Edición mensual - Septiembre 2005 - Deporte

El calor fue el protagonista de la tercera etapa entre Córdoba y Puertollano

Petacchi fue el más rápido de la Vuelta 2005 en Puertollano

Miles de puertollanenses vibraron y animaron a los participantes de la carrera

César Cubero

Nº 165 - Deporte

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El gran día llegó. Los deseos de miles de personas que soñaban con acoger en Puertollano una llegada de la Vuelta Ciclista a España se han hecho realidad. Mucho se ha luchado para que los puertollanenses pudieran ser protagonistas por primera vez de la gran fiesta multicolor que arrastra la prueba ciclista. Puertollano acogía el pasado día 28 lo que hasta ahora ha sido el mayor evento deportivo de su historia. Equipos deportivos, organizadores, empresas patrocinadoras, emisoras de radio y televisión y demás entidades colapsaron la zona en el que se había instalado la meta para su llegada, algo que los puertolleneses tuvieron que soportar con cortes de calles y retenciones de circulación desde primeras horas de la mañana. Y la verdad es que ha valido la pena con una ciudadanía que se ha vuelto a volcar con una experiencia difícil de olvidar. Uno de esos puertollanenses felices de aquel día era el concejal de deportes del Ayuntamiento de Puertollano Luis Pizarro, un hombre que ha luchado mucho por que su ciudad fuera etapa de llegada en alguna edición de la Vuelta, viéndole incluso por la mañana temprano disfrutando en el pabellón de deportes de la calle Malagón como se montaba el centro de información para los miembros de la prensa que siguen a diario la edición del 2.005.

La película de la etapa

La tercera etapa de la ronda ciclista del 2.005 entre las ciudades de Córdoba y Puertollano tendría como protagonista el asfixiante calor que acompañó a la caravana multicolor a lo largo de los 153,3 Km que separaban ambas ciudades, comenzándola los mismos 196 corredores que finalizaron la etapa anterior Granada-Córdoba y que salía con el australiano Bradley McGee del Française des Jeux como líder de la clasificación general. Una etapa con tres sprints intermedios en Fuencaliente, Puerto del Pulido y en Almodóvar del Campo y un puerto de montaña de tercera categoría como era el Alto de la Sierra de Cardeña. Durante la primera hora de carrera se cubrieron 44 Km con una media de 44,3 Km/h. Poco después abandonaría el ciclista Jussi Veikkanen del Française des Jeux.

En el paso por el Alto de Cardeña puntuaron Joaquim Rodríguez de Saunier Duval-Prodix, Fredy González del Relax Fuenlabrada, Leonardo Bertagnolli del Cofidis y Aitor Osa de Illes Balears, puntuación que sirvió a J. Rodríguez encabezar en dicha etapa la clasificación del Premio de la Montaña. En los kilómetros 68 y 70 el italiano Ángelo Furlan (Domina Vacanze) abandonaba la carrera y el español Javier Pascual Rodríguez (Comunitat Valenciana) se escaparía del pelotón iniciando su aventura en solitario, llegando al Sprint intermedio de Fuencaliente con una diferencia de 3:18 sobre un pelotón encabezado por Joaquín Rodríguez y Bradley McGee, llegando a la máxima cota de diferencia sobre el pelotón en cuatro minutos en el kilómetro 115.

El Sprint intermedio de Puerto del Pulido tendría al mismo protagonista de la escapada, pero sería neutralizado en el kilómetro 127, punto en el que el corredor del Phonak José Enrique Gutiérrez sufriría una caída. Almodóvar del Campo tenía el tercer Sprint intermedio y en el que puntuaron el escapado Thomas Ziegler del Gerolsteiner, Bradley McGee y Juan Antonio Flecha del Fassa Bortolo.

La etapa llegaba a Puertollano con las sospechas de que todo se resolvería al sprint en la línea de meta. Muchos apostaban por Alessandro Petacchi (Fassa Bortolo), sospechas que certificaban que el italiano era el más rápido del pelotón en esos momentos, proclamándose vencedor de esta tercera etapa delante de Erik Zabel del T-Mobile y Tom Boonen del Quick Step.

Con la victoria de Petacchi y la entrega de premios se daba por concluida una jornada histórica en Puertollano en lo que a deporte se refiere, dejando el listón muy alto para próximos eventos y volviendo a certificar que el tesón y sacrificio que hace gala esta ciudad tienen al final su recompensa.