Edición mensual - Virgen de Gracia 2004 - Colaboraciones

Centenario con templete

María Luisa Menchón (De la Asociación de Escritores y Artistas españoles)

Nº 152 - Colaboraciones

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Salí confortada de la Ermita de la Virgen de Gracia. El Evangelio del Buen Pastor me hizo sentirme oveja “conocida” y “recobrada”. Sentada en banco de piedra de la hermosa glorieta exterior, cruce enrevesado de cañadas reales, segoviana, soriana y salmantina, linde del Valle de Alcudia, tierra de siglos ha de pastos para ganado o errante, desde inviernos fríos norteños, pastores y lebreles, en senderos andantes de Quijote y Sancho, con parada y fonda en la Venta de la Inés. Aquí, cielo aborregado, también al frente, cristalina fuente de dieciséis surtidores rumorosos y seis gigantescos cipreses, como lanzas erectas cimbreando el aire, cosquilleando sus altísimos arpones las plantas de los pies alados de un Dios, que sonreía el atardecer. Buena nueva de Restauración y remozamiento de la iglesia. Por entresijos seculares, el Señor Párroco me condujo a un improvisado taller, donde José Cabañero, extraordinario artista, tallaba trocito a trocito, hermosísimos vitrales policromados, con motivos del Santo Voto, para las ventanas de la tortea del cimborrio. También, soñaba Don Jesús en adornar con cuadros los paramentos interiores de la iglesia, y la gran noticia de instalarse de nuevo el Templete, adosado al muro sur, pequeño atrio exterior, refectorio de neófitos y feligreses y quizá refugio y escondite de juegos juveniles, o de algún pastor protegiéndose de las tormentas, en aquel receptáculo de arcos ojivales, cúpula de “bonete” y columnas entre mudéjar, mozárabe o ¡qué sé yo!. Pero sí, otro símbolo centenario, como la Fuente Agria, de los siglos XIX y XX. Tras la valla protectora se reconstruía, paso a paso.

Bien; allí abrí el “mochilón”. En su desorden acostumbrado, afloraron, entre otras cosas, tríptico de la Inmaculada, la revista “Volad” de Madrid, el artículo del Cardenal Arzobispo de Sevilla y el libro “La lira hispana a los pies de María, todos relativos al Centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María, que hicieron temblar de emoción corazón y manos. El 12 de junio fuimos de excursión con las Hermanas de la Cruz de Sevilla, tierra de Santa Ángela de la Cruz, motivada por visitar la casa donde nació y el barrio en que vivió con su familia, en inmediaciones de La Macarena, frente al hospital de las Cinco llagas, en que quiso ingresar la Santa como religiosa, que le impidió su salud. Después, asistir en la catedra, en la capilla de los Reyes, a la Eucaristía. Nos contaron el “milagro” de las medias rotas, que tenían que cambiar frecuentemente a la Virgen de los Reyes, porque según leyenda sevillana, todas las noches se bajaba el altar para recorrer los barrios y visitas a pobres y desamparados. En la catedral, mamparas azules cercaban zona de un museo dedicado al Centenario de la Inmaculada, con iconografía de cuadros de Murillo, Velásquez, Giotto, esculturas de Cano, Mena y hagiografía en atriles y vitrinas con escritos, libros y miniaturas, numerosos, recordando que Sevilla fue pionera en la defensa del Dogma. Allí recogí el tríptico.

No es de extrañar, que también se inicia el centenario cervantino de la obra de Cervantes, “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, por eso, el Cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, que recientemente ha visitado Almodóvar del Campo, con motivo de las fiestas de San Juan de Ávila y también la residencia de ancianos que las Hermanas de la Cruz tienen en Puertollano, al cruzar La Mancha, comienza su artículo “Tiempos de Esperanza”, publicado en ABC, con una frase del Quijote: “Malos tiempos deben correr, querido Sancho, cuando tanto habláis de la Esperanza”, que después glosa y refunde hablando del Centenario de la Inmaculada, que termina: “porque la Virgen asunta al cielo es imagen de la iglesia”.

Mientras hay vida, hay esperanza. Y justo 50 años atrás, escribí la novela corta “Destino Madrid”, premio nacional, publicada en la revista “Volad” número 156, encuentro de un estudiante con Quijote y Sancho, y, curiosamente en la página 10, reflejo esta frase del buen Sancho Panza: “letras pocas tengo, porque aún no sé el ABC, pero bástame tener a Cristhius en la mano para ser un buen gobernante”. ¿Coincidencia con el ABC del 15-8-2004? ¡Qui lo sá!

Por último, el 8-9-1954, centenario del Dogma de la Inmaculada, en juegos florales, celebrados en Melilla. Mi poema “Madre”, ganó el premio a la mejor poesía en lengua castellana, que rubricó el Vicario Arcipestre, en libro editado por Edelveis de Zaragoza, el año mariano universal, que conservó mi madre para mí, con letra borrosa, escribí en aquel precioso libro “La lira hispana a los pies de María”, ramillete de líricas flores recogidas en los vergeles de la poesía hispana y que hoy, con emoción, dedico a la Virgen de Gracia, que celebra sus fiestas el ocho de septiembre, a 150 años de la proclamación del Dogma:

¡Te quiero Madre!

Nieve, rosa, aire, luz.

Rayo de luz en la nube,

Eso eres tú.

¡Te quiero Madre!

Alondra, canto, sol, laúd

Nardo, brisa, edén, azul,

Eso eres tú.

¡Te quiero Madre!

nardo, brisa, edén, azul.

Perla de Dios escogida,

Eso eres tú.

¡Te quiero Madre!

Limpia, casta, amor a Jesús.

Del verbo, Sagrario vivo,

Eso eres tú.

¡Te quiero Madre!

Estrella, flor, aurora, cruz.

¡Sin pecado concebida!

Eso eres tú...

Felices fiestas para todos, este año centenario más.