Edición mensual - Febrero 2006 - Cultura

Miguel Muñoz, responsable de la sala, lidera un proyecto cultural independiente

La sala de teatro “La Sensación” resiste las presiones institucionales y decide no echar el cierre

J. Carlos Sanz

Nº 171 - Cultura

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Pionero en el ámbito de la investigación teatral y partidario de eliminar en el teatro los tintes elitistas, Miguel Muñoz se propuso hace tres años materializar parte de un proyecto que debido a múltiples cortapisas, sobre todo con los políticos de turno, nunca eclosionó como a él le gustaría. Así, y junto a otras personas, Miguel Muñoz puso en marcha la denominada “Escuela Libre de Arte” y abrió una sala de teatro independiente conocida como “La Sensación”, que está ubicada en el Callejón de las Monjas de Ciudad Real.

De la apertura a la amenaza de cierre

La apertura de “La Sensación” supuso un hito en el famélico mundillo de la contracultura ciudadrealeña, rompiendo el hielo y animando a otras asociaciones y compañías teatrales a hacer lo mismo. Y en pocos meses, dos nuevas salas independientes abrían sus puertas en la capital para sorpresa de muchos. Transcurridos tres años de aquellos días de “vino y rosas”, diversos acontecimientos han socavado la frágil emersión de una actividad cultural independiente y paralela a la oficial, esa que corre a cuenta de las Administraciones públicas. Por diversos motivos, ya sean apreturas económicas o falta de apoyo por parte del Ayuntamiento capitolino, salas como “Cianuro” y “El Viejo y el Loco” se vieron abocadas a echar el cierre para decepción de un grupo considerable de ciudadanos. Y ahora, las amenazas de cierre se ciernen sobre “La Sensación”, si bien Muñoz y compañía están removiendo “Roma con Santiago” para que el Ayuntamiento de Ciudad Real entre en razón y no ejecute la totalidad de la amenaza.

Parapetada en la normativa legal vigente, la Administración Local obliga a “La Sensación” a que en un plazo determinado lleve a cabo las acciones necesarias para insonorizar el local adaptándolo al marco legal, si no quiere verse cerrada a cal y canto. Se supone que ésta es la base del conflicto, aunque no podemos dejar de entrever un trasfondo más oscuro, como pueden ser las continuas trabas que está poniendo la Administración Local para dificultar el día a día a las salas de teatro independientes en Ciudad Real.

Miguel Muñoz es muy consciente de la verdadera problemática y se puso manos a la obra para aventar una presión social dirigida directamente a Francisco Gil Ortega, alcalde de la capital. “Nada más conocer la noticia de cierre cautelar de la sala me puse en contacto con la gente que conozco. Mandaron cantidad de cartas procedentes de países sudamericanos y compañías teatrales de España, dirigidas al alcalde solicitándole que no cerrara nuestro local”, y además reconoce que la propia Consejera de Cultura del Ejecutivo Regional, Blanca Calvo, “me hizo llegar una carta en donde me insta a mí y al alcalde a una reunión para encontrar una solución definitiva”.

La lucha entre lo independiente y lo institucional

Pero más allá de este acto de conciliación entre gobernante y activista cultural, habría que preguntarse por qué una sala independiente de teatro no es del agrado de la Administración Local. “Al principio, estas salas aparecieron en Madrid y Barcelona y tampoco estaban bien vistas. Se lo tuvieron que trabajar hasta que en ambas ciudades se creó un consorcio de salas alternativas. De este modo lograron un respeto de la Administración y además cuentan con subvenciones para mantenimiento y programación regular en los locales que forman parte de la red”, señala Muñoz. Y de sus alforjas creativas, Muñoz se ha sacado una documentación que ha hecho llegar a las distintas instituciones castellano-manchegas “con la idea de crear un precedente, al menos eso espero. La Consejería de Cultura debe apoyarnos porque somos una asociación que está ofertando un servicio público”, añade.

He aquí donde llegamos a las entrañas del asunto, la “supuesta” competencia que una sala independiente puede hacerle a la programación cultural de un Ayuntamiento con los consiguientes quebraderos de cabeza que eso provoca en algunos políticos que suelen concebir la cultura como sinónimo de rentabilidad electoral. “Está claro que estamos haciendo una labor que el Ayuntamiento por sí mismo no podría hacer. Los espectáculos que aquí vienen son minoritarios, de pequeño formato, la mayoría son trabajos de investigación teatral y todos sabemos que los Ayuntamientos están acostumbrados a pagar la cultura a golpe de talonario”, afirma Muñoz.

Defensa de otro concepto de gestionar la cultura

Enfoque creativo situado, por desgracia, a las antípodas del criterio cuantitativo de las instituciones con respecto a la cultura, eso de que “cuanto más caro parece ser que es mejor”. Esta labor de esquilmación de movimiento contracultural en la región es de tal calibre, que ahora mismo “La Sensación” es la única sala independiente en Castilla-La Mancha, algo que no quebranta la motivación de Muñoz acostumbrado por su larga trayectoria a estos menesteres. “Hay pasar por este periodo de incomprensión institucional. Parece ser que eso de alternativo suena extraño, que somos gente marginal. Nunca he sido partidario de esta definición ya que la dinámica de la Escuela Libre de Arte es ofrecer un tipo de conocimiento que podemos impartir, no se trata de una alternativa al resto de enseñanzas oficiales, si no un complemento. Al igual que los demás, nosotros somos ciudadanos, estamos integrados dentro de una sociedad, no nos mueve un espíritu de rebeldía si no de colaboración”, apunta Muñoz.

