Edición mensual - Feria de Mayo 2006 - Colaboraciones

En 1956 se celebraron en Puertollano los primeros Festivales

Los Festivales de España, 50 años después

En mayo se cumplen 50 años de la primera celebración de los Festivales de España, sin duda el hito de mayor importancia cultural de Puertollano durante todo el siglo XX. Entonces Puertollano tenía más volumen demográfico que hoy, pero más de la mitad no habían nacido en nuestra localidad. La ciudad era gris y no tenía el desarrollo ni los adelantos de hoy. Los presupuestos municipales eran raquíticos y había menos colegios y más cines que en este momento. Por lo demás, a Puertollano llegaban diariamente trabajadores procedentes de otros lugares y se habían superado las repercusiones demográficas de la Guerra Civil. En ese contexto, los gobernantes decidieron que la ciudad acogiera los Festivales de España, celebrándose el primero de ellos cuando se llevaban seis ediciones.

Luis F. Ramírez Madrid

Nº 174A - Colaboraciones

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Las ferias son una actividad iniciada con ilusión y mantenida gracias al esfuerzo de un pueblo que supo respetar una tradición incluso cuando esta perdió el significado que la había hecho nacer. La feria fue, además de un mercado necesario para aquellos tiempos, un conjunto de atracciones (aquellos aparatos, casetas, actividades que durante mucho tiempo fueron el complemento festivo del mercado), salpicado de una serie de actuaciones musicales y teatrales y de ocio, que ayudaban a entretener a la población, y con los toros, la fiesta por antonomasia que apenas faltó de las ferias a pesar de haber dejado las autoridades al pueblo sin la plaza de toros. En aquel entorno se desarrollaron los Festivales de España que jugaron un papel esencial por su diversidad y calidad cultural.

A partir de los años cincuenta, los nuevos presupuestos ideológicos del Nuevo Régimen iban a incidir en las ferias, introduciendo la función religiosa como parte de las actividades de fiesta y dándoles relevancia a los Coros y Danzas de la localidad. Eran tiempos difíciles y las actuaciones básicas continuaban siendo las actuaciones de la Banda Municipal de Música. Saneada la deuda presupuestaria, los programas de festejos se “engordaban” con compañías de Revistas y el teatro y los músicos. La ciudad comenzaba a salir de los largos y difíciles años pasados y años después daban comienzo los Festivales de España, con los cuales llegaron a la ciudad las mejores compañías de teatro, danza y música.

Los Festivales de España fueron patrocinados por el Ministerio de Información y Turismo con el propósito de fomentar la extensión cultural llevando por las entrañables coordenadas de la geografía española las más depuradas manifestaciones del Arte. En este sentido, la música, el teatro, la danza, el folklore y las artes plásticas fueron consideradas objeto de una amplia movilización al servicio de una específica tarea de cultura popular. Se trataba de llevar la belleza de las creaciones artísticas humanas hasta donde fuera posible. Para cumplir con esa misión utilizaron los medios que exigen el arte y los recursos necesarios para dar vida a personajes rigurosos que brotan espontáneos en las distintas regiones.

Los primeros festivales en Puertollano

Precedidos de justa fama, llegaron a nuestra ciudad por vez primera en el año 1956 coincidiendo con la tradicional Feria de la localidad, que entonces era la más importante de la provincia por su animación, vistosidad y colorido. Superaron con creces el éxito artístico que se les auguraba aunque, según las crónicas periodísticas de entonces, hubo algunos espectadores que no estuvieron a la altura del espectáculo. Fueron cuatro funciones que tuvieron una aceptable entrada, para lo cual muchos de los asistentes se habían desplazado ex profeso de Ciudad Real, Almodóvar del Campo y pueblos limítrofes para presenciar aquel magnífico espectáculo que el Ayuntamiento de Puertollano ofreció a su pueblo. A la inauguración de aquellos Festivales de España asistieron el Gobernador Civil, el Presidente de la Diputación Provincial y autoridades y jerarquías provinciales y locales.

El día 8 de mayo, debutó la Compañía de María Jesús Valdés y José María Mompin, con la comedia en cinco actos de Shakespeare “La fierecilla domada”, que no fue muy del agrado del público; un día después, la representación de un clásico español, “El mejor alcalde, el Rey” de Lope de Vega, que caló hondo entre el público, el cual, según la prensa, se encontraba muy entusiasmado y pendiente de la actuación, manteniendo el interés a lo largo de toda la obra, que fue largamente aclamada. La danza, con el ballet de Pilar López, pondría el broche final a las primeras jornadas de los Festivales en Puertollano. En los programas de los días 10 y 11, el arte de Antonio Gades, Elvira Real, Paco de Ronda, Dorita Ruiz, Pilar Calvo y Alejandro Vega, entusiasmaron al público con el “Concierto de Aranjuez”, la “Danza del Chivato”, “Escenas castellanas”, “Triana”, “Seguidillas” y “El bolero”.

Prestigio para la ciudad

Inicialmente, el dueño del Gran Teatro, cedió el local, el personal subalterno, los servicios eléctricos y equipos necesarios para dar realce y esplendor a las representaciones. La circunstancia de ver unido el nombre de Puertollano a los de Santander, Toledo, Madrid, San Sebastián, Granada, Barcelona, Sevilla, Valencia, La Coruña, Tenerife, Zaragoza,... etc. y así hasta más de 60 ciudades españolas como lugares privilegiados donde los Festivales de España desarrollaban sus atracciones, constituían el complemento más hermoso y halagador que se podía desear para el prestigio de la ciudad.

