Edición mensual - Diciembre de 2004 - Cultura

El “Teatro Desconocido” o la búsqueda del otro lado

José Carlos Sanz

Nº 155 - Cultura

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Para ello, se instalaron en las afueras del mundanal ruido, en una vivienda que serviría de lugar donde llevar a cabo este proceso de averiguación de las entrañas del teatro. A lo largo de varios meses, De Petre y su grupo fueron poco a poco atinando con cosas. La importancia de la conciencia, el actor como creador y no como mero ejecutor de ideas, pero sobre todo comenzaron a percibir un trasfondo espiritual, un misterio, similar a la fe que experimentan los creyentes en sus creencias. De Petre había dado con el otro lado del teatro, y a partir de ahí lo llamaría el “Teatro Desconocido”.

Pero a toda búsqueda creativa le sale su opositor, en este caso, el ímpetu destructivo materializado en la figura de los militares. En los años setenta, Argentina vivió una dictadura militar que tenía como objetivo cortar las alas a todos aquellos que apostaban por ideas de convivencia, tolerancia y progreso. De Petre también estaba incluido en la lista y la caza de brujas comenzó. Él y sus compañeros fueron apresados y pasaron varios meses en un centro penitenciario. Estaba claro que tras esta salvajada, el teatro que De Petre acababa de intuir debía hacerse patente más que nunca. Y así comenzó todo.

La creación de una nueva metodología teatral

Comenzó una constancia, una voluntad, un darle la vuelta a las metodologías convencionales del teatro y sobre todo, a modificar la manera que tiene el teatro de relacionarse con el hombre de hoy en día. De Petre no soporta que en numerosos círculos sociales se conciba el teatro como mero entretenimiento y que dentro del mismo, existan personas que prioricen la rentabilidad sobre la creatividad. Pero decir estas cosas, en una actualidad que acepta la mercantilización y venta de cualquier propuesta, y sobre todo en un ámbito como el teatral, donde las ferias sólo tienen como objetivo la contratación, las compañías se preocupan de aumentar su caché y el propio actor se obstina en representar el papel de su vida y no hay más, ¿Qué se puede esperar?. “Una alquimia que nos permitirá apreciar lo que subyace dentro de la propia realidad”, señala De Petre.

Y es aquí donde llega el turno del teatro desconocido. “El mundo sólo subsiste por el misterio”, es una frase de un tal Zohar, que puede emplearse como el lema sintético que resume esta idea del teatro que pretende transmitir De Petre. “Todo creador verdadero aspira a lo desconocido. Será infeliz con las explicaciones sobre la realidad para consumo masivo. No podrá conformarse con los ideales, teorías, conceptos, sistemas o modelos, propuestos para garantizar sin peligros, el funcionamiento social” señala De Petre para quien el riesgo debe ser el puntal sobre el que se sustenta su concepción del teatro.

Una apuesta escénica por lo elemental

Un teatro en el que con lo mínimo –entiéndase con este término una escenografía sencilla, actores que representan personajes sin diálogo y una iluminación y sonido básicos- se pretende dejar “mosca” al espectador y darle suficientes motivos para pensar. De Petre ha sido el artífice de una estética “altosfiana”, que en síntesis no es otra cosa que otorgarle al actor la mayor libertad posible para que pueda desarrollar al máximo las capacidades expresivas, dándole la facultad de conquistar las regiones desconocidas del ser y convertirse al mismo tiempo en autor o dramaturgo de su rol dentro del montaje.

Aplicado en la práctica teatral, el teatro desconocido de este dramaturgo argentino personificado en la compañía ALTOSF, ha comprobado que su lenguaje teatral trasciende tanto las fronteras geográficas como culturales, obteniendo resultados de transmisión humana con pretensiones universales. Podría afirmarse que De Petre ha generado un teatro holístico, en que las propuestas escénicas desembocan en esa idea de la totalidad, en la verdadera unión del individuo con su alrededor. Y todo esto que a priori desprende cierto aroma de misticismo o de excesiva espiritualidad se concreta en unos montajes teatrales en donde De Petre y su compañía rehuyen de dar explicaciones o de recargar su propuesta con ideas y pensamientos. Se trata de situarse más allá de los prejuicios y de las convenciones coaguladas en el propio teatro. Llevar a cabo una apología de lo elemental, de ese principio del “menos es más” que podría interpretarse como una frivolidad pues no es sencillo aceptar un tipo de teatro en donde aparentemente la improvisación se sitúa como hilo conductor.

