Edición mensual - Febrero 2006 - Puertollano

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Sálvese quien pueda o la imparable expansión del Sobreendeudamiento

Las familias españolas destinaron un 36,5% de su renta bruta disponible a la adquisición de una vivienda durante 2005, lo que supone un incremento de 1,5 puntos respecto al esfuerzo que tuvieron que realizar en 2004. Se trata, según los datos del Banco de España, de la tasa más alta desde 1996, cuando era necesario dedicar el 36,7%. Y está tres puntos por encima de la recomendada por las entidades financieras a sus clientes para evitar riesgos de morosidad e impagos. Esto es sólo un pequeño ejemplo de las enormes dificultades que están atravesando las economías domésticas de los españoles hoy en día. Y malas noticias para el 2006: la tendencia a pagar más se incrementa. La Unión de Consumidores advierte de que el sobreendeudamiento afecta cada vez a más sectores de la población. Esto tiene muy mala pinta…

J. Carlos Sanz

Nº 171 - Puertollano

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El año 2006 se presenta asfixiante para la economía doméstica de la mayoría de los españoles, ya de por sí maltrecha, y que ahora las pasará canutas con las subidas que experimentan productos tan básicos como la electricidad, el butano o los carburantes. Incrementos que no cogen por sorpresa a la ciudadanía, resignada desde hace unos años a experimentar un preocupante encarecimiento en el mantenimiento de su nivel de vida, tendencia que está siendo fuertemente criticada por las Asociaciones nacionales de Consumidores quienes no llegan a entender qué criterios emplean las administraciones a la hora de subir el precio de productos básicos y de los que es imposible desvincularse, acarreando como consecuencia el que las economías familiares se resientan y de qué manera.

Subidas de las tarifas energéticas

Para más inri, los castellano-manchegos encabezaremos, a lo largo del 2006, el ranking de familias españolas que más sufrirán este revés en sus economías. Junto a las ya mencionadas subidas de la tarifa eléctrica, gas y carburantes, hay que añadir la aprobación por parte del Ejecutivo Regional del céntimo sanitario, el gravamen que se aplicará en el precio de los combustibles para costear el mantenimiento del sistema sanitario.

Por tanto, ya no es suficiente con apretarse el cinturón para sobrellevar la situación; cada año que pasa los ciudadanos tenemos que hacer auténticas cabriolas financieras para llegar a fin de mes y seguir pagando religiosamente los innumerables créditos a las entidades bancarias, que se han convertido en avalistas de nuestro modus vivendi. Pero ¿se ve freno a este imparable encarecimiento de la vida? ¿Contamos los ciudadanos con instrumentos o herramientas jurídicas y administrativas que nos ayuden a aliviar estos síntomas de anorexia económica? ¿Qué papel juegan las asociaciones de consumidores a la hora de poder modificar esta irrefrenable tendencia?

En aras de la eficiencia energética

Lo único que se puede asegurar, y así lo advierte Jesús López, representante de la Unión de Consumidores de Castilla-La Mancha (UCE), es que los ciudadanos tenemos que tomar conciencia cuanto antes de este período de vacas flacas y adoptar, por tanto, una actitud de consumo sensato. Y es que a Jesús López no le cabe ninguna duda de que “hay falta de coherencia en las subidas producidas al tratarse de servicios básicos que el consumidor no puede prescindir de su uso, porque son imprescindibles para mantener ese mínimo de calidad de vida que caracteriza a nuestras sociedades”. Esta dependencia del sector energético, principal ámbito en donde se producen los repuntes en las facturas, abocará a que numerosas familias “sobre todo procedentes de las rentas medias y bajas aumenten su nivel de endeudamiento. Son los sectores de población que más dificultad tendrán para adaptarse a estas subidas”, admite Jesús López.

Desde el seno de la UCE se critica duramente la falta de sensibilidad de la Administración para con los consumidores, mártires de los designios económicos dicho sea de paso, debido al empleo indiscriminado de un patrón que no emplea factores objetivos a la hora de decidir que productos básicos de la economía doméstica serán susceptibles de sufrir subidas.

Y mientras que a nuestros gobernantes no les duelen prendas a la hora de redondear al alza, se hacen los suecos en temas que claman al cielo como los salarios que apenas sufren variación en comparación con la escalada creciente del precio de servicios básicos. Por tanto, nos damos de bruces con una situación de claro desequilibrio pues el nivel de ingresos sigue estacando con respecto al de pagos. Además, la UCE se muestra seriamente preocupada “ante el último dato de la inflación interanual que se ha situado en un 3,8%, el índice más negativo de los últimos años”, señala Jesús López.

