Edición mensual - Marzo 2006 - Cultura

Acaba de publicar su tercera novela que lleva por título “Ultramar”

Manuel Valero novela la historia reciente de Puertollano influido por el espíritu de Galdós

El periodista puertollanense Manuel Valero, continúa enfrascado en su intento narrativo por novelar el pasado histórico de Puertollano. Así, Intuición Grupo Editorial publicará en breve la nueva entrega de Valero que lleva por título “Ultramar”, continuación de una saga literaria que comenzó hace unos años con “Balneario” y “La tierra negra”. En la siguiente entrevista, el autor nos desvela los principales entresijos de su nueva novela así como las conexiones históricas, tamizadas bajo el filtro de la ficción, con el pasado de la ciudad minera.

J. Carlos Sanz

Nº 172 - Cultura

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J. Carlos Sanz.- Con “Ultramar” continúas con tu tentativa literaria de novelar la historia de Puertollano del periodo 1855 hasta la llegada de la democracia. ¿Cómo nació la idea de trasvasar al ámbito literario la trayectoria histórica del municipio?

Manuel Valero.- Sobre todo porque era un campo sin hollar. De Puertollano tenemos varios y muy buenos trabajos de investigación histórica pero no había ni una sola línea de ficción que tuviera la ciudad o su historia como protagonista, si exceptuamos los opúsculos de Don Pedro, el “cura de la emisora” y de Juan Manuel Núñez que hizo una estampa costumbrista de su época.

Nadie se había atrevido a crear una saga con la historia como fondo, por eso repito que más que una novela histórica, mi trabajo es una recreación de la misma con personajes de ficción pero respetando los hitos más importantes. Creo que por entonces andaba leyendo o releyendo en algunos casos los Episodios Nacionales de Benito Pérez de Galdós y eso me acabó animando. Es un reto, pero en ello sigo...

J. C. S.- ¿Por qué escogiste este tramo histórico en concreto para tus novelas?

M. V.- Necesitaba un momento histórico no demasiado remoto que enlazara con facilidad con los “tiempos modernos”, y sobre todo un edificio emblemático como la Casa de Baños donde vino a bañarse el mismísimo general Narváez. Fue un descubrimiento feliz porque me definió el arranque. Que acabe con las primeras elecciones democráticas como es mi intención es marcar en rojo otro acontecimiento importan-tísimo en nuestra historia como fue el momento del regreso de la democracia a España y, a Puertollano, claro.

J. C. S.- El protagonista de “Ultramar” es un tal David Montero, el que fuera segundo hijo de Luis Montero Limón. Por lo que veo mantienes la costumbre de emplear personajes que tengan relación con figuras conocidas de nuestra ciudad. Así ocurría también con tu novela “Balneario”. El crear un personaje literario con vínculos evidentes en la historia del municipio ¿a qué intención responde?

M. V.- Sobre todo a enraizar más la identidad de la historia, de la obra, pero sin caer en el localismo romo y corto de miras. Un personaje como el Doctor Limón no tiene parangón en la historia de nuestra ciudad ¿Qué mejor que esos apellidos para mis protagonistas? Por un lado es fácilmente reconocible, por otro consigue una cierta universalidad. La inventiva literaria da para eso y mucho más.

J. C. S.- Empleando este método ¿Facilitas al lector la comprensión del periodo histórico que narras?

M. V.- Creo que sí aunque nunca se sabe qué es lo que experimenta un lector cuando lee una novela. El lector de Puertollano está muy identificado con el marco histórico y capta mejor el escenario de ficción. En cualquier caso y para una mejor comprensión, en la novela “Ultramar” he añadido una serie de pies de página que creo son muy ilustrativos.

J. C. S.- El hecho de situar la acción de “Ultramar”, inicialmente, en Cuba y en un periodo aciago de la historia colonial española ¿A qué se debe?

