Edición mensual - Octubre 2005 - Opinión

IN MEMORAM

Evaristo Pineño

Nº 166 - Opinión

Imprimir

Hace ya varias semanas que, en un caluroso día de este pasado verano, tras una larga enfermedad falleció D. Eusebio Ocaña Martínez.

Quiero desde este foro rendirle un pequeño homenaje, a la persona y no al personaje, que a lo largo de su vida se dedicó en cuerpo y alma a su profesión, Maestro de Escuela, como a él le gustaba titularse.

Muchos puertollaneros, recibieron de su enseñanza en los distintos colegios donde ejerció su profesorado. La mayoría de ellos le recuerdan con respeto y cariño.

En algunas etapas de su vida, fue tentado por el mundo de la política, ejerciendo como concejal en anteriores ayuntamientos y formando parte de alguna lista electoral en tiempos ya de democracia. Siempre aceptó con el compromiso de servicio a su pueblo.

Desde su humildad le aterrorizaba la idea de convertirse en personaje ya que su preocupación constante fue su formación como persona de sólidos principios morales.

En los últimos días de su vida, cuando ya no podía salir de casa, encontrándome yo en Puertollano, fui a recoger el periódico que siempre tenía reservado en el quiosco.

¿Cómo sigue D. Eusebio? me preguntó el quiosquero, es que fue mi maestro, un gran maestro y una gran persona, me dijo.

Emocionado volví hacia casa, con el convencimiento de que Eusebio Ocaña había logrado en su vida sus dos principales metas.

Desde aquí pido un recuerdo o una oración, como queráis, por su alma.