Edición mensual - Enero de 2005 - Cultura

Eduardo Egido escribe la primera novela sobre el Valle de Alcudia

José Carlos Sanz

Nº 157 - Cultura

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Una historia de amor entre un joven madrileño y la hija de los guardas del quinto “Loma Umbría” en el Valle de Alcudia. Esta es, en esencia, la trama argumental de la nueva novela de Eduardo Egido, “Un verano de paso”. A modo de puntillismo literario, asistimos a un devenir de acontecimientos y situaciones que tienen como telón de fondo el enfrentamiento entre dos maneras de entender la vida. Un choque de mentalidades que se produce entre los propios habitantes del valle -ganaderos, pastores trashumantes, en general gente humilde y de escasos recursos materiales- contra los que vienen de “fuera”, los foráneos de la capital que acuden a los quintos para disfrutar del asueto veraniego buscando amparo de la implacable canícula.

Primera novela sobre el Valle de Alcudia

Sobre el Valle de Alcudia se han escrito diversos libros de contenido histórico o antropológico pero con “Un verano de paso” asistimos a la primera incursión literaria de este entorno. “Es el gran desconocido, un paraje muy desaprovechado. Mis primeras relaciones con el Valle de Alcudia se produjeron cuando era pequeño, concretamente con un grupo de amigos nos montábamos en el tren de la Estrecha para bañarnos en una tabla de agua que estaba situada enfrente de la antigua estación de Brazatortas” señala Eduardo Egido quien con esta novela ha pretendido rendir un triple homenaje: al propio Valle de Alcudia, a la gente que mora en el valle y a una década, la de los años 60 del pasado siglo XX donde transcurre la acción.

1963 es el año elegido por Eduardo Egido para situar el hilo argumental. Sin embargo, la peculiaridad narrativa de la novela está en su tratamiento coral, es decir, cada personaje aporta su singular punto de vista a modo de tesela para componer una trama que se nos presenta en forma de mosaico. “La trama tiene un doble plano temporal. Hay un personaje que habla desde el presente, el 2003. A raíz de una visita que recibe, narra un acontecimiento concreto. Y por otro lado, hay una serie de personajes que hablan desde otro plano temporal, en concreto 1963, cuando tuvieron lugar los acontecimientos”, señala Egido.

Una novela coral

La intención del autor ha sido la de ofrecer múltiples prismas sobre un mismo hecho, “cada personaje aporta su opinión y con ello quiero poner de manifiesto que las cosas no tienen una sola manera de ser”. Un hecho concreto que aparece desde el primer momento pero que no se despeja hasta el final de la novela. Y mientras tanto, el lector asiste al conflicto de intereses entre los propios moradores del valle y los foráneos, “aquellos que necesitan que se renueve el aire viciado”.

Como se señalaba al principio, “Un verano de paso” es en síntesis la historia de un idilio que aflora entre un joven estudiante de 19 años, procedente de Madrid, y que debido a su pésimo expediente académico es obligado por su padre a pasar el verano en el quinto de “Loma Umbría”. Allí es donde vive la protagonista femenina, una chica de 17 años, natural del valle y cuyo padre es el guarda del mencionado quinto. “A tenor de las relaciones entre el joven y la chica se pone de manifiesto otras relaciones entre naturales del valle y foráneos que lógicamente tienen intereses contrapuestos” aclara Egido.

Dedicatoria a la Venta de la Inés

Si bien las comparaciones son odiosas, en el argumento hay concomitancias con conflictos actuales como el que aún padece la familia Ferreiro, propietaria de la Venta de la Inés, con sus vecinos de la finca “La Cotofía”. Lejos de polemizar, Egido ha querido resaltar la importancia histórica y cultural de la Venta de la Inés, de ahí que la dedicatoria de su novela vaya también dirigida a Felipe Ferreiro, su mujer y su hija Carmen, moradores habituales de la venta. “Lo que he pretendido es poner de relieve el atractivo histórico que posee la venta y parajes aledaños como la fuente del alcornoque o las pinturas rupestres”.

Como historiador que es, Egido ha acudido a las fuentes documentales para ambientar de forma minuciosa la trama argumental de la novela. Para ello se ha servido del mapa catastral de 1954 donde se reflejan lugares mencionados en la novela. “Sitios como la estación de Brazatortas-Alcudia, la estación del Horcajo, la finca de Pedro Morillo, eso sí todo ambientado en 1963, porque para mí aquella época tiene una significación especial pero no hay ninguna vinculación entre mi infancia y lo que se narra en la novela, es algo completamente ficticio” señala el autor.

Según explica Eduardo Egido, “Un verano de paso” refleja de forma acertada el modo de pensar y vivir de los habitantes del Valle de Alcudia. Se trata de una novela coloquial en donde los personajes emplean muchas expresiones populares, frases hechas, el vocabulario que suele utilizar la gente del valle. En lo que respecta al modus vivendi de los mismos “hay personajes, como los padres de la protagonista, que viven de forma humilde, modesta, con pocos recursos. También hay otro personaje, un pastor, que tiene lo que lleva puesto. En definitiva, se narran escenas donde se aprecian contrastes entre la gente que viene de fuera y los que viven allí”.

Tal y como destaca Eduardo Egido, se han editado 500 ejemplares de su novela y la misma está a la venta al precio de 10 euros. “En la presentación dije que lanzaba un órdago. Esto es, si a alguien no le gusta la novela, me comprometo a devolverle el dinero pero en cambio si la novela es de su agrado, le sugiero que se la recomiende a tres personas”. Modestia aparte, Egido asegura que “Un verano de paso” se deja leer con bastante facilidad. Y es que se nos cuenta una historia desde el primer momento, pero jaspeada de muchos hechos colaterales que apuntan a la misma dirección.