Edición mensual - Diciembre de 2004 - Opinión

Muchas gracias

Dolores Canales Duque DNI: 5879943

Nº 155 - Opinión

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Mi hija murió con 25 años de edad el 13 de junio de 2003. Probablemente pensarán que he tardado mucho en hacer esto, pero hasta ahora me ha resultado absolutamente imposible, debido a mi estado anímico. Mi hija Rocío estuvo ingresada en el Hospital “Nuestra Señora de Alarcos” de Ciudad Real durante un mes y medio. Posteriormente, fue trasladada a la UCI del Hospital “Gregorio Marañón” en Madrid, donde finalmente falleció. A pesar de todo el dolor y la pena que tenemos, quisiera aprovechar esta oportunidad para dar las gracias en primer lugar a todos los profesionales del hospital de Ciudad Real por la atención prestada durante todo el tiempo que estuvimos allí, muy especialmente a una enfermera de Nefrología, Ana, y su marido, y también a los médicos que estudiaron el caso de mi hija, Susana y Sergio, muy especialmente a este último, que se portó con una gran profesionalidad, y puso todo su empeño, su conocimiento y su corazón en la enfermedad de Rocío.

En segundo lugar, quisiera dar las gracias, también, a todos los profesiones de la UCI de la primera planta del hospital “Gregorio Marañón”, muy especialmente a Begoña, José y Javier, por todo el interés que pusieron para intentar curar la enfermedad de mi hija, aunque finalmente no pudo hacerse nada. Después de lo ocurrido, para una familia y sobre todo para una madre siempre quedan muchas preguntas sin respuesta, pero la que me hago todos los días miles de veces es por qué tuvo que pasarle a mi hija precisamente, con lo especial que ella era para todo el mundo que la conocía.

También quiero dar las gracias al pueblo de Puertollano, muy especialmente a los vecinos del Barrio de la Constitución, que es donde vivimos. Gracias a toda nuestra familia, tíos/as, primos/as; a una familia del barrio de las “630” y a su hermana, al grupo de baile “Andalucía en la Mancha” y a su profesor, en el que Rocío estuvo durante 15 años bailando; a la directiva de la murga de Puertollano “Agítese”, y a los propietarios del restaurante “Don Pedro” de Madrid. Gracias de todo corazón a todo el pueblo de Solana del Pino, por rezar y pedir tanto por mi hija.

Asimismo, quiero dar las gracias a todo el grupo de amigas y amigos de mis hijos, que son como una gran familia; a todas las compañeras de fatigas, que era como Rocío se refería a sus amigas de estudio, a mis primos de Potes y Almería, a las hermanas de la Cruz y las hermanas de la Residencia de Ancianos de Potes por sus súplicas. Si me dejo a alguien, espero que sepan perdonarme. En general quisiera dar las gracias a todas las personas que se han interesado por Rocío, que yo sé que no la van a olvidar. Muchas gracias a todas y todos de todo corazón.