Espectáculos de gran calidad

Durante las siguientes décadas, el Ayuntamiento realizó un relativo esfuerzo para mantener y promocionar la realización de los Festivales de España, cuando el presupuesto no daba para mucho. Los vecinos de Puertollano tuvieron la oportunidad de asistir a espectáculos de aquella envergadura y descubrir la valía de las compañías de mayor prestigio de la época: de teatro (Las Compañías del Teatro Eslava, la de Nuria Espert, la de “Lope de Vega”, con dirección de Tamayo; la de Comedias “Tirso de Molina”; la del Teatro de la Zarzuela; el Teatro Nacional de Barcelona; etc.); de ballet (El “American Festival Ballet”; “El Ballet des Compagnons de Paris”; bajo la dirección artística de Igor Fosca; el Ballet de Milorad Miskovitch; el de la Ópera de Marsella; el Ballet Español de María Rosa; etc.); Orquestas y Coros (la Orquesta Sinfónica Alemana de Acordeones Höhner, la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Spiteri; los “Coros Cantores de Madrid”; etc.) y al tiempo apreciar en directo figuras de todos los géneros (Irene von Klenau, Sonia Arova, Cristina Hennesy, Job Sanders, Antonio Gades, Carlos Lemos, Luisa Salas, Manuel Dicenta, José Iturbi, Ana Mariscal, Lola Herrera, etc.).

Déficit económico y subvenciones

Debido al elevado caché que tenían las compañías contratadas, la celebración de los Festivales siempre fueron económicamente deficitarias, por lo que el Ayuntamiento solicitó ayudas al Patronato de Información y Educación Popular primero, y a la Diputación posteriormente. Aunque en los primeros años se observó un cierto retraimiento de las clases más modestas de la ciudad, a pesar de haber mantenido en diez pesetas el precio de las localidades y haber bajado a cinco pesetas la actuación de la orquesta, la valoración que hacía la Corporación Municipal era positiva, aunque se insistía siempre en la necesidad de una eficaz y machacona propaganda para inclinar a la gran masa del pueblo del lado del Festival. Poco a poco la situación de la economías domesticas fueron mejorando y ello se notó de forma nítida en la asistencia a las actuaciones de los Festivales de España, colgándose el cartel de “No hay entradas” en muchísimas ocasiones. La calidad y el interés de los ciudadanos de Puertollano permitió totalizar el aforo del Gran Teatro. Por otra parte, el hecho de celebrarse en Puertollano el primero de los Festivales que se organizaban, tropezaba con la dificultad en la elección de los conjuntos que no figuraban al principio de temporada, circunstancia que obligaba a la Comisión de Festejos a escoger entre un reducido grupo. A comienzos de los sesenta, el Ayuntamiento de la localidad, incrementó la propaganda de los actos para darle más realce a la programación, realizando para ello campañas publicitarias en radio, prensa, con fijación de carteles murales, reparto de octavillas en todos los pueblos de la provincia y, muy especialmente, en la capital y en los más cercanos a nuestra ciudad.

Anécdotas

A modo de anécdotas señalaremos que el día once de mayo de 1958 tuvo lugar una de las noches más lluviosas y desapacibles que recuerdan los mayores, lo que restó asistencia de público; que en mayo de 1962 hubo menos asistencia de público debido a que durante esos días fue declarada una huelga general en toda la cuenca minera; que se consideró que los Festivales no deberían ir a continuación de los días oficiales de Feria, por lo que se pensó en adelantar la fecha del debut de los Festivales, haciéndolo coincidir con la primera decena de mayo cuando más forasteros visitaban la ciudad; que hubo una ocasión en la que la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Turismo envió un telegrama al Ayuntamiento urgiéndole a que enviara la documentación por tener que presentar un informe al ministro y faltaban los datos de Puertollano (resultado artístico, economía, público, dossier de prensa, fotografías, publicidad en prensa y radio,... etc.); que algunos años trascendió a la calle que vendrían a los Festivales determinadas Compañías que después serían sustituidas por otras de menor fama, lo que provocó cierta decepción entre el público, lo que se reflejaría en el taquillaje; que el VIII Festival de Puertollano, de siete días de duración, contó con la proyección de una película en color (“Sinfonía Española”) producida por Samuel Bronston; y, por último, que después de analizada toda la prensa donde se recogía toda la información sobre los Festivales, el concierto que mejor acogida tuvo por el público de todos los celebrados en el Gran Teatro fue el ofrecido a la Orquesta Sinfónica de Madrid que, bajo la dirección de Vicente Spiteri, interpretó a Haendel, Falla (“Amor brujo”) y Beethoven (la “Séptima Sinfonía”).

Balance de los Festivales

A partir de 1977, los Festivales adquirieron otra dimensión y el Teatro y la Zarzuela llegaron también a Puertollano, con muy buenas compañías aún, pero la experiencia tocaba a su fin. La verdad es que la ciudad de Puertollano pudo disfrutar durante dos décadas de auténticos espectáculos y a un precio relativamente asequible, a pesar de que los presupuestos de la época eran muy raquíticos. De todas maneras el precio pagado no fue muy elevado, sobre todo si tenemos en cuenta que se debía competir con las ciudades más importantes de España (Madrid, Barcelona, Santander, San Sebastián... etc.), todas ellas con mayores medios y más capacidad presupuestaria que Puertollano.

El prestigio alcanzado por nuestra localidad gracias a aquellos Festivales, en los que no entró Ciudad Real hasta que Puertollano celebró su VI edición, y las soberbias representaciones, bien valieron la “quijotesca” osadía de tal decisión. Sólo dos objeciones: una, que no se pudieron beneficiar las clases sociales más desfavorecidas; y, la segunda, que el fin de aquellas representaciones “anunció” la desaparición del Gran Teatro.