Claro que basta pronunciar la frase “servicio público” para que enseguida aparezcan las instituciones públicas tratando de acaparar cualquier propuesta destinada al ciudadano. “En ciudades pequeñas como Ciudad Real o Puertollano, todos los gestos de cara al ciudadano proceden del partido gobernante o bien la oposición. De alguna manera, los que apostamos por un concepto de independencia minamos, sin querer, esa labor política de captación. Esto asusta a los políticos porque existe una gente que difunde otras propuestas creativas distintas a la cultura oficial”, reconoce Muñoz.

Movimiento de resistencia

Pese a quien pese, hay que seguir dando la lata hasta lograr el objetivo de que el movimiento cultural independiente se consolide en la provincia y por extensión en la comunidad. Aunque el panorama no es nada halagüeño, tampoco pretendo ser un pájaro de mal agüero, se percibe cierto movimiento de resistencia en la provincia. Según Miguel Muñoz en localidades como Alcázar de San Juan o Almagro, con “La Veleta” sede desde hace varios años del CELCIT, se están produciendo intentos por continuar la vertebración mediante la apertura de nuevas salas, acontecimiento que no ve con buenos ojos la Administración regional, confiesa Muñoz. “Creen que su red cultural está en peligro de perder público. Por eso imagino que intentarán paralizar, de alguna manera, el que este movimiento se consolide y la fórmula es que por sí misma la sala no se pueda mantener. Somos gente que hacemos contraoferta, con menos presupuesto programamos actividades culturales”.

El caso es que por el enrevesado universo de la legalidad gravita una Ley de Asociaciones “que no nos hemos inventado nosotros y que está ahí para ser aprovechada. En este momento, lo normal, es que vayan abrir más salas en la región”, anticipa Muñoz quien además advierte: “toca resistir para que las pocas salas que estemos, planteemos una línea de actuación positiva”.

Un teatro más cercano y accesible

Al margen de esta carrera de obstáculos en la que se ve inmersa toda asociación cultural independiente, “La Sensación” sigue empeñada en ofrecer trabajos de investigación teatral provenientes tanto del territorio nacional como de Sudamérica. En los distintos ciclos que se programan, el asistente comprueba en sus carnes la idiosincrasia de estos trabajos en donde prima una interacción con el público, la inexistencia de barreras entre actor y asistentes, cosa difícil de ver en un teatro convencional. “El teatro es vivencia, conexión entre todo el mundo, que el público deje de existir como tal y que participe de un acto, una ceremonia viva. Eso lo estamos consiguiendo”, afirma con satisfacción Miguel Muñoz.

Junto con este concepto de un teatro más cercano, el otro puntal que sustenta “La Sensación” son los talleres y cursos que imparte la “Escuela Libre de Arte”, materialización de una idea que ya fraguó Muñoz en los años 80, mientras él compartió escenarios y propuestas con compañías consagradas como Els Joglars y La Fura. “La educación, ahora mismo y desde mi punto de vista, está obsoleta por la repetición de la fórmula. Lo único que sirve es para crear trabajadores, a no ser que haya personas que se dediquen a investigar posteriormente, cosa que apenas sucede. Como desde pequeños la posibilidad de crear se te anula, o no se desarrolla convenientemente, la ELA permite ofrecer un espacio donde pueda reunirse esa gente con ganas de seguir creando, es decir, poder pintar un cuadro, conocer el teatro como disciplina expresiva, ser creativo a través de talleres de artesanía, cursos de formación actoral o danza contemporánea. Estamos ofertando disciplinas diversas para que las personas dispongan de un amplio abanico creativo”.

Y huyendo como de la peste, de esa criba que es el reunir tal o cual perfil, en “La Sensación” cualquier ciudadano tiene las puertas abiertas. “Aquí viene gente de todas las edades, gente muy dispar, desde profesores, estudiantes de universidad, personas que friegan escaleras o inmigrantes”. Aquí todo el mundo que quiere hacer algo lo puede hacer”, sentencia Muñoz.

Que su proyecto creativo se haya concretado en parte no es motivo suficiente para que Miguel Muñoz lance las campanas al vuelo. “Después de estar más de 10 años haciendo mimo, de recorrerme medio mundo, de estar investigando, se me presentó esta oportunidad, me ilusionó mucho hacerlo, poner en práctica el proyecto pero no es una culminación ni un sueño cumplido, si no algo que tenía que llegar”. Porque este creador de ilusiones aún tiene una asignatura pendiente, montar su propia compañía independiente de teatro algo que se antoja complicado debido al mucho tiempo que le ocupa gestionar la sala. Una demora que no le quita las ganas, todo lo contrario, ya que como él mismo admite “o me alío con una compañía o me traigo a gente de Madrid. Pero sé que tarde o temprano representaré mis propias obras, mis trabajos actorales”. Suerte Miguel.