertollano consistía en ofrecer anualmente una comida a todos los pobres y necesitados que residían tanto en el lugar, como en los pueblos de la comarca y a quienes devotamente la demandaran. Para organizar todos los preparativos de dicha ofrenda siempre se asignó una comisión que se encargaba de ejecutar los acuerdos necesarios para que el acto resultara satisfactorio ya que en un principio, cuando la población era poco numerosa, casi todos los vecinos colaboraban en el desarrollo de la comida y actos que giraban en torno a ella, tales como la conducción de la vaca, su sacrificio, el reparto de tiras de piel, la recaudación de donativos, el guiso de la comida, los mayos, la función religiosa, etc., demasiadas tareas como para que se le asignara a un grupo reducido de personas. Tras elegir la Comisión, se elaboraba un manifiesto que era enviado a los Ayuntamientos de los pueblos limítrofes, en atención a que durante muchísimos años concurrían un número considerable de personas que venían a cumplir sus promesas y ofrendas realizadas en momentos de angustia o dolor, debido a la profunda devoción que se tenía por nuestra fiesta.

Fogatas purificadoras

Durante siglos se tenía la costumbre de realizar fogatas esperando que las enfermedades se alejaran de ellos, por lo que los habitantes de la localidad recogían de cada casa un objeto que posteriormente quemaban a la salida de la población, confiados en que en la misma dirección del humo se alejaría la enfermedad.

Carne para la comida

También había que conseguir la carne necesaria para poder proporcionar comida suficiente a todo el vecindario y este punto era crucial para el desarrollo de la tradición porque había que compaginar dinero y cantidad de carne, lo cual no siempre resultó fácil. Además había que recaudar dinero con el cual poder hacer frente (al menos en una gran parte) a los gastos que ocasionaba la celebración, recurriendo a la formación de mesas petitorias, a los donativos y a la venta de los restos de las reses vacunas. Una vez que todos los preparativos estaban listos se procedía a preparar la comida del Santo Voto, que es la esencia de la promesa de aquel pueblo atribulado y afligido por el dolor de haber asistido a una epidemia que dejó muy pocos habitantes vivos. La festividad del Santo Voto la completaban la función religiosa, los mayos, la danza de coros y la verbena popular que, amenizada por la mejor orquesta que se podía conseguir con el dinero que se disponía, se prolongaba hasta altas horas de la madrugada del día del Voto.

Los mayos a la virgen

Y ahora me voy a centrar en un aspecto de la misma, me estoy refiriendo al mayo que el pueblo le dedica a nuestra Patrona con motivo de esta celebración tan especial. El mayo a la Virgen de Gracia se canta con motivo de la celebración de la tradición más secular de Puertollano: el Santo Voto que tiene lugar el jueves siguiente de la Ascensión del Señor. La canción del mayo que tenemos está dedicada a la Patrona de Puertollano y era interpretada por varias rondallas en la víspera del Voto utilizando guitarras, bandurrias, flautas y requintos, aunque en bastantes ocasiones se servían del almirez y las botellas, instrumentos de doble uso y con evidente arraigo en el pueblo.

Plegaria popular

El Mayo a la Virgen de Gracia es una plegaria popular que recoge el sentir de todo un pueblo que, espontáneamente, generación tras generación, continuó cantando con fe el himno que refleja el amparo y la protección de Nuestra Señora con el pueblo de Puertollano. La letra perteneciente al mayo dedicado a Nuestra Señora de Gracia consta de 24 estrofas, de cuartetos asonantes que «ni las más de las veces cuadra a su esquema real», que hacen expresa mención a la peste que tantos estragos causó, origen de la fiesta del Voto, y a la Ermita que el pueblo erigió a la Virgen de Gracia. De autor desconocido, con su música se cantaban mayos a las novias, amigas o familiares, cuyas letras las componía el ingenio de cada cual. A continuación recogemos las 24 coplas del «mayo» a la Virgen de Gracia. Una de los 24 estrofas, sin duda con el ánimo de magnificar la desgracia ocurrida tras la peste de mediados del siglo XIV, cifra la población de Puertollano en cinco mil habitantes, cuando por aquellos entonces el lugar debía estar habitado por unos escasos cientos de vecinos. A la cifra de cinco mil habitantes Puertollano solo llegó con el descubrimiento de las minas que ocasionó la llegada de miles de personas al no existir mano de obra en la localidad. Pero debe quedar claro, sobre todo para los amantes de la estadística, que en aquella época no residían en Puertollano cinco mil habitantes.

Ofrenda de flores y Salve

El mismo miércoles, tenía lugar la clásica ofrenda de flores y se cantaba posteriormente la Solemne Salve a Nuestra Señora, a cuyo término daban comienzo una serie de bailes característicos del tiempo y del lugar. Próxima a la medianoche se procedía al encendido oficial de las hogueras para la comida del Santo Voto y a continuación tenía lugar la extensión de los bailes o la típica verbenilla introducida en este siglo. De todas maneras, queremos incidir en que este mayo a la Virgen que conservamos hubiera desaparecido junto a sus otros hermanos, los mayos a las mozas y a la Cruz, si no tuviera una vinculación estrecha con la Festividad del Santo Voto.

Pérdida de tradiciones

La pérdida de algunas tradiciones de Puertollano tiene lugar a partir del descubrimiento de la minería con el aluvión de inmigrantes que no viven ni hacen suyas las costumbres tradicionales de la localidad y porque con ello se deja a un lado los clásicos sectores de la economía de los que vivían los puertollanenses: la agricultura y la ganadería. Todo, prácticamente en su mayoría, lo que hemos venido contando hasta ahora ha ido sufriendo una evolución sustancial que en la forma parecen distintos. Sin embargo, continúa el espíritu que mantiene la tradición, razón por la que parece sensato concluir en que con un poquito de esfuerzo organizativo y de participación se podría conseguir que fuera más rica y más sentida, contribuyendo de paso a fortalecer y mejorar el legado que recibimos, lo cual nos agradecerían los que nos van a seguir en el tiempo porque también les pertenecerá solidariamente.