Edición mensual - Septiembre de 2004 - Sociedad

La Comarca entrevista a Casimiro Sánchez Calderón, ex-alcalde de Puertollano, después de unos meses fuera de la alcaldia

Una jubilación con plus de productividad

Benjamín Hernández

Nº 151 - Sociedad

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Siempre que escucho noticias sobre barcos, me acuden un montón de recuerdos. Soy prácticamente adicto a las películas que tienen al mar como escenario. Hace unos días se dio a conocer la próxima vuelta al mundo del “Juan Sebastián Elcano”. El buque-escuela de la Armada Española es un bergantín-goleta (el favorito de los piratas), donde se han formado miles de guardiamarinas españoles. Cuando termine su singladura en torno al orbe terráqueo, será la décimo primera vez que realice el viaje del gran marino que le dio su nombre.

Este navío, uno de los más singulares del mundo, se asemeja a otro buque en el que Casimiro Sánchez Calderón estuvo durante dos años, arriando y desplegando velas. Tal recuerdo me llevó a concertar una entrevista, aprovechando uno de los escasos momentos en que no está de viaje, en Toledo, o en alguna reunión. La excusa era hablar de cómo ha vivido los últimos meses fuera de la alcaldía, pero no podíamos dejar de echar una mirada al porvenir de la ciudad.

“Puertollano es una ciudad cargada de futuro. Ahora sólo falta que los vecinos se lo crean y que los políticos que gobiernan sigan trabajando con fe y energía”. Así lo explica una persona que se ha pasado más de diez años como alcalde de la ciudad industrial y en cuya corporación municipal sigue presente como concejal. Ahora se ha jubilado como profesor (él prefiere llamarse maestro) y, a sus sesenta y cinco años se le nota un poco lo del síndrome del pensionista, que habla de sí mismo como de persona mayor aunque, objetivamente, siga siendo joven. “Los viejos tenemos mucho que aportar desde la experiencia y también con cierta impunidad para hablar que nos dan los años”.

Pero jubilación no significa retiro en el caso de Casimiro. Actualmente preside la Federación de Municipios y Provincias en Castilla –La Mancha. “Este cargo es más representativo que otra cosa, pero sí tiene un significado. Gracias a esta institución se pueden poner en común muchas iniciativas y experiencias de una ciudad a otra o de un pequeño pueblo a otra aldea”. Propuestas como Ciudades Saludables, Ciudades Educadoras, Ciudades Sosteni-bles, son argumentos que nacen de la federación y que luego se someten a diferentes fórmulas para su aplicación en cada localidad.

Para Sánchez Calderón no es nueva su experiencia en la FEMP. Ha sido presidente durante cuatro años de la Comisión de Cultura, Educación y Deportes a nivel nacional. Ahí entraría, sin duda, el importante esfuerzo que se ha ido haciendo en Puertollano desde el principio de la democracia para irnos dotando de nuevas infraestructuras para el teatro, la música, el deporte. No en vano muchos maestros, él el último de momento, han formado parte de los sucesivos equipos de gobierno. En los últimos nueve años, principalmente, se han ido desarrollando las líneas que permiten, por ejemplo, que para casi toda la próxima temporada no haya prácticamente días libres en el Auditorio Municipal y en muchos otros marcos y dependencias que dependen del ayuntamiento. La que fue ciudad minera ha completado sus instalaciones deportivas y tiene en marcha nuevas piscinas y dotaciones que van a abrir mucho más el abanico de posibilidades para nuestros jóvenes y mayores. Puertollano es sede de la Feria Regional de Teatro y del Encuentro Regional de Poesía.

Sin embargo, los últimos meses como concejal “raso”, le han servido al ex alcalde como una cura de tranquilidad. Si bien su mandato nunca estuvo exento de zancadillas (tanto desde la cercanía como desde el lado opuesto), los años postreros han sido particularmente duros.

Por hacer historia, la ascensión a la consejería de Santiago Moreno del que Casimiro era primer teniente de alcalde, hizo que las presiones regionales y provinciales saltaran varias veces la lista y se nombrara primer edil a Manuel Juliá. Sánchez Calderón renunció a estar liberado y volvió a su escuela. Tiempo después, el propio Juliá también sería víctima de algunas tramas maquiavélicas y el orden situó al frente de la corporación a quien electoralmente correspondía.

Defensor a ultranza de la Universidad para Puertollano, se estrelló contra una serie de decisiones del gobierno regional que hacían imposible cualquier acercamiento. “La experiencia de Tala-vera, que fue un fiasco, hizo que desde el rectorado y el ejecutivo autonómico se cerrara el grifo. No habría facultades fuera de las capitales provinciales o históricas (Almadén)”. Aquí también llovie-ron las críticas. Muchos, entre propios y extraños, acusaron al alcalde de haberse vendido cediendo en lo de los estudios universitarios.

“Yo me di cuenta de que si iba de frente no me iban a hacer caso. Por eso entendí que había que darle la vuelta, rodear los obstáculos para que, o bien cayeran por sí mismos o para que no estorbaran”. A partir de ahí se optó por buscar la Formación Profesional de Excelencia. La iniciativa del Aeropuerto de Ciudad Real, hoy “Don Quijote”, dio la idea de comenzar la formación aeronáutica. La larga trayectoria de la maestría local como auxiliares en la industria petroquí-mica, minera y eléctrica, hizo que se comenzara por mecánica. La primera promoción, precisamente, realiza prácticas estos días en Barajas, gracias a un interesantísimo acuerdo con Iberia.

