Edición mensual - Julio de 2004 - Cultura

Els Joglars: “Nuestra finalidad es seguir incordiando pues esa es la esencia del teatro”

“Cada día que amanece el número de tontos crece”. Esta podría ser la moraleja que se extrae del nuevo montaje que la compañía teatral catalana “Els Joglars” pone en escena durante este año en los diversos escenarios de nuestro país. Albert Boadella y compañía se dejaron ver en el Auditorio Municipal representando “El retablo de las maravillas” (Cinco variaciones sobre un tema de Cervantes), una peculiar visión creativa de cómo está el patio en lo referente a una inquietante verdad: el imbécil ilustrado cuya insensata seguridad es capaz de los peores desastres.

José Carlos Sanz

Nº 149 - Cultura

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Está claro que vivimos una época contradictoria. Tantos avances tecnológicos, tanta celeridad de la ciencia y parece ser que continúan prevaleciendo numerosas formas de actuación por las que hoy seguiríamos sin encontrar diferencias sustanciales entre un romano del imperio y un ciudadano actual. Precisamente, llamamos mitos clásicos a todas aquellas situaciones cuya persistencia a través de los tiempos sufre muy pocas variaciones porque están fundamentadas en impulsos de muy lenta evolución. Nos referimos sobre todo a esas cosas del carácter humano que no cambian y como son la manipulación, el engaño, la hipocresía y un largo etcétera de comportamientos que nos siguen acompañando por más que los abanderados de los nuevos tiempos insistan en convencernos que hoy vivimos mejor que nunca.

Un retablo cervantino

La persistencia de este tipo de defectos es lo que motivó a la compañía teatral “Els joglars” a realizar un montaje teatral, basado en un entremés de Cervantes, adaptándolo a los tiempos actuales. En “el retablo de las maravillas” asistimos a una trama curiosa: el temor a pasar por alguien de dudoso linaje o con sangre judía, hace que unos individuos celebren y ensalcen algo que objetivamente no existe, pues proclaman como verdad lo que todos reconocen como una manifiesta mentira. Un tema que ha sido ampliamente abordado en la literatura como hiciera Don Juan Manuel en su “Conde Lucanor” o posteriormente en el famoso cuento del danés Hans Cristian Andersen “El vestido nuevo del emperador” en el que sólo la inocencia de un niño es capaz de denunciar la evidente desnudez del monarca y la hipocresía colectiva del consentimiento.

De cualquier manera lo que se trata de poner de manifiesto a través de estos cuentos, o en el retablo de Cervantes, es una evidencia moral un tanto macabra; ¿Nos engañan o nos dejamos engañar?, es decir, ¿Culpamos a los protagonistas de los embustes o por el contrario responsabilizamos a los acomplejados que se dejan engañar voluntariamente y por tanto contribuyen al éxito del estafador? Una pregunta que “Els Joglars” maneja con maestría llevando a escena una serie de situaciones disparatadas a ojos del resto pero que al mismo tiempo hace que en parte nos sintamos aludidos.

La influencia de Jerzy Kosinsky

Aparte de las influencias ya mencionadas, Albert Boadella se inspiró en el relato “Desde el jardín” de Jerzy Kosinsky en donde se narra cómo un débil mental que protagoniza un cúmulo de despropósitos, acaba ostentando la presidencia de Estados Unidos. Jesús Agelet, uno de los integrantes de la compañía catalana, nos cuenta cómo a raíz de este relato tan acertado de Kosinsky “nos pusimos manos a la obra para escenificar cómo los estúpidos, los mediocres, pueden llegar a tener cargos de alta responsabilidad. Aunque fíjate parece que Kosinsky hubiera sido adivino porque ahí tenemos por desgracia a Bush”. Acto seguido emite una sonrisa contagiosa y uno se suma a esa idea.

Pero el jugo de la obra está en las variaciones que los miembros de “Els joglars” hacen del tema principal del retablo de las maravillas. “Una de las cinco variaciones es la propia del retablo de Cervantes. En vez de situar la acción en un pueblo la ubicamos en el palacio de unos condes que tiene un hijo que es medio imbécil. Los pícaros ven negocio y advierten que en tiempos venideros este tipo de personas serán consideradas genios o emperadores” señala Agelet. Junto a esto, el punto de mira está puesto, y con acierto indiscutible, en otros cuatro contextos actuales como son la religión, la política, el arte contemporáneo y la cocina experimental, donde por lo visto nos la siguen dando con queso. Y quien tenga la oportunidad de ver “el retablo de las maravillas” comprobará como ponen a caldo a ciertos personajes conocidos de estos ámbitos como expresidentes de la talla de Felipe González o José María Aznar, Monseñor Escrivá de Balaguer, el famoso cocinero Ferrán Adriá, etc. En lo concerniente al tema de la gastronomía, Agelet lo explica de un modo nítido: “quién más quien menos ha ido a uno de esos restaurantes tan caros donde pruebas platos rarísimos y encima son el colmo de caros. Te dicen que es lo último, que es muy bueno y uno se queda con más hambre que al principio. O por ejemplo con el arte contemporáneo donde se hacen manifestaciones que nadie comprende y te hacen creer que son estupendas”. “Els joglars” pone el dedo en la llaga al dejar entrever que quizás sea ese temor al qué dirán lo que obliga a que la mayoría de las personas “nos sumemos a una opinión o creencia con tal de no quedar como un retro o un ignorante. Se trata de cercenar la capacidad crítica de las personas”, asegura Agelet.

