Edición mensual - Julio 2006 - Sociedad

Su primera acción está siendo la recogida de firmas para solicitar un estudio epidemiológico en la población

“La espina verde”, un grupo que tiene por objetivo la sensibilización ambiental

J. Carlos Sanz

Nº 176 - Sociedad

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No son una tapadera, no hay un grupo de tendencia radical detrás de ellos y tampoco les mueven oscuros intereses como algunos quieren hacer creer. “Hemos surgido de forma espontánea y aunque algunos de nuestros compañeros formen parte de otros colectivos eso no significa estar supeditados a ninguna tendencia. Cada uno que tenga sus ideas, respetamos a todo el mundo y queremos también el mismo respeto”, aclara Sonia Luchena una de las integrantes de “La espina verde”, nombre de este movimiento cívico de protesta que tiene por objetivo realizar acciones y actividades de sensibilización contra aquellas empresas que incumplen la legislación en materia ambiental.

Campaña de denuncia contra Repsol

Y como su primera campaña de protesta apunta a la petrolera Repsol, se les ha situado en el ojo del huracán. “Uno de nuestros objetivos es luchar contra los focos contaminantes que padecemos en Puertollano. Queremos informar a la población sobre lo que está pasando por la presencia del complejo petroquímico. Buscamos concienciar a la población e intentar que la empresa se implique de forma efectiva en la protección del medio ambiente y garantizar la salud de los que aquí vivimos”, señala Luchena.

Para ello, y como muestra de la implicación de la plataforma en sus compromisos, están recogiendo firmas para solicitar a la Consejería de Sanidad la elaboración de un estudio epidemiológico que relacione la incidencia que tiene la contaminación causada por la refinería en la aparición de enfermedades pulmonares que se dan con más frecuencia que en otras localidades. De prosperar tal reclamación sería la primera vez que se harían públicos los resultados de un estudio que muchos colectivos sociales de Puertollano llevan años demandando.

Haber debutado como movimiento cívico protestando contra prácticas indecorosas por parte de Repsol no es fruto de una acción aislada. “La espina verde” se ha incluido en una red integrada por movimientos cívicos y sociales a nivel nacional que bajo el nombre “Contrajunta de afectados” pretende servir como punto de encuentro, reflexión y generación de denuncias contra los accionistas que dirigen la multinacional petrolera.

Así, en junio, se inició una campaña informativa a nivel nacional en la que sobre todo se quiere hacer hincapié en el daño ecológico y social que las empresas transnacionales del sector energético están provocando en países en vías de desarrollo. Según los responsables de esta campaña de denuncia, tres son los pilares sobre los que aglutinar gente de todo tipo con la idea de protestar y sensibilizar al resto del peligro que emerge de estas multinacionales: se habla de irresponsabilidad social y corporativa, casos de colonización y apropiación de territorio indígena en países sudamericanos, deuda ecológica y máximos exponentes de la crisis que se cierne en el actual modelo energético, basado en la dependencia de la energía de hidrocarburos y que tiene sus días contados.

Entre otros, los grupos de acción que configuran este movimiento de protesta son Ecologistas en Acción, Comité de solitaritat amb els pobles indígenas, la Zarza de l’observatori del deute en la globalització, red de apoyo zapatista de Móstoles y otros. “A nivel local nuestro fin no es otro que lograr un compromiso activo por parte de los ciudadanos ante un problema que afecta a la población en su conjunto, pues todos necesitamos el aire para respirar”, apunta Sonia Luchena.

El impacto de Repsol en territorio mapuche

Durante la presentación oficial del colectivo, se contó con la presencia de Martín Velázquez, mapuche de Lonko Purán (Patagonia Norte dentro del estado de Argentina), quien habló sobre los impactos que la empresa Repsol-YPF está causando en su comunidad y también en otros territorios de Sudamérica. El pueblo mapuche es una de las pocas etnias originarias que aún permanecen en el país argentino y según denuncia Velázquez “llevamos años sufriendo en carne propia la explotación petrolera en manos de la multinacional Repsol-YPF”. Unas ansias petroleras que están poniendo en jaque la pervivencia de la comunidad mapuche, “la multinacional está violando nuestros derechos fundamentales como pueblo mapuche, existe un grave impacto en nuestra salud y también en el medio ambiente”, señala Velázquez.

El pueblo mapuche rechaza la explotación de hidrocarburos tanto por una cuestión de creencias “entendemos que la naturaleza no debe ser violentada y este tipo de actividad productiva es muy dañina e incluso provoca guerras”, como por motivos ideológicos que apuestan por políticas de desarrollo más sensatas. “Los afectados no sólo estamos siendo el pueblo mapuche o los colectivos ecologistas, sino que se trata de un problema mundial ya que el poder está siendo manejado desde las multinacionales”, denuncia Velázquez.

La tragedia de Lonko Purán

A raíz de la privatización de los yacimientos petrolíferos en Argentina se han sucedido innumerables acciones de denuncia, sobre todo por parte de la comunidad mapuche. En la zona de Lonko Purán está situado el mayor yacimiento de gas de América Latina, siendo explotado en la actualidad por Repsol-YPF y según Velázquez “existen altos índices de mortandad entre niños y mayores causados por enfermedades como leucemia, cáncer, hipertensión o grave contaminación de nuestras aguas”. Esto ha provocado la movilización no sólo de la etnia mapuche sino de la comunidad social que vive alrededor de este yacimiento, una población cercana a los 70.000 habitantes.

Para más inri, tal y como afirma Martín Velázquez, esta especie de carta blanca que tiene la petrolera cuenta con el beneplácito del gobierno argentino “auténtico garante de las multinacionales al firmar convenios ilegales de explotación de yacimientos para que éstas hagan y deshagan lo que les plazca en estas zonas”.

El hecho de que no exista un control estatal que regule esta explotación petrolera, ha llevado al pueblo mapuche, y en especial a Martín Velázquez, tener que pasar por un calvario de represiones policiales o procedimientos judiciales. “En mi caso estoy procesado en Argentina por haber intentando paralizar la explotación petrolera en Lonko Purán”, señala aunque no pierde la esperanza de que la justicia resuelva favorablemente estas denuncias efectuadas “para así hacer valer los derechos que como pueblo mapuche nos corresponde”.

Podría pensarse que la nacionalización de las explotaciones petroleras sería la solución más idónea para atajar la problemática. Esto ya ha ocurrido en Venezuela y Bolivia pero Velázquez considera improbable que suceda lo mismo en Argentina “pues su economía está muy devaluada y es difícil que vaya a nacionalizar los hidrocarburos porque depende de las multinacionales”. Además, y al contrario de lo que se pudiera pensar, la nacionalización de hidrocarburos en Bolivia ha repercutido negativamente en Lonko Purán “porque al restringir este país la exportación de gas y petróleo, ha permitido al gobierno de Kirchner presionar a las multinacionales para que adelanten los planes de explotación de nuevos yacimientos. Al pueblo mapuche nos preocupa de sobremanera cómo vamos a posicionarnos ante esta nueva problemática porque están surgiendo efectos colaterales dañinos”, concluye Velázquez.