Edición mensual - Diciembre de 2004 - Opinión

Caciquing, el último deporte

Evaristo Orovio Talavera DNI: 05623062 (Y 20 personas más del Grupo de Senderismo del IES. “HERNÁN PÉREZ DEL PULGAR” - C. Real)

Nº 155 - Opinión

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A la lista de arriesgados deportes como el “puenting”, “rafting”, “goming”, “cañoning”,…etc., de cuyas excelencias nos hablan aquellos intrépidos deportistas que aseguran experimentar sensaciones fuera de lo común, debemos añadir uno nuevo que no requiere condiciones físicas especiales, que está al alcance de cualquiera y que garantiza un subidón de adrenalina tal, que deja en mantillas a los deportes antes mencionados.

Se trata del “CACIQUING”, practicable en muchos lugares de España y que nosotros hemos vuelto a sufrir el pasado día 9 de octubre durante el transcurso de una ruta senderista por el río Tablillas, cerca de la Venta de la Inés, en el término de Almodóvar del Campo.

Este deporte proporciona, a la par que estimulantes agujetas y recreaciones visuales, la temible tensión del encuentro con un torvo motorista que acecha en la espesura para advertirte de la necesidad de portar un salvoconducto de Cultura (¿) so pena de vértelas con la Guardia Civil, la desbordante emoción que produce la visión de la susodicha benemérita pareja, que te espera al final del camino para identificarte y el morbo de una posible denuncia ante el juez de turno. Y todo ello para atender con prontitud y sospechoso celo profesional a las demandas de auxilio formuladas por el oligarca de la finca LA COTOFÍA, que teme “le espanten los bichos”.

Si todo esto te parece poco, el “caciquing” te permite, además, un auténtico viaje en el tiempo. Podrás revivir el feudalismo en el siglo XXI, que se revela en los desmanes y tropelías causadas por el cacique en las personas de Felipe, propietario de la Venta de la Inés, con 74 años, su esposa, enferma de Parkinson y su hija inválida y deficiente mental, por constituir una verdadera amenaza para sus posesiones. Todo esto al más puro estilo de Los Santos Inocentes.

Si te resulta increíble este relato, puedes comprobarlo por ti mismo acudiendo al lugar mencionado, con la mayor cantidad de gente posible y transitar libremente por allí para desesperación del poderoso señor y alegría de los pobres bichos.