Edición mensual - Julio 2006 - Especial_Almagro

El Director del Festival habla en exclusiva para La Comarca sobre los nuevos objetivos que se marca la organización

Emilio Hernández: “En un par de años Almagro se convertirá en la sede permanente europea del Teatro Clásico”

Hasta el 23 de julio, Almagro se convierte en foco de irradiación masiva de propuestas teatrales en torno al ámbito clásico. Emilio Hernández, que cumple su segundo año como director de este festival internacional, tiene clara una cosa: hacer de Almagro una especie de “Chernobil” creativa donde el escape de propuestas escénicas llegue a todas partes. Para ello, nada mejor que apostar por la diversificación de actividades mediante una programación abierta en la que la música, las exposiciones, los talleres y los encuentros tengan cabida. Y por el otro, aprovechar la proyección internacional del festival para convertirlo en sede europea permanente, en un lugar de investigación y encuentro de las mejores compañías teatrales del mundo donde se elaboren nuevos montajes y espectáculos teatrales con el sello “made in Almagro”. La Comarca ha conversado con Emilio Hernández cuya fijación es abrir las puertas de par en par para que todo converja en Almagro, convirtiéndolo en un Aleph del teatro.

J. Carlos Sanz

Nº 176 - Especial_Almagro

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J. Carlos Sanz: Durante la inauguración de la 29 edición del Festival de Teatro Clásico, repitió varias veces la frase “abriendo puertas”. Entiendo que con esta expresión se sintetiza la intención ecléctica que nutre la programación de este año. Se da el aldabonazo definitivo para que en el festival de Almagro no sólo tenga cabida el teatro sino otras disciplinas artísticas ¿De qué modo se han abierto las puertas?

Emilio Hernández: Lo que la organización del festival no quiere es que Almagro deje de ser específicamente un festival de Teatro Clásico. El material clásico tiene múltiples lecturas, no sólo en el teatro, de ahí la presencia multidisciplinar a través de propuestas musicales que representan aquella época, la danza como parte de la escena o las exposiciones y artes plásticas que se generan a partir de un tema clásico. De lo que se trata, en definitiva, es de diversificar la oferta de disciplinas creativas que giran en torno al teatro clásico. Sin duda, el público agradece el que Almagro cuente con una oferta más amplia.

J. C. S.: Además, lo curioso es que este año se hilvanan dos períodos históricos, el de la propia gestación del Teatro Clásico y la II República Española, y que en principio puede parecer que no guardan ninguna relación. Como director del evento ¿cómo explica esta, en aparente, chocante relación?

E. H.: La programación contempla este año la representación de propuestas de teatro clásico que se hicieron durante la II República. Lo que ocurre es que en algunos medios ha habido una información sesgada, induciendo a confusión. Desde el año 1931, cuando el pueblo español votó una nueva constitución, comenzó un movimiento cultural importante que se truncó en 1936 con la llegada de la contienda civil. Muchos llaman aquella época como la “Edad de Plata” de la cultura española porque hubo un estallido bárbaro de poetas, actores, pintores, es decir, una eclosión cultural muy importante. En esos años se redescubrió el teatro clásico después de décadas de ostracismo y gracias a iniciativas como “La Barraca” de Federico García Lorca y otros muchos, el teatro clásico volvió por sus fueros. Fue el caso de “La Barraca” que sólo se representaban obras clásicas, y que el público puede verlo gracias a una exposición específica que hemos diseñado al respecto.

J. C. S.: Otro ejemplo de la diversificación patente en la programación de Almagro son los cursos, jornadas y talleres de formación que se han programado. Por encima de todos destaca la Asamblea Internacional CICLA, una propuesta que pretende convertir a la localidad en sede para la interpretación de los clásicos y ser, por tanto, el primer paso para convertir a Almagro en la ciudad europea del Teatro Clásico. La asamblea ya se ha celebrado ¿Qué actuaciones se han perfilado para llevar a cabo este ambicioso objetivo?

E. H.: Antes de que suceda un proceso constituyente puede haber dudas al respecto, y éstas existían con respecto al CICLA. Sin embargo, la asamblea se ha celebrado y ha habido una convergencia de criterios por parte de compañías tan importantes como la “Royal Shakespeare Company”, teatros internacionales como el de Marsella, Niza, Florencia o Lisboa, presencia de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, etc. En el CICLA se ha compactado un compromiso firme de muchos teatros de envergadura que trabajan con material clásico y unánimemente han reconocido que Almagro efectivamente puede convertirse en la sede para llevar a cabo un proyecto europeo de esa envergadura. Estamos trabajando con muy bien pie, no obstante, a última hora, muchas compañías y teatros han solicitado incorporarse a esta propuesta.

También, debo destacar la implicación de instituciones como la JCCM para apoyar este proyecto y así divulgar la imagen de Almagro al exterior. Igual ha hecho la SGAE o el Ministerio de Cultura, pero como todo proyecto ambicioso hay que hacerlo poco a poco y creo que en un plazo dos o tres años será una realidad.

J. C. S.: Para consolidar esta diversificación, la organización del festival ha ampliado espacios escénicos hasta un total de 20. Sin duda, destaca la puesta en marcha de la que fuera la Antigua Universidad Renacentista, un nuevo espacio escénico que a última hora ha tenido que acoger dos espectáculos que en principio iban a representarse en el Claustro de los Dominicos ¿A qué se ha debido esta negativa del obispado de Ciudad Real?

