Edición mensual - Noviembre 2005 - Cultura

A la felicidad por la geometría

Dos nombres: Masaru Emoto y Emiliano Vozmediano. El primero en su libro “Mensajes del agua” –publicado en la Editorial La Liebre de Marzo- demuestra la forma tan íntima en que están conectados los seres humanos y el Universo. El segundo, en su exposición pictórica “Agua” –la cual estará presente desde el 11 hasta el 30 de noviembre en el Museo López Villaseñor- también pone de manifiesto la existencia de conexiones ocultas en la materia. La Comarca conversa con Vozmediano, visionario y creador de una nueva tendencia a la que me permito la licencia de llamar “Realismo Trascendental”.

J. Carlos Sanz

Nº 167 - Cultura

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J. Carlos Sanz.- Tu nueva exposición lleva por título “Agua” y su leit-motiv está basado en los estudios del japonés Masaru Emoto, quien hace unos años demostró cómo la estructura molecular del agua se altera por los pensamientos y emociones. Un tanto fascinante ¿no?

E. Vozmediano.- Junto con Masaru Emoto hay más personas que han estudiado el agua y su comportamiento a nivel geométrico. Fue el caso de la pintora suiza Emma Kunz, ya fallecida, quien también logró entroncar el arte con la salud pintando composiciones geométricas. La geometría es la estructura íntima de la materia, siempre subyace en lo que nos rodea. Y en mi exposición todos estos conceptos aparecen de modo subliminal.

J. C. S.- En total son 33 obras en las que predomina la temática paisajística y donde inevitablemente aparece un elemento recurrente que es el agua. Digamos que este nuevo trabajo llega en un momento delicado desde un punto de vista ambiental.

E. V.- Fundamentalmente domina la idea del agua; casi todos los paisajes contienen ese elemento ya sea en forma de humedad o riachuelos. Incluso hay cuadros con motivos florales y aunque en apariencia no guarden relación con lo hídrico, los estudios de Masaru Emoto han demostrado que el agua recoge en su estructura íntima la forma de la flor.

El agua en sí tiene más poder del que imaginamos y es importante velar por su conservación. Con esta exposición quiero intensificar ese mensaje, colaborar con aquellos que lo están divulgando porque es importante debido a que nos encontramos en pleno cambio climático. De hecho si existe plenitud cromática en los paisajes que he pintado, se debe a la presencia del agua. En el catálogo aparece una frase, extraída del Dalai Lama, que ejemplifica el objetivo de esta exposición: “Si hay algo que se puede considerar real es el agua”.

J. C. S.- Es el elemento básico de la materia. De hecho, según la ciencia, el hombre en más de un 80% está compuesto de agua.

E. V.- A través del agua nos hacemos. Con su trabajo, Masaru Emoto demuestra la relación entre geometría y equilibrio, es decir, la estructura básica del agua produce unos efectos de tipo terapéutico. Por tanto, hablar de arte y salud es algo crucial y conocer esta información me sirve para compartirla a través de mi proceso creativo.

J. C. S.- ¿Cómo es posible que la geometría tenga una capacidad de sanación?

E. V.- Las estructuras geométricas puras ofrecen parámetros universales y que el ser reconoce. Si estamos en desequilibrio nuestra composición molecular también lo está. En cambio, contemplar geometrías armónicas a un individuo despolarizado ofrece la posibilidad al mismo de reestructurarse. Las geometrías puras, que están en lo más íntimo de la materia, poseen ese poder de sanación. Es algo que se ha descubierto desde hace unos años y lo que estoy haciendo es apoyar esa idea.

En mis obras busco representar la realidad de una manera exacta y la naturaleza me da el parámetro correcto. Lo que yo hago es repetirlo dándole mi interpretación artística. Pienso que el trabajo del artista consiste en ser sensible a esta belleza y cuando la gente contempla una obra ejecutada según estos parámetros siente paz y sosiego.

J. C. S.- O sea que aparte del deleite estético que supone contemplar una obra, está la posibilidad de ofrecer a personas predispuestas y que así lo capten un componente de sanación espiritual.

E. V.- Digamos que el aspecto meditativo que contiene una obra se traslada a la mente que la observa. El arte le recuerda esa belleza perdida y contemplar una obra es un recordatorio de la esencia que existe en la materia. Esto se encuentra en todo tipo de lenguaje pictórico, no tiene porqué ser realismo figurativo como en mi caso.

J. C. S.- Tu trabajo lo concibo como algo filantrópico pero que choca enormemente con la tendencia actual de los circuitos artísticos donde predominan otros factores muy distintos. ¿Qué opinas?

E. V.- Está claro que como artista necesito exponer y vender mi obra, pero me debo a una prioridad transpersonal. Con mi trabajo lo que hago es adherirme a ideas que ya existen y hoy día es necesario divulgarlas para que pervivan. Masaru, por ejemplo, no inventa las estructuras geométricas del agua, es algo que está ahí y que él ha dado a conocer. En el ámbito artístico pasa lo mismo. Obras tan conocidas como La Gioconda sugieren equilibrio al espectador. Si una persona contempla una obra equilibrada siente algo hermoso y su estructura molecular así lo reflejará. En cambio, si tú visionas algo que no es bello ocurre lo contrario.

J. C. S.- Por tanto ¿La mera observación de tus obras produce un equilibrio interior en el que contempla?

E. V.- Tanto a nivel consciente como inconsciente. Habrá personas que se hayan cerrado a la visión de lo hermoso; aquél que se autoanula no ve más allá. En cambio, a las personas receptivas les llega lo que tú has creado de corazón.

J. C. S.- Me parece haber dado con la clave ¿La intención con que llevas a cabo tu proceso creativo es benéfica?

E. V.- Siempre. Beneficia a todas las partes, tanto al que lo ejecuta como a los que lo contemplan. El artista tiene el factor ocio como aliado; claro que si no encauzas bien este ocio no alcanzas un desarrollo en niveles superiores, más metafísicos. Hablamos de lo intangible.

J. C. S.- En cualquier caso tu trabajo y el de Masaru ponen de relieve un trasfondo que no es la apariencia sin más de las cosas, si no la existencia de conexiones ocultas

E. V.- El verdadero arte debe ir por ese camino. No sólo fijarnos en el aspecto material si no buscar aspectos trascendentes del hombre. Es el progreso espiritual lo que busco, trascender lo humano y ser consciente de una fuerza que es superior a nosotros y que debemos acercarnos a ella. Ofrezco ese mensaje y lo hago a través de la belleza, la herramienta comunicadora. Funcionará en aquellos que vibren en frecuencias similares, cuantos más haya y amen todo lo creado, más posibilidades habrá de continuar. Lo que sé es que de verdad funciona por todo lo que hemos estado hablando.

J. C. S.- ¿Crees que los acudan a ver tu obra están preparados para hacerse cargo de este mensaje implícito?

E. V.- De forma inconsciente sí; todo el mundo tiene una gran parte de conciencia viva y podrá obtener esa información. Aunque no suceda de modo subliminal también funciona porque todos los seres humanos estamos hechos bajo las mismas directrices. Los amantes del arte poseen ese poder innato, captar lo bello de forma consciente o inconsciente. Pero da igual, porque la cuestión es que funciona de todas las maneras.