Por un consumo responsable

Así que toca reaccionar y la mejor forma de hacerlo se llama consumo responsable o simplificación del mismo, una fórmula muy recomendada por la UCE y que no es nueva, sólo que ha contado con pocos adeptos en estos años. Según Jesús López, ya que no podemos hacer nada para evitar el encarecimiento del nivel de vida “al menos se pueden buscar algunas alternativas que inciden en la concienciación en materia de consumo y sobre todo en un uso responsable de la energía”. Hacemos referencia a un cambio de actitudes como por ejemplo evitar dejar luces encendidas cuando salimos de casa, llevar un mayor control del gasto, planificar nuestras compras, comparar precios, artículos y establecimientos de forma escrupulosa, estar muy al loro de los etiquetados, etc.

Este desplegable de recomendaciones insiste principalmente en buscar concienzudamente aquellas opciones de consumo más económicas, así como la necesidad de insertar en la ciudadanía una postura crítica ante la publicidad y mensajes persuasivos de la sociedad de consumo. Pero sobre todo, deberíamos emplearlas como un decálogo esencial a la hora de comprar aquellos productos que garanticen eficiencia energética, la cual se traduce en ahorro económico. “Existen electrodomésticos que consumen mucha electricidad y debemos buscar aquellos que tengan mayor eficiencia energética” afirma Jesús López quien además detalla que “existen varios niveles indicadores de eficiencia, etiquetas que van del color verde y desde la letra A para los electrodomésticos más eficientes y color rojo y letra C para los que más electricidad consumen”. Además, y así lo confirma el representante de la UCE en Ciudad Real, los establecimientos no pueden hacerse los “remolones” y dar largas al consumidor; “este etiquetado debe estar presente en todos los electrodomésticos y en caso de no ser así, debemos exigírselo al dependiente del comercio en cuestión”.

El fenómeno del Sobreendeudamiento

Claro que por mucho ahínco que pongamos en comprar aparatos de eficiencia energética no podremos, por el contrario, librarnos de pagar más en facturas como la bombona de butano o la tarifa eléctrica. A la UCE le preocupa el aumento excesivo en la bombona que se ha encarecido un 10%, dejando el precio de la botella de 12 kilos en la friolera de 11,24 euros o la factura de la luz que para consumo doméstico crece un 4,4% de media. “Precios demasiado altos, ya que el butano y la luz lo consumen especialmente rentas medias y bajas. Toda subida por encima del IPC interanual consideramos que es elevada y desproporcionada”, explica Jesús López.

Y para colmo, el dichoso céntimo sanitario que acaba de aprobar el ejecutivo castellano-manchego viene a rizar el rizo de esta situación de encarecimiento. “Frente al elevado precio de los derivados del petróleo, que este último año ha superado los máximos históricos, en el 2006 los castellano-manchegos tenemos que hacer frente a la subida del céntimo sanitario”. Un gravamen que conlleva a un incremento en el coste final de los carburantes para desgracia de conductores y transportistas. A juicio de Jesús López “desde la UCE entendemos que la Administración Regional debe emplear otros criterios de valoración como el conocer bien la problemática económica de muchos ciudadanos de esta región”.

Unas subidas que engordan un fenómeno que se está produciendo en los últimos años en la sociedad española, el denominado sobreendeudamiento. “Desde hace varios años, la UCE viene advirtiendo que se ha notado un incremento en los niveles de endeudamiento de la sociedad española”. Según los datos de las asociaciones de consumidores se desprende que el 60% de la población está haciendo frente a algún tipo de préstamo y tiene serias dificultades para llegar a final de mes. Los principales motivos de esta deuda patológica que asola a los ciudadanos hay que buscarlos en la adquisición de diferentes bienes de consumo, llevándose la compra de una vivienda la palma.

Cada vez afecta más a los jóvenes

El fenómeno del sobreendeudamiento se caracteriza porque el ciudadano gasta más cantidad de dinero que su renta disponible y la franja de población afectada por esta problemática es la comprendida entre los 30 y los 50 años. Jesús López asegura que “nos preocupa que este fenómeno afecte cada vez más a los jóvenes y acudan a los bancos para solicitar créditos con los que comprar una vivienda y desarrollar sus proyectos de vida. A la gente joven se la está abocando al sobreendeudamiento y desde las Administraciones no se establecen mecanismos de control para regular esta problemática social”. En muchos casos, la precariedad laboral y la imposibilidad de ahorrar, una idea quimérica hoy en día, emponzoñan los famélicos bolsillos de los ciudadanos “dado que se destina mensualmente mucha cantidad de dinero para pagar los créditos, sometiendo a las familias a una pérdida de calidad de vida”.

