Edición mensual - Contraportada - Diciembre 2005

La Rincona

“¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?”

Francisco Correal

Nº 168 - Contraportada

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Esta pregunta que se plantea Luis Cernuda en el relato El tiempo incluido en su libro Ocnos, que el poeta sevillano escribió en el exilio escocés de Glasgow, resume la sensación de tiempo perdido y recuperado, el poso de tristeza que la melancolía deja donde uno sólo veía alegría. Una sensación de melancolía se apoderó de mí aquella noche del 9 de octubre cuando entré en un vagón del AVE lleno de gente extraña, congéneres comiendo en bandejitas una cena que les resultaría muy sabrosa, pero que a mí me parecía ridícula después del opíparo banquete que a modo de despedida me preparó Paqui, la mujer de Fernando Muela, en su casa de la calle Numancia.

Era mi tercer Puertollano-Manchego consecutivo. No hay mayor satisfacción que inventarse un santo patrón, una fiesta íntima, un número en el calendario con el que los demás no cuentan. El primero fue el 2 de noviembre de 2003, justo el cumpleaños de Fernando: un día antes me dio la noticia del romance del príncipe Felipe con Letizia Ortiz, que dos años menos un día después de aquella fecha fueron padres de la infanta Leonor. Vaya mesecito de noviembre: del sí a la Leo al no a la Loe. El segundo Puertollano-Manchego fue el 23 de enero de este año, día del Chorizo, en cuya festiva carrera participamos cuatro de los cinco Correales. El tercero fue ese segundo domingo de octubre: dos semanas antes, pasé con el coche por Puertollano con mi familia camino de Almagro, para asistir a la boda de mi primero Augusto, que en un pleno casi plebiscitario reunió a 19 de los 23 primos. Les mostré a mis hijas el monumento al minero, cuyo autor, Pepe Noja, sale en las Memorias de Alfonso Guerra como uno de los privilegiados testigos del descubrimiento del busto de Pablo Iglesias oculto en el Retiro desde la guerra civil.

El 9 de octubre, justo un mes después de la muerte de Eulogio, mi suegro, llegué a la estación de Puertollano: me esperaba Félix Calle. Le invité a un nostálgico paseo por la barriada de las 300. Las 309, para ser más precisos. La calle Travesía Baja delimita en uno y otro extremo por dos viudas entrañables, la señora Gracia, madre de Fernando, y María, toda una señora, la madre de Paco Luis Arista, el otro “sevillano” de la calle. Fui a casa de Arista, que era la ciudad de las mujeres: su madre, su hermana, su esposa trianera, que acaba de sacar oposiciones, y su hija.

Quedamos con Fernando en el bar de Carlos, La Tasca, y fuimos por las entradas al bar Munich. En Puertollano llega uno comido a las casas. Pese a lo cual, comí en casa de Félix con las artes culinarias de María Ángeles. Su hija Lidia estudia Arqueología en Sevilla. Vamos a invadir la ciudad sin que se den cuenta. Sevilla romana, visigoda, árabe, cristiana y manchega. Nos fuimos al estadio del señor Sánchez andando. ¡Qué paseo más agradable para bajar la comida! El partido tuvo de todo: un expulsado local, un penalti fallado, un tiro al larguero del contrario. Vi a Goyo en el palco, saludé a Sacramento, nos pasamos a tribuna cuando empezó a llover. A la salida nos encontramos con Manolo Horta, Mats Wilander de la Mancha, que cree que todo lo que me cuentan lo escribo y debe estar en lo cierto. Nos acercamos al club de Alcudia: los gemelos de Pepe Romero habían terminado su partido. Regresamos al pueblo. Me despedí de Félix y me fui a casa de Fernando. En la calle Numancia, la discoteca Nausica era un amasijo de ruinas. La mejor imagen de esa destrucción del tiempo que es la melancolía. Puertollano-Manchego. Mi cuna y mi luna. Dos paradas del AVE. Buen provecho, dije para mis adentros a aquellos glotones de pitiminí. Ocupé mi asiento y empecé a recordar, a calcular los siglos que caben en las horas de un niño.

LAS GUINDAS

El nuevo Centro de Mayores y Centro de Día que se están realizando en la segunda planta del Mercado Municipal de Abastos podría estar terminado en el mes de febrero. La entrada principal será lo último en acabarse para evitar inconvenientes en estas fechas navideñas a los vendedores de la planta baja del mercado.

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El PP de Almodóvar del Campo no está de acuerdo con la subida de la tasa del agua para el próximo año ya que, según el grupo popular, cada familia pagará un 10,3 % más por el consumo medio de agua en el año 2006. Y esto, después del 42% que ha subido el líquido elemento en los últimos seis años en esta localidad.

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Por otra parte, Puertollano está de enhorabuena con la decisión adoptada por los sindicatos en la negociación del plan del carbón 2006-2012 ya que ha sido considerado como municipio muy minero y, por lo tanto, recibiría hasta el 100% de las subvenciones a fondo perdido que le correspondan con el límite que marque la Unión Europea en relación con los objetivos señalados en los fondos estructurales.

LA GUINDILLA

Desde aquí, tirón de orejas a Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia por su postura indiferente ante la “desaparición” de algunos chopos y álamos de los parques y jardines de Puertollano. Primero se cortan por el tronco, luego se dejan secar y, finalmente, se extraen ya secos sin necesidad de sacar el cepellón. Los últimos “desaparecidos” estaban en la plaza de Ramón y Cajal y en la de san José.