Edición mensual - Feria de Mayo 2006 - Colaboraciones

La feria del sol

Benjamín Hernández

Nº 174A - Colaboraciones

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La feria de Puertollano nació como una necesidad imperiosa ante el crecimiento de una población que se había multiplicado por veinte en los últimos años. El final del siglo XIX trajo a este enclave agroganadero transformado en minero – metalúrgico, una serie de carencias que habían de cambiar la cara y la realidad de los años siguientes.

Los grandes terratenientes de la zona, que se habían convertido en propietarios o arrendadores de minas y pozos, se encontraron con que los vecinos también se pasaron al trabajo en las galerías y en el transporte de mineral y material industrial, de prospección y mantenimiento. Con esta evolución empresarial y laboral, los arrieros, transportistas de la época, fueron resultando insuficientes.

Como afirma Francisco Rodríguez García, en su libro “Los Arrieros de Calzada de Calatrava”, no es lo mismo que los antepasados directos de Pedro Almodóvar fueran a las minas del Centenillo a llevar vino, que a surtir una ciudad tan pujante como Puertollano.

De repente, los gañanes se quedaban desasistidos de bestias y aperos de labranza que el chalaneo esporádico no podía abastecer. Por eso, Fulgencio Arias decidió convocar a los feriantes que también estaban estrenándose en enclaves como Sevilla, organizados y poderosos, relacionados con los grandes ganaderos de Andalucía y Extremadura, para fundar un gran mercado anual que aspiraba a codearse con Zafra y Córdoba.

Además, una gran Feria traería una serie de atracciones y atractivos que marcarían un punto de inflexión en la primavera, para prepararse para las últimas siembras y las primeras cosechas. Así nació el Mayo en Puertollano. Coincidiendo con las fiestas de la Cruz, en unas fechas cómodas para los profesionales, cercanas a otras concentraciones ganaderas, nacieron las Ferias de Puertollano, que pronto adquirieron un prurito de excelencia que iba a hacerlas muy atractivas en todos los aspectos.

De las cuerdas de Ganado a la construcción de un Gran Teatro, un Casino, un Ayuntamiento Nuevo y una Plaza de Toros, todo fue uno. En otros veinte años Puertollano ya tenía un empaque con el que entretener a los ricos y distraer a los pobres, que bien se lo merecían.

Nuestra ciudad no ha sido, por desgracia, propensa a la alegría en el sentido social de la palabra. La propia naturaleza de las explotaciones de carbón y pizarra, llena de peligros y accidentes ha tenido de luto a la población prácticamente todos los años. Los vecinos, sin embargo, siempre han sido particularmente alegres y proclives a la juerga, porque no hay nada como enfrentarse a la muerte y a la explotación laboral para que el cuerpo te pida un poquito de jarana.

Así que, ahora que nos sale el sol, vamos a continuar con la tradición. Precisamente los mineros, los últimos de ENCASUR, han sido el nexo de unión con el Plan Estratégico de Ayudas a las Comarcas Mineras del Carbón, emprendido por los fondos sociales europeos para ayudar a la liquidación de las explotaciones mineras o a subvencionar los últimos estertores de las mismas. El famoso MINER nos ha permitido adquirir lo que en Puertollano, precisamente, no sobra: suelo industrial.

El exiguo término municipal y el carácter de las explotaciones mineras en el sur, que hacen inviable la urbanización y la construcción en la zona, así como el gran crecimiento del núcleo urbano, hacían que el patrimonio del ayuntamiento, es decir, del pueblo puertollanero, fuera absolutamente deleznable. La adquisición, urbanización y subvención de la instalación de industrias y empresas en las NAVAS, en las proximidades del Complejo Petroquímico y Escaparate, nos ha permitido un crecimiento importante del empleo y la riqueza. En el futuro, sobre todo, sobresalen el sol y los carburantes biológicos. Es como si hubiera un nuevo yacimiento que explotar. Esta vez no es en el subsuelo, sino en el cielo.

Además de los Silicios, las Obleas y las Granjas Solares, se va a establecer un Centro de Energía Solar único y pionero en el mundo. Su equipo de asesores lo forman, entre otros, una buena cantidad de Premios Nobel.

La población de Puertollano, en claro declive durante los últimos veinte años (siempre el 20), que se ha mantenido en torno a los cincuenta mil habitantes a duras penas, no sólo se estabiliza, sino que crece. Hay, además de los casi 51.000 vecinos, una población flotante no censada de más de 6.000 personas, siendo prudentes.

Estos datos, así como las previsiones de futuro más moderadas, me inspiran a ir pensando en una feria del sol. Donde las entrañas horadadas de esta ciudad encuentren su sueño en el firmamento. Una feria heliocéntrica y llena de luz. Porque el pasado tenebroso y el porvenir luminoso tienen derecho a una seria dosis de esperanza.

Felices Ferias de Mayo 2006.