Como es un fenómeno que lejos de mitigar está proliferando, últimamente “están apareciendo empresas privadas de concesión de créditos, con intereses por encima del 20%. Se anuncian publicitariamente y han encontrado en los ciudadanos vetados por los bancos una buena opción de operación y negocio”, vamos una perfecta merienda de negros. Resultado: “esto aumenta aún más el sobreendeudamiento”, sentencia Jesús López.

La guinda a este pastel la están poniendo la subida de intereses, lo que conlleva a una consolidación del sobreendeudamiento. “Ahora la tendencia al alza de los intereses se está produciendo y eso va a producir el que los ciudadanos tengamos que pagar más por una hipoteca, una media de 20 a 30 euros mensuales más”, añade Jesús López. Es tal el grado de disparate financiero que la UCE ha solicitado la intervención de las administraciones para que informen a los ciudadanos. “Es necesaria la creación de instrumentos legislativos que amparen a las familias sobreendeudas, creando un marco de actuación que les permita sanear su economía y controlar el gasto. Desde hace tiempo venimos reclamando la elaboración de una Ley de Sobreendeudamiento que permita crear planes personales sobre pagos de deudas y sirva también para configurar instrumentos de mediación entre consumidores y entidades financieras”. Una carencia incomprensible en el territorio español por cuanto, y así lo confirma Jesús López, en ámbito de la Unión Europea sí existen iniciativas legales de este tipo.

Aprobación del Estatuto regional del consumidor

Pero no todo son malas noticias en el sector del gasto y el consumo. En nuestra comunidad acaba de aprobarse el Estatuto del Consumidor, una norma jurídica que servirá para otorgar mayor protección a los consumidores de la región. Un marco legal que viene como agua de mayo ya que las nuevas problemáticas en el ámbito del consumo exigían la elaboración de una herramienta legislativa adecuada que ofreciera mayores garantías a los ciudadanos. Además, el anterior marco legal, fechado en 1995, sufría de artrosis, sirvió para contextualizar la emersión de una política de consumo pero estaba obsoleto debido a los cambios socieconómicos que se han experimentado en los últimos años.

Jesús López considera que con el nuevo Estatuto regional del consumidor “se recogen derechos reconocidos en normas comunitarias y aspectos como el derecho a la salud y seguridad, protección de intereses económicos y sociales, derecho a la formación y educación en materia de consumo, y otros”. Asimismo, la nueva norma hará más resolutiva la actividad de las asociaciones de consumidores legitimándolas para iniciar procesos administrativos o judiciales en defensa de los intereses colectivos.

Este Estatuto hace hincapié, principalmente, “en el papel responsable de la Administración para llevar a cabo actuaciones de inspección continua en materia de consumo. Así, se pretende prevenir riesgos, evitar que determinadas irregularidades en la comercialización de productos puedan generar perjuicios a la ciudadanía, verificar que todo lo que sale a la venta es correcto y conforme a las normas de seguridad que se establecen”, explica Jesús López.

Mejorar el derecho a la información y formación

Por tanto, se puede afirmar que la nueva herramienta legal vendría a ser como un certificado de calidad para los consumidores y sobre todo un puntal legislativo “que ayudará a los profesionales en materia de consumo para legitimar nuestras actuaciones y hacer valer los derechos de cualquier afectado”. Hasta ahora, aparte de la paupérrima concienciación ciudadano en cuanto a conocimiento de sus derechos como consumidor, las asociaciones de consumidores, a través de sus departamentos de comunicación, están llevando a cabo una labor de información ciudadana sobre cómo actuar ante cualquier eventualidad interponiendo una reclamación.

La eficacia del nuevo Estatuto regional del consumidor dependerá de la involucración de todos los sectores: ciudadanos, administración y asociaciones de consumidores. Según Jesús López “aún queda mucho camino por recorrer si nos comparamos con otros países europeos. Es necesaria una implicación eficiente de la Administración y desde la UCE tenemos que promover una mayor vertebración y divulgación de los derechos del consumidor. De ahí, que esta norma legal insista tanto en ese derecho a la información y formación para conseguir una sociedad más preparada en materia de consumo. Para eso es imprescindible la programación de actividades, encuentros, conferencias o jornadas”.