“Els joglars” en Almagro

“El retablo de las maravillas” lleva más de un año recorriendo los principales teatros del territorio nacional y curiosamente la representación número cien tuvo lugar en Puertollano. Si alguien no tuvo la ocasión de poder verlos, y si ha sido previsor comprando entradas porque hoy en día ya no quedan, podrá resarcirse de tal fallo asistiendo a la representación de la misma que la compañía catalana hará dentro de la programación del Festival de Teatro Clásico de Almagro que comienza ahora en julio.

¿Qué pintan una compañía tan irreverente como Els Joglars en medio de un fregado tan ortodoxo y clasicón como Almagro, donde se dan cita compañías tan importantes como la nacional de teatro clásico? Agelet ironiza al señalar que “sin quererlo nos hemos puesto clásicos pero es una cuestión accidental. Cervantes nos vino como anillo al dedo en esta ocasión pero nosotros no hacemos obras de teatro escritas por alguien en su despacho. Y con todo el respeto del mundo a un genio como Cervantes, nuestro retablo poco tiene que ver con el suyo”.

42 años de andadura

Por si alguien no lo sabe, “Els Joglars” es la compañía europea de teatro más veterana en la actualidad. Llevan 42 años en los escenarios, han sido perseguidos y objeto de campañas de desprestigio en innumerables ocasiones, su propio director, Albert Boadella tuvo que vérselas con el régimen franquista y dio con sus huesos en la cárcel. Y a pesar de todos estos impedimentos, ahí siguen como el primer día: dando quehacer. Si algo caracteriza a los “juglares del teatro” es su carácter independiente y claramente crítico. Algo que han vuelto a demostrar al negarse a participar en la programación del Fórum de Barcelona. A juicio de Agelet “nadie tiene ni puñetera idea de qué es el Fórum menos los agentes inmobiliarios claro está. Podría haberse representado perfectamente en el retablo de las maravillas (risas). Pero no, desde el principio dejamos muy claro que no teníamos ninguna intención de participar en ese galimatías mediático”.

“Els joglars” siempre ha sido el grano en el culo -con perdón de la expresión- del gobierno autonómico catalán. Con la saga de “Ubú president” en el que se ridiculizaban los delirios de grandeza del expresidente Jordi Pujol, fueron declarados personas non gratas en la Generalitat. Ahora que ha cambiado el panorama político, el controvertido tripartito catalán con Maragall a la cabeza, las cosas no parecen haber cambiado mucho. Bueno sí, según cuenta Agelet “en el estreno del retablo de las maravillas, que tuvo lugar en Sevilla, se presentó la Consejera de Cultura del nuevo gobierno catalán lo cual ya es un detallazo. A ver qué pasa, aunque peor que los anteriores no lo pueden hacer (risas)”. Ya en un tono más serio, Agelet confiesa que ahora es el momento en que la televisión autonómica (TV3) emita algún espectáculo nuestro. “En los 23 años del gobierno de CIU, TV3 nos ha ignorado. Consideramos que existe una deuda histórica del gobierno autonómico con nosotros, ya que nunca nos han concedido ningún tipo de subvención económica, por lo que en algo debe traducirse ya sea emitiendo un ciclo de nuestros espectáculos o yo que sé. Somos la compañía teatral más antigua de Europa y hemos trabajado en todas las televisiones nacionales e internacionales pero nunca en la televisión catalana”. Aún así, Agelet no muestra muchas expectativas al respecto del nuevo gobierno catalán.

Cuarenta y dos años de existencia se dice pronto. En todo este tiempo “Els joglars” han sido reconocidos dentro y fuera del ámbito teatral. Se les considera una compañía genuina, con una acertada visión crítica de la realidad actual. Sin embargo, tanto reconocimiento no se les ha subido a la cabeza y ellos quieren seguir siendo fieles a su nombre. “Queremos ser como aquellos juglares de la Edad Media que eran itinerantes. Hacemos montajes de creación propia y nuestra finalidad es la de seguir provocando o incordiar, a fin de cuentas, esa es la esencia del teatro. Esto ya lo hacía Aristófanes en Grecia, metiéndose con sus dioses y guerreros o el propio Moliere poniendo en solfa los defectos de su época”. Para ello cuentan con un aliciente extra, la independencia económica y creativa, tal y como afirma Agelet. “Esa libertad que nos da no tener subvenciones oficiales ni dinero público. Eso nos gusta mucho y seguiremos así, realizando montajes propios”.

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Jesús Agelet

Inicia su formación teatral en el Grup Escola del Orfeó de Sants. Ha participado en los montajes del Teatre Lliure “operació Ubú” dirigido por Albert Boadella y forma parte de Els Joglars desde marzo de 1979, siendo el actor que más años lleva en la compañía. Ha participado en las series de televisión de Els Joglars: Som una meravella Ya semos europeos, orden especial (TVE) y ¡Vaya día! (Canal Plus). Así como en el largometraje “Buenaventura Durruti, anarquista” dirigido por el cineasta francés Jean Louis Comolli. Interpreta el personaje de Pacón en la película “¡Buen viaje excelencia1”.