Representación del último montaje de ALTOSF

“Del destierro al encuentro con el alma, el peregrinaje por la tierra y ...” es la última propuesta del teatro desconocido. Se representó a principios de noviembre en la Sala de teatro independiente “La Sensación” de la capital ciudadrealeña con motivo de la IV Muestra internacional de teatro que anualmente viene programando dicha sala. Una obra que describe la soledad del hombre obligado a abandonar el país del edén e impelido por fuerzas superiores a una búsqueda de su propia alma y por supuesto a una redefinición de su naturaleza.

De buenas a primeras el espectador comienza a ser consciente del peligro que entraña la individualidad y la identificación del hombre con esta premisa. “Sin embargo, yo veo una posibilidad lejos de una impotencia. No todo es la omnipotencia del hombre, existen fuerzas superiores más allá de él y que a veces lo ayudan y en otras lo ponen a prueba con momentos muy difíciles”. ¿Cuál es la clave de la recuperación? ¿De dónde saca fuerzas el hombre para levantarse tras la caída?. La respuesta se llama Fe, es decir, “recoger de nuevo y seguir con la siembra”, algo que en el último montaje teatral de De Petre se escenifica con el pasaje del “ángelus” del pintor Millet”, magistralmente interpretado por los actores Víctor Ovalles y Mildred Maury.

La búsqueda de la verdadera esencia humana

Lo que De Petre viene a demostrarnos con esta propuesta escénica es que en el hombre subyacen unas fuerzas creativas dispuestas en todo momento a armonizarlos. Para ello, “lo primero es ser consciente de esa unión necesaria con el otro y lograrla, tanto consigo mismo como con el otro, así nace la unidad creadora”. Una tarea complicada si tenemos en cuenta que en esta actualidad “depredadora” los demás interesan pero no importan. “No discuto el que sea dificultoso, sobre todo en este momento donde todo conspira para que no sea posible. Es una actualidad plagada de distracciones, dispersiones, el hombre se olvida de sí mismo, todo está fuera, buscamos continuos referentes a través de imágenes, informaciones y va desapareciendo su propia realidad. Se trata de un camino a contracorriente”.

La necesidad del misterio en lo cotidiano

Al igual que los salmones remontando el curso del río para llegar a ese lugar de desovación –no sirve otro cualquiera- en el teatro desconocido, el actor sólo puede valerse de sí mismo y no apoyarse en escenografías gran-dilocuentes ni en montajes sonoros. Y hoy en día, donde el teatro denominado “vanguardista” se pierde en un reguero de despliegues de tecnología y palabras, aparece “contra las cuerdas” el teatro altosfiano. “El teatro que nosotros realizamos es difícil por eso, no te da elementos racionales, al contrario los destruye, te provoca y te llama a otro tipo de relación, y la gente no está acostumbrada a esto. La gente sólo busca entender, no sentir, no quiere percibir, no quiere adentrarse de pronto en el enigma, quiere que todo le sea dicho de inmediato y digerido. Eso es contra natura del teatro”.

Por lo que al ver una obra de De Petre y su compañía, el espectador puede reaccionar de dos formas. No haber entendido nada y calificarlo todo de una enrevesada trama o bien permanecer en silencio y detectar un orificio naciente en su mente que le llevará a un planteamiento de otras formas de ver y enfrentarse a las cosas. “El teatro debe sembrar la inquietud y a mí me encanta cuando la gente se va de las obras confundidas, no entendiendo nada, pero seguro que si tiene algo de voluntad comenzaría a preguntarse. Otros no, se lavan la cabeza y dicen que eso que han visto no es nada”.

En cada propuesta escénica de De Petre, en cada nueva representación teatral de ALTOSF, de sus actores Víctor Ovalles y Mildred Maury, hay un trasfondo simbólico, una alegoría encriptada que sólo descifrarán aquellos espectadores que están buscando el otro lado. “Siempre hay grupos de gente que están en esa búsqueda y hacia ellos nos dirigimos con todo esto que hacemos” sentencia De Petre quien ve en la simplicidad, la realización de la verdadera utopía, el encuentro con el Ser.