Edición mensual - Mayo 2006 - Cultura

Víctor Barba conjuga narración oral y cómic en su nuevo proyecto creativo

La prolífica trayectoria del dibujante y pintor puertollanense Víctor Barba se ve nuevamente reforzada tras la reciente publicación de “Cuentos populares de Castilla-La Mancha”. Un trabajo en el que el Barba ha decidido emplear el lenguaje del cómic para transmitir mediante imágenes buena parte de esas historias ficticias que tradicionalmente han estado metidas en el zurrón de la narración oral. La Comarca ha desvelado con Barba los entresijos y objetivos que le han impulsado a materializar una obra, en un formato que por otro lado e incomprensiblemente, sigue siendo el “patito feo” de las prácticas artísticas de nuestro país.

J. Carlos Sanz

Nº 174 - Cultura

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J. Carlos Sanz.- Acabas de publicar “Cuentos populares de Castilla-La Mancha”, una obra en la que empleas el formato del cómic para divulgar parte de un acerbo que proviene de la narración oral. ¿Habías realizado previamente algo parecido en tu trayectoria comiquera? ¿Cuál ha sido tu intención para llevar a cabo esta iniciativa en lenguaje cómic?

Víctor Barba.- En el 96 publiqué un libro titulado “Los cuentos del abuelo (Cuentos populares de Ciudad Real en Comic)”, en el que hacía un planteamiento parecido, aunque de ámbito provincial. En ambos casos he elegido el lenguaje del cómic porque, por una parte por mi experiencia durante años trabajando en este medio (trabajos publicados en editoriales nacionales y de Italia, Noruega, Méjico e Iberoamérica) me desenvuelvo bien en él, y por otra porque lo veo muy adecuado para facilitar el que la narración llegue a un público lo más amplio posible.

J. C. S.- Además se trata de una selección de cuentos con raigambre regional y en este sentido ¿Cómo te has documentado, qué clase de selección realizaste y qué cantidad de cuentos configuran esta obra?

V. B.- El libro está compuesto de 9 cuentos. Me he documentado ampliamente consultado numerosas fuentes caso, entre otros, de “Cuentos al amor de la lumbre. Volumen I y II” de A. R. Almodóvar, “Cuentos de antaño” de Charles Perrault, las “Fábulas” de Félix María Samaniego, “Cuentos tradicionales recopilados en la provincia de Ciudad Real” de Julio Camarena o “Leyendas de Castilla” de Rubén Armendáriz. Posteriormente, he seleccionado aquellos que se tiene la certeza que se siguen contando en la región, consultando obras específicas sobre este tema.

J. C. S.- Supongo que lo que le confiere un carácter de singularidad a este proyecto es el hecho de trasvasar al ámbito de la imagen gráfica un compendio de narración oral. ¿Podrías detallarme qué tipo de tratamiento gráfico has considerado más adecuado para abordar cada uno de los cuentos?

V. B.- Una vez seleccioné los cuentos que irían en el libro, lo siguiente fue escribir los argumentos, realizar los guiones técnicos (número de páginas, viñetas, planos, diálogos, ritmo narrativo, etc.), realizar bocetos de estudio de personajes, paisajes, edificios, etc. Después, planificación de cada página y finalmente dibujo (lápiz, tinta y color).

He intentado respetar, en esencia, el contenido y la forma de cada cuento, aunque éstos han de contemplarse dentro del contexto de su época y tradición cultural. Así ha de entenderse, por ejemplo, el papel más pasivo de las “mujeres-princesa”, premios para el héroe por el valor de sus hazañas, aunque, si se observa con cierto cuidado el juego de miradas entre personajes (con el que he añadido una aportación personal), se verá que no es tan pasivo ese papel. O también el que se ensalce en algunos de ellos la astucia del protagonista, sin importar las trampas y engaños que tenga que hacer para conseguir su objetivo, recordando lejanamente a alguno de los personajes de la picaresca del Siglo de Oro.

Por otra parte, resulta curiosa la repetición del nombre de Juan para muchos de los protagonistas (no sólo de los seleccionados) y el cambio de oficio de alguno de ellos en relación a otras culturas. Así, “El sastrecillo valiente” aquí es zapatero y, además, se llama Juan, “Juan Matasiete”.

En cuanto a la selección de los relatos, durante la última parte del trabajo surgió la oportunidad de ampliar el contenido de la obra rescatando dos cuentos de otro libro, del que también soy autor, (“Cuentos de la provincia de Ciudad Real”), y que hace años publiqué.

Se trataba de añadir dos clásicos que, no sólo encajaban a la perfección en ésta, sino que la complementaban y enriquecían. Así que, aún a riesgo de que los diez años que los separan del resto puedan dejar ver alguna diferencia en su resolución gráfica, pensé que su aporte positivo al conjunto era más importante y no dejé pasar la ocasión.