E. H.: Antes de iniciarse esta polémica, la rehabilitación de la Antigua Universidad Renacentista como nuevo espacio escénico llevaba seis meses en marcha. Por tanto, este espacio no ha surgido por casualidad ni de forma “in extremis”. La ampliación de espacios escénicos forma parte de una decisión que ya tomé el año pasado cuando comencé mi etapa como director del festival, la búsqueda de nuevos espacios, el abrir puertas con la idea de incorporar nuevos espectáculos que emplean formatos novedosos.

Este año contamos con 20 espacios escénicos y gracias al apoyo financiero de la JCCM hemos comenzado la restauración de la Antigua Universidad Renacentista. En principio, y como las obras están en la fase inicial de restauración, la idea era representar pequeñas muestras. Súbitamente, se dio la circunstancia que había que utilizarlo para la representación de “Los cuentos de Canterbury” de la “Royal Shakespeare Company” y para el espectáculo flamenco de Carmen Linares, sobre todo para respetar el convenio con el obispado de Ciudad Real, propietario del Claustro de los Dominicos, y el cual ejerció su derecho de veto sobre dos espectáculos que se iban a representar en un espacio que le pertenece. Hubo que adaptar rápidamente el espacio de la Antigua Universidad y al final ha sido del agrado del público porque permite representar un tipo de espectáculos contemporáneos, cuyo formato no era habitual de ver en Almagro. Como digo, se ha precipitado el uso pero ya estaba previsto inaugurar aquel espacio con la ópera de Tomás Marco.

J. C. S.: Si nos ponemos a analizar el porqué de esa negativa por parte del obispado de Ciudad Real ¿Qué tiene de irreverente una obra como “Los cuentos de Canterbury” para ser susceptible de censura por parte de la iglesia?

E. H.: Cuando se programa una obra del siglo XIV como es ésta, al programador, como es mi caso, le cuesta mucho ponerse en la mentalidad de un representante de la iglesia católica. Por norma general, la iglesia suele tener divergencias con buena parte de la población, pues ésta avanza por caminos que no son del agrado de la iglesia, la cual tiene el deseo y la voluntad de mantener intactas ciertas estructuras tradicionales.

Pero no ha habido un enfrentamiento, sino dos posturas que no han convergido; como he dicho un creador no suele casar con los criterios de la iglesia, eso lleva ocurriendo desde los tiempos de Miguel Ángel cuando pintó desnudos en la capilla Sixtina. Hasta cierto punto podemos simpatizar sobre esta divergencia de criterios. Lo dramático sería cuando se sacan las cosas de su contexto y se rescatan problemas del pasado, hechos lamentables que ocurrieron y con la intención de parcializar la historia. Quiero dejar claro que la dirección del festival no ha entrado en ningún conflicto con el obispado de Ciudad Real, simplemente hemos cambiado de escenario la representación de dos espectáculos.

J. C. S.: Con respecto a las compañías teatrales destaca la presencia este año de compañías tan prestigiosas como la británica “Royal Shakespeare Company”, considerada por muchos como la mejor del mundo ¿Es esta presencia un ejemplo de que la intención del festival es proyectarse internacionalmente?

E. H.: La proyección internacional del festival de Almagro es inevitable pues cada vez acuden más compañías y público foráneo, de ahí la ampliación de espacios hasta un total de 20. Lo hemos hecho con la intención de no restar protagonismo a las compañías nacionales, e incluso en la programación de esta edición tienen cabida más compañías de Castilla-La Mancha con respecto a años anteriores, por lo que la presencia de compañías nacionales e internacionales está muy equilibrada.

Esta mezcla de compañías permite que el público tenga más diversidad en la oferta. Hace años era difícil que el público español asistiera a espectáculos en otros idiomas, pero como han demostrado los espectáculos de la “Royal Shakespeare Company” y “The Changeling” han contado con una excelente acogida, lo que demuestra que el público distingue lo bueno, venga de donde venga.

J. C. S.: También se promociona en esta edición el espacio de Arte Contemporáneo del Hospital de San Juan con la exposición “United Nations-miniature” de Thomas Hirschhorn ¿Se aprovecha el tirón del festival para promocionar un espacio expositivo que abre sus puertas en Almagro?

E. H.: Efectivamente, esta exposición no forma parte de la programación concreta del festival. Lo que hemos hecho es promocionar esta iniciativa expositiva, proveniente del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla-León (MUSAC) y que llega a un espacio de arte contemporáneo que arranca en Almagro. El año pasado contamos con 50.000 espectadores y como la plataforma de difusión del festival es muy amplia, queremos favorecer la presencia de público en este museo local.

J. C. S.: Está claro que el festival de Teatro Clásico de Almagro es un evento importantísimo y para muchas instituciones públicas “la niña de sus ojos”. Parece ser que al carro de la esponsorización también se apuntan entidades privadas como el caso de Repsol-YPF.

E. H.: El año pasado entré como director del festival con una vocación clara: proyección internacional del festival, ampliación en espacios y actividades, y sobre todo, convertir a Almagro en una plataforma de trabajo y no sólo de exhibición, creando un proyecto de calado europeo.

Todo esto no ha hecho más que empezar, tal y como señalé el año pasado se precisan más colaboraciones. Es el caso de Repsol, una empresa de gran poderío que se ha convertido en promocionador oficial de este evento. Sin duda, es un hecho muy importante porque hasta ahora la empresa española, con la Ley de Mecenazgo tan débil que tenemos, no estaba por la labor de volcarse con la difusión del teatro. El hecho de que Repsol se implique en promocionar actividades en un festival de Teatro como es Almagro, constituye un ejemplo sintomático de que las cosas están cambiando.