Edición mensual - Contraportada - Enero de 2004

La Rincona

Sauron ha muerto

Víctor Morujo

Nº 141 - Contraportada

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Hemos puesto el broche al 2003 asistiendo al desenlace de la saga de “El Señor de los Anillos”, con su Rey gobernando y con los otros yéndose en la barca a “la otra orilla”, han sido tres años con los ojos abiertos como platos ante este espectáculo, tan desmesurado que es casi insensato, pero aún no lo hemos visto todo: tendremos que esperar seguramente a noviembre del 2004 para ver la correspondiente versión extendida, con más de media hora adicional y, sólo entonces, en el anaquel de quienes hemos contemplado con fascinación esta ambiciosa puesta en escena, figurarán los seis DVDs: los tres de las versiones cinematográficas, y los tres de las que traen añadiduras. J.R.R. Tolkien ocupará en nuestras estanterías 18 discos, pues las ediciones normales traen dos, y las extendidas cuatro por cabeza. La mitad de esos discos contiene material referente a la puesta en pie de la trilogía, y hay muchos más minutos de “cómo se hizo” que de película en sí. Los “extras” son la auténtica fiebre que buscamos los cinéfilos en los DVDs, porque ejercemos de voyeurs examinando el trabajo entre bambalinas. En el caso de esta obra catedralicia, los “extras” son abundantes, prolijos, detallados y minuciosos hasta decir basta, y sólo viéndolos todos nos podemos hacer una pequeña idea del inmenso trabajo de esta pandilla de neozelandeses lunáticos, que han hecho posible lo que para muchos era inimaginable: rodar una película de más de diez horas y media sin perder la devoción ni el entusiasmo.

Hasta ahora, palabras como Smeagol, Mordor, Rivendell, Moria o Légolas estaban reservadas a los iniciados literarios, que no son pocos; son varias generaciones de lectores que recorren casi todas las actitudes sociales de las últimas décadas: “hippies” de los sesenta, “progres” de los setenta, “modernos” de los ochenta, “new age” de los noventa y “globalizados” de los dos mil. “El Señor de los Anillos” ha conseguido entusiasmar a todos ellos, tan distintos, porque su mundo de leyenda contiene todas las verdades de los clásicos y, en realidad, de lo que habla es de la condición humana, al parecer inamovible. Pero, con el cine, las masas de todo el planeta han podido sumergirse en estos mitos eternos, y cualquier puertollanense habla de Rohan con la familiaridad que quien se refiere a Argamasilla, o de Minas Tirit como si fuera Minas Drúbal. Ya todos saben que Narsil es una espada, que Sauron es el espíritu redivivo del Mal y que no es lo mismo Gandalf el Gris que Gandalf el Blanco.

Para quienes tenemos el cine como afición, este atrevimiento de la troupe de Peter Jackson es, sin ningún género de dudas, histórico. No ha sido Hollywood quien ha edificado el suceso cinematográfico más importante de los últimos lustros, sino una productora de Nueva Zelanda que, por añadidura, ha tosido en la cara a Steven Spielberg, a George Lucas y a los demás magos afincados en California. El impacto que “El Señor de los Anillos” ha causado, es perfectamente equiparable a “La Guerra de las Galaxias” o a “Indiana Jones”, y los efectos colaterales son aún difíciles de evaluar. De momento, hordas de peregrinos se dirigen ya a nuestras antípodas a visitar los esplendorosos paisajes de esa isla junto a Australia convertida en “La Comarca”. En Londres, un museo muy serio expone las armas, vestimentas, accesorios y maquetas empleados para la película como si Narsil fuera la Tizona, o la armadura de un Uruk – Hai cual si fuera una reliquia de Ricardo Corazón de León. Y lo hace con tanto éxito, que es imposible encontrar entradas con menos de cuatro meses de antelación.

Esto, señores, no tiene precedentes y será difícil que nadie vuelva a atreverse a tanto. ