Edición mensual - Contraportada - Septiembre 2005

La Rincona

Las mujeres

Eugenio Blanco

Nº 165 - Contraportada

Imprimir

La peluquera en technicolor de la calle Tornasol, la lotera que asegura llevar el premio, la estudiante en trance de examen, la bailarina recatada de la academia, la intelectual amilanada que lee a Joyce en el parque, la camarera nueva que sirve las cañas con demasiada espuma, la viajera trémula que protagonizó una historia de amor que un voyeur escribirá, la novia que se muerde las uñas y llama por teléfono en una parada del autobús, la poeta del café que se sonríe al recordar su primer verso, la barrendera que mira con amor a los niños en el parque, la madre joven y embarazada que espera a su hija en la puerta del colegio, la canguro irlandesa que no acaba de entenderse con el idioma, la morena preciosa que odia o ama o busca, la niña que orina detrás del muro con las braguitas reposando en sus rodillas, el cartel evocador de la actriz que revela sus senos en un filme de los años 50, la drogadicta del metro que pide algunos céntimos para sus picos solitarios, la viejita de San Telmo que escucha jazz en la plaza de la Alegría, la uruguaya que vende sandalias en el Rastro… en la oscuridad, arracimadas, devoradas por una mirada inquietante, por la zozobra del amante o por el ‘no va más’ de sus destinos. Toda la vida ha empezando a combinarse a raíz de la ecuación de la feminidad.

La terma linda, el olor espumoso, los dientes que arrancan el viento al reloj, el pelo sangrante, lleno de coraje, las mujeres, el ímpetu de los espíritus, mujer, palabra inacabable que resurge y brilla, cada vez que se pronuncia este vocablo se reanuncian los suspiros en los cuadernos de bitácora, en las nubes de amianto, en los biombos que imaginan los cineastas… ¡ya caerá rendido el susurro débil o la témpera del ahogo!

Tanta mujer levitando va a dejar sin sentido la realidad, sin engranajes ni coherencias... qué desmadre la belleza convulsa de Breton, de esa poesía articulada y secuencial, del descaro prominente y los senos rosas, calados mientras llueve, si es que acaso llueve sobre sus cuerpos arcillosos. Y las uñas recortadas con delicadeza, figuras hechas primero con lápiz y papel, como estatuas o aprendices exageradas, es imposible no derruirse ante la libido excesiva de tantos labios, de tantas sombras de carmín que avanzan por las manos secas y las horas serias.

Ojos, ojos como yelmos… Maldita carnalidad de ojos llenos, de letras que se esquivan y se odian; la piel viva y los cabellos lacados, el perfume subterráneo de los pechos y la gota de lava haciéndose espesa en las cavidades inverosímiles del vientre.

Las niñas juegan con una comba robada, el pelo de todas las primas, el sexo de las prostitutas yace como una copa de cristal quebrada, coartada y la disfunción del alma… La profesora que lee un poema de sexo impenitente mientras sus dedos empiezan a terminar el movimiento acompasado y su riego se recoloca, la respiración deja de nublarse. Un alumno ensaya poemas para que su profesora los lea y se enamore irremediablemente de él: la profesora es el alma.

Un viejo mira y describe el cuerpo robado de la mujer: la negritud brillante del pubis, el consuelo de la piel fatigada, boca de hermana y piernas como cigarrillos encendidos. Los hombres no son otra cosa que el reducto de una sensación femenina, de una pasión roja que desciende todas las mañanas por las luces de las sábanas: pelo rubio, olor a almohada que grita, a manantial otoñal, a nacimiento. Almas talladas, úteros y cavernas: nuestra esencia parte de los úteros y de las cavernas.

El pintalabios de Marilyn se derrite sobre el tocador de mármol, el espejo refleja la última sonrisa dedicada a ella misma, una mancha menstrual en el albornoz abierto, su cuerpo llora y llora. El timbre empieza a sonar, el suelo del baño es arropado por una melena platino, el timbre suena tanto y tan fuerte que está anunciando la sedación mortal. El firmamento empieza a oler a Channel número 5, y las mujeres por fin se liberan de su propia belleza.

LAS GUINDAS

Ya están aquí las fiestas patronales de septiembre 2005 y, como es habitual, conjuntamente con este periódico se distribuye gratuitamente un suplemento extraordinario de las fiestas de septiembre y el nuevo plano callejero 2005 de Puertollano. Felices Fiestas.

-----------------

Y a propósito de la celebración de estas fiestas patronales en Puertollano, el chiringuito de Fuente Agria, que está instalado en el recinto ferial, llevará a cabo el proyecto: “un propósito, una unión” por el que distintas personalidades estarán sirviendo en el mismo durante una hora. Los fondos conseguidos serán destinados a una buena causa. Una buena idea, sin duda.

-----------------

Mientras los barbos y las carpas de las pocitas son trasladados, los plataneros de la avenida primero de mayo siguen ocultando el semáforo. No sabemos por qué no se podan cuando los bomberos ya estuvieron hace un mes en “Andrés e Hijos” para retirar el ramaje del tejado, y recientemente se ha tenido que vallar el ambulatorio de esta avenida porque las ramas chocaban ya contra la cornisa con el consiguiente riesgo para los transeúntes.

Desde aquí, un tirón de orejas para Televisión Castilla-La Mancha por no retransmitir la final del Mundialito recientemente celebrado. Parece ser que la causa principal era que no se había clasificado ningún equipo español. Pero, en cualquier caso, la importancia del evento avalaba su retransmisión y el no llevarla a efecto ha desagradado no solo a los aficionados sino también a los organizadores.