M. V.- Decidí cambiar de escenario radicalmente sin perder el hilo argumental. No quería que todo se desarrollara en Puertollano como pasó en “La Tierra Negra” donde narro el descubrimiento de las minas y el primer estirón que experimentó Puertollano.

En “Balneario” hay una parte que discurre en Madrid. Volviendo a lo que te decía antes se trata de narrar desde un epicentro local pero evitando lo provinciano, el terruño fácil. Necesitaba de un cierto cosmopolitismo. Además, la Guerra de Cuba como todas las guerras afectó a la cuenca minera y hubo puertollanenses que se fueron a la isla a “defenderla” de los mambises y de los norteamericanos.

J. C. S.- ¿Se puede extrapolar algo del espíritu “noventayochista” en tu novela?

M. V.- En parte sí, pero sin la melancólica crítica de los noventayochistas que eran coetáneos de aquellos acontecimientos. En cuanto al estilo creo que es más naturalista con algunos gramos de realismo mágico como puede sugerir la mítica figura de La Arcángela, un personaje irreal, como si fuera la conciencia colectiva de los ancestros puertollanenses, a caballo entre dos etapas, el Puertollano de antes de las minas y el Puertollano que surgió de manera irresistible cuando se descubrieron.

J. C. S.- ¿A qué tipo de fuentes has acudido o echado mano para documentarte?

M. V.- Sobre todo a la obra de los historiadores locales, caso de Francisco Gascón Bueno, Miguel Fernando Gómez Vozmediano, José González Ortiz, Luis Fernando Ramírez, Mariano Mondéjar, así como documentos relacionados con las minas, periódicos de la época y, desde luego, a testimonios orales.

J. C. S.- Hazme una breve sinopsis de lo que el lector se va a encontrar con el regreso del protagonista de tu novela a Puertollano.

M. V.- “Ultramar” narra las aventuras y desventuras de David Montero en Cuba. Allí se va el segundo hijo de Luis Montero (que es Luisito el de Balneario y luego el ingeniero de la mina La Buena Luz en La Tierra Negra) a defender a la patria. Acabada la contienda se queda en la isla a hacer fortuna y lo consigue. Es un personaje egoísta sin principios, a quien de niño le gustaba pisotear a las hormigas y matar mineros con una escopeta de madera. “Ultramar” concluye con su regreso y aquí seguirá haciendo de las suyas en próximas entregas.

J. C. S.- “Ultramar” es una materialización tuya por seguir publicando novelas de corte local, es decir, elaborar una especie de literatura localista ¿Hasta qué punto es valorado por el lector este ámbito literario? ¿Supone, por tanto, la literatura local o regional, una aportación para que el público conozca la historia de nuestros municipios?

M. V.- No hay literatura localista ni literatura de ámbitos más amplios, hay literatura buena o mala y creo que eso es lo que valora el público más que el marco físico en el que se desarrolle la historia.

Claro que los vecinos de uno al conocer algunas claves pueden poner más interés, pero uno escribe para que la novela sea leída, entendida y disfrutada si puede ser por alguien que no tenga nada que ver con Puertollano. La peripecia humana a lo largo de la Historia y en cualquier sitio es la misma, es el hombre en la dimensión de su propia condición. Por lo demás puede que la novela histórica o una saga de corte histórico ayuden a entender mejor la Historia, con mayúsculas. Al menos a mi me pasó cuando leí los Episodios Nacionales de Galdós. Confieso que no los he leído todos pero sí muchos. El siglo XIX está magníficamente retratado por la pluma de este magistral canario-madrileño.

J. C. S.- Ya por último ¿Qué acogida esperas de tu nueva novela?

M. V.- ¡Y eso quién lo sabe! Sí tengo la certeza de que tanto “Balneario” como “La tierra negra” fueron muy bien recibidas por cuantos se acercaron a ellas. Confío en que quienes las han leído hagan lo mismo con “Ultramar” y, bueno, quienes se acerquen a “Ultramar” por primera vez y no hayan leído las dos anteriores pues lo hagan.