Esta especie de FP III de primer orden ya podría ser una puerta de acceso a ingenierías aeronavales. Ese es uno de los sueños de muchos convecinos. También la propuesta obtuvo seguidores. Otro férreo defensor de la Universidad para Puertollano, Luis Pizarro, se unió al equipo de los que no renunciaban a nada pero con calma.

“La Red Virtus, es un conglomerado de estudios y promoción empresarial que rápidamente contó con la simpatía de la UCLM. Los acuerdos con el rectorado y la construcción del Centro de Estudios Universitarios fueron cuajando. De repente teníamos cursos de verano con una ocupación plena. Y cuando el Rector y el presidente regional vieron cómo había quedado el edificio de la calle Numancia, llegaron los cursos de postgrado y los de segundo ciclo. La Universidad ya es una realidad en Puertollano”. Estas licenciaturas complementarias: dos años para completar una diplomatura de tres y elevarla a categoría superior, son el principio, para muchos, de próximas experiencias. Ya se ha iniciado la conexión virtual, para que se puedan desarrollar con las nuevas tecnologías. También se ha creado una biblioteca universitaria que es de lo mejor de Castilla – La Mancha y que va a permitir además interconectarse con las de todas las facultades.

Pero no sólo de cultura vive el hombre. Cuando Sánchez Calderón llegó a la alcaldía las cosas no iban bien en el complejo industrial. La descapitalización humana de Repsol, que iba entregando secciones a contratas y subcontratas, la amenaza sobre la química, que hizo que numerosos trabajadores pidieran traslado a otras factorías, todo apuntaba a que se pudiera vivir una nueva Paular. Sevillana iba cambiando de nombre peligrosamente, incluso la flamante central de Elcogás tampoco las tenía todas consigo. “Recuerdo haber ido con el consejero delegado de la térmica GICC a hablar con los grupos parlamentarios del Congreso, para intentar que se asegurase el futuro de algo tan novedoso. Pero percibimos que se lo tomaban como una especie de experimento y tuvimos que hacer una labor intensa de concienciación en todas partes”.

Después de aquello vinieron el nuevo oleoducto, la central de Hydrocracking y el mantenimiento, aunque con menos efectivos humanos, de la mayoría de las grandes empresas. Tocaba la diversificación, una constante casi obsesiva para Sánchez Calderón. “El Plan Miner y la colaboración de los sindicatos fueron claves para poder comprar suelo industrial, la gran carencia de Puertollano, y ofrecerlo a un precio casi simbólico. Ha sido un esfuerzo extraordinario. Adquirir, modificar, urbanizar y equipar son muy costosas”. Y luego estaba el agua, donde tampoco faltaron las promesas incumplidas y los obstáculos. “Se nos prometió el tubo desde el Tajo y el gobierno del PP lo paralizó hasta lo insoportable. La promesa de recrecida del pantano, que se hizo en 1999, también sufrió la guerra de los populares contra el gobierno regional. Incluso en Puertollano se hizo una mesa del agua paralela que dio alas a los que querían paralizar un proyecto que ya podría haber estado casi hecho”.

Descorazonador era también lo que nos encontrábamos cuando llegaban empresas interesadas en instalarse en el flamante suelo industrial puertollanero. A muchas les gustaba todo, desde las condiciones hasta la preparación. Pero daban marcha atrás al comprobar las pésimas comunicaciones terrestres que enlazan la ciudad con el resto del mundo. La petición de la autovía, en la que Casimiro Sánchez Calderón se empeñó tampoco estuvo exenta de polémica.

“No gustó demasiado que Puertollano capitalizara la demanda de una vía rápida con comarcas cordobesas y pacenses. A muchos les parecía que invadíamos competencias de los gobiernos andaluz y extremeño. Pero era la única forma de comprometer al Ministerio de Fomento. El compromiso de José Luis Rodríguez Zapatero que ahora se va materializando es una prueba de que teníamos razón”.

Ese era uno de los objetivos del anterior primer edil que anunció su marcha de la alcaldía cuando estuvieran encarrilados la autovía y el recrecimiento del Montoro. La pérdida de la mayoría absoluta, el accidente de Repsol y la gran huelga de los trabajadores de las empresas auxiliares del complejo también hicieron mella en los ánimos.

Algo que se le ha criticado a Calderón ha sido su pertinaz ausencia de fiestas, saraos y convites, así como de mantener silencio ante los logros conseguidos, publicitando poco su postura mientras todos los demás hacían un asalto mediático con ruedas de prensa y comunicados diarios. “A mí me gusta más el trabajo que la propaganda. A lo mejor es una equivocación, pero creo que hemos sentado las bases con buenos cimientos. Ha habido un equipo verdaderamente incansable y eso tiene que dar resultados inmediatos. Tenemos que creer en nuestra ciudad, como dice el alcalde. Joaquín Hermoso Murillo es capaz de eso y de mucho más. Su inteligencia y honradez están fuera de toda duda. Es un político responsable, joven y con muchas ganas de poner a Puertollano donde tiene que estar. Hay mucho futuro por delante y tenemos que decirlo muy alto allá donde vayamos. Es imprescindible que todos los que han ido desanimando y criticando destructivamente se callen ya y se pongan manos a la obra”.