Edición mensual - Noviembre 2005 - Opinión

Contra la nueva reforma laboral

CNT-Puertollano

Nº 167 - Opinión

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El pasado 8 de Julio de 2004, Gobierno, Patronal y sindicatos oficiales (CCOO y UGT) firmaron la Declaración para el Diálogo Social, en la que se comprometían a hacer lo necesario para alcanzar una serie de objetivos, tales como aumentar la competitividad, aumentar la producción y la tasa de actividad, reducir la temporalidad y la siniestralidad laboral, etc. Uno de los primeros frutos del dialogo social se produjo la pasada primavera, cuando los mencionados sindicatos y la patronal firmaron el Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva de 2005, acuerdo por el que los burócratas sindicales, un año más, en nombre de la sacrosanta competitividad, garantizan la paz social, la desmovilización obrera y la moderación salarial. Lo que significa que durante 2005 la mayoría de los trabajadores seguiremos perdiendo poder adquisitivo, al igual que durante 2004 (el 60 % de los trabajadores perdimos poder adquisitivo), mientras que banqueros y grandes empresarios obtenían récord de beneficios.

Como consecuencia de la famosa declaración de julio de 2004, el Gobierno encargó a un grupo de supuestos expertos un informe sobre el mercado de trabajo y el sistema de protección social, informe que vio la luz con el pomposo titulo de “Más y mejor empleo en un nuevo escenario socioeconómico” y que ha servido de base para las mesas del dialogo social que se han estado reuniendo durante todo el mes de septiembre. Este informe abunda en las manidas recetas neoliberales, llevadas a la practica en todas las anteriores reformas laborales y que tan pésimas consecuencia han tenido para los trabajadores.

Con la excusa de reducir la enorme temporalidad laboral que triplica la media europea, la finalidad real es realizar en la practica un nuevo abaratamiento del despido, aumentar la discrecionalidad del empresario para despedir, aumentar el periodo de prueba, potenciar las ETT´s, eliminar trabas para que los empresarios puedan realizar regulaciones de empleo y despidos colectivos a su gusto. Es absolutamente falso que se pretenda disminuir la temporalidad, esta no es coyuntural ni transitoria, es la consecuencia del capitalismo neoliberal que tiene como uno de sus principales objetivos ir sustituyendo a trabajadores con empleo estable por trabajadores en precario, mucho mas vulnerables, disciplinados y sumisos.

En otra de las mesas del dialogo social se ha estado fraguando durante el mes de septiembre un nuevo recorte al sistema de protección social. Fundamentalmente se van a recortar las Pensiones. Ya en la famosa declaración del verano de 2004, los firmantes se comprometían a potenciar los fondos privados de Pensiones y llevar a la práctica el Pacto de Toledo lo que implicará, seguramente, aumentar el periodo que sirve de cálculo para la pensión de 15 a 35 años, provocando con ello una perdida de más de un 20% en los futuros pensionistas. Llevan años intentando convencer a la opinión pública, a través de sus medios de comunicación, de que la Seguridad Social irá a la quiebra si no acometen estos recortes. Pero la realidad contradice totalmente los augurios de los economistas que, financiados por las grandes aseguradoras y los bancos, hacen este tipo de predicciones. El pasado año, la Seguridad Social tuvo más de 8.000 millones de euros de superávit, equivalente al 1% del PIB. Pero los capitalistas no están dispuestos a renunciar a los suculentos beneficios que les reportarán los fondos de pensiones, aunque sea a costa del empobrecimiento de millones de ancianos.

El Gobierno está llevando a la práctica, meticulosamente, punto por punto, la agenda marcada por el capitalismo internacional, y cuenta con la inestimable colaboración de los sindicatos oficiales. Ahora toca recortar las pensiones y desregularizar el mercado de trabajo y lo harán si no se lo impedimos. Las señas de identidad del mercado de trabajo español son la precariedad, los bajos salarios, la siniestralidad laboral (una media de 5 trabajadores mueren diariamente en su puesto de trabajo). Y está claro que ninguna de las reformas emprendidas por el Estado y quienes le sustentan van a terminar con esto. La cada vez más injusta y penosa situación de los trabajadores es consecuencia directa del sistema económico y social que padecemos, un capitalismo feroz, militarista, devastador de la naturaleza.

Los trabajadores tendremos que emplear toda nuestra enorme potencialidad de lucha y movilización para hacer frente a este nuevo ataque contra nuestros derechos. Que a nadie le quepa duda que la CNT pondrá toda la carne en el Asador en esta nueva batalla contra el Capital y el Estado.