Gráficamente, he procurado que cada cuento tenga una resolución técnica distinta, de forma que ésta no solo sirva de separación entre cada uno de ellos, si no que se adapte a la historia que narra y, a veces, suavice su contenido, que en su forma tradicional puede resultar especialmente duro.

J. C. S.- Lo curioso es que este proyecto nace de una iniciativa exclusivamente personal, es decir, no se trata de un encargo de alguna entidad o institución. En principio ¿Cuántos ejemplares se han editado, a qué precio y dónde pueden los lectores y aficionados conseguirlos?

V. B.- Así es; se trata de un proyecto personal que presenté a la JCCM en el 2004. Allí le interesó al Servicio de Publicaciones de la Consejería de Cultura y éste es quien lo ha editado. Inicialmente se ha proyectado una tirada de 2.000 ejemplares a un precio de 23,50 euros por ejemplar. Se puede encontrar en librerías. Concretamente en Puertollano ya hay alguna que lleva vendidos más de 50 ejemplares y otra ha tenido que hacer un segundo pedido a la distribuidora.

J. C. S.- Iniciativa de motu propio ¿Quiere decirse que tú te has encargado de todo el proceso creativo y por tanto no has contado con ninguna colaboración o ayuda adicional?

V. B.- Aunque hay ocasiones en las que he trabajado con guionistas, ésta es una obra totalmente personal, desde la idea inicial hasta el resto del proceso de producción: recopilación de cuentos populares, documentación y selección, redacción final de argumentos y textos, elaboración de guiones técnicos, dibujo (lápiz, tinta y color), así como el diseño gráfico y maquetación final del libro.

J. C. S.- Un libro que llega en un momento en el que curiosamente el Congreso de Diputados aprobaba recientemente la creación de un Premio nacional del cómic con la idea de emparentar esta práctica artística con otras, como la pintura o escultura, que tradicionalmente han contado con más apoyo y protección por parte de las instituciones. A tu juicio ¿Qué te parece esta noticia? ¿Servirá para situar al cómic al mismo nivel que otras manifestaciones artísticas?

V. B.- Siendo ésta una buena noticia para quienes amamos el cómic, en realidad sólo supondrá que políticamente se ha prestado atención a algo que en sí mismo es una realidad hace mucho tiempo. El cómic es tan Arte, y con las mismas mayúsculas, que el resto de las que son conocidas como tales.

De hecho, desconocer la influencia que ha tenido durante el siglo XX en todas partes del mundo y a todos los niveles , incluyendo las otras artes ( ¿es necesario recordar el Pop Art, o la estrecha relación con el cine o la literatura?), desconocer que hace ya tiempo que museos de Europa muestran entre sus obras páginas originales de obras maestras (“Tintín” por ejemplo), o que una obra como “Maus” ostenta el galardón de un Premio Pulitzer , o no saber admirar, disfrutar y conmoverse con la belleza de dibujos como los de Moebius, Foster o Burne Hogart, no hace que el cómic sea menos arte y que sea necesario un consenso político para elevarlo a esta categoría, tan sólo demuestra miopía cultural y falta de sensibilidad artística. Por supuesto me refiero a la cultura y sensibilidad de cada individuo, no de colectivo alguno.

Dicho esto, pienso que la creación de este premio nacional, sin hacer milagros , va a beneficiar al cómic en general, tanto a profesionales ( dibujantes, guionistas y editores ) como a los lectores, no tanto por el premio en sí , sino por lo que supone de ponerlo en el punto de mira de la sociedad y , ¿por qué no decirlo?, porque le dará esa pátina de “cultura” que todavía es necesaria para que algunos lo vean con el respeto que se merece y se acerquen a conocerlo. En cualquier caso, las pinturas de Van Gogh eran “tan arte” cuando fueron hechas como ahora, independientemente de la indiferencia de su época o de las cifras astronómicas que hoy se pagan por ellas, que las elevan a la cima del mercado y a los altares de la Historia del Arte y de la Cultura.

J. C. S.- Por lo que deduzco el panorama comiquero en nuestro país deja mucho que desear, sobre todo, en lo que apoyo y financiación institucional se refiere.

V. B.- En España hay (siempre los ha habido, también en este campo) verdaderos talentos entre los dibujantes y guionistas, aún cuando habitualmente (y también desde siempre) su trabajo se conozca más al otro lado de nuestras fronteras.

Aquí la industria no es demasiado sólida y el objetivo de una gran mayoría es trabajar para mercados más fuertes que, naturalmente, pagan mejor. Así que hay buenos profesionales publicando en Estados Unidos (fundamentalmente en series de superhéroes), otros lo hacen en el mercado europeo y, finalmente, hay algunos dibujantes , guionistas y editores que se embarcan en proyectos más personales, más independientes de los gustos, corrientes y modas, y realizan obras de menor repercusión, por número de ejemplares, pero que por temática y ejecución están más comprometidas con una idea a desarrollar que con el movimiento y demandas del mercado.