Edición mensual - Mayo 2005 - Cultura

Actuarán a finales de julio en el campo del “Cerrú”

Deep Purple y Alice Cooper en Puertollano

J.C.S.

Tras el malestar que se instaló en el seno de la ciudadanía puertollanense al conocer la rácana oferta de espectáculos musicales que la empresa pública “Don Quijote 2005” barajaba para la localidad con motivo de las conmemoraciones del IV Centenario, se movieron ciertos hilos para enmendar el guirigay. Así, y tras confirmación oficial de la Concejalía de Cultura, dos “dinosaurios” del universo rockero actuarán en Puertollano a finales de julio. Nos referimos a, nada más y nada menos, que Deep Purple y Alice Cooper.

En concreto, el día 27 de julio se prepara el concierto de Deep Purple, Saxon y Barón Rojo, mientras que el día 28 actuarían Alice Cooper, Saratoga y Tierra Santa. Además, los conciertos de ambos días contarían con la presencia de un grupo local, que actuarán en calidad de teloneros.

Deep Purple se formó en el año 1968 con el nombre de Roundabout y poco tiempo después el grupo cambió su nombre a Deep Purple. Tras tres discos y una gran gira por EE.UU fue la llegada de Ian Gullian y Roger Glover la que consiguiera la formación clásica de la banda, la cual se ha reunido en dos ocasiones. Esta formación del grupo publicó los álbumes más exitosos e influenciables de toda la historia de Deep Purple. Albumes como Deep Purple in Rock y Machine Head. Este último incluía una de las canciones más famosas de la historia del rock, el “Smoke in the water” que comienza con ese riff inolvidable de guitarras, y su disco en directo Made in the Japan, al cual muchos apuntan como el mejor álbum en directo de la historia.

Por su parte, Alice Cooper, dueño de una imagen casi demoníaca y de algunas de las estrofas más conocidas del ámbito heavy, el músico con nombre de mujer sigue en carrera después de treinta años. Encarnó la primera camada del Heavy Metal junto a Deep Purple, Ozzy Osbourne y Black Sabbath. Pero también Cooper fue un protagonista de la movida Glam, a mediados de los años 70, cuando David Bowie y Kiss hacían de sus recitales un show de culto con toda la parafernalia posible.

Cooper fue el primer artista en llevar la música a un extremo teatral. En sus recitales no faltaban enormes serpientes pitones, muñecas, maquillaje y guillotinas para asesinar gallinas. Sobre el final de sus presentaciones, el mismo se decapitaba mientras sonaba el tema “I Love The Heat”. Todas esas excentricidades se convirtieron en su marca registrada e hicieron que sus shows se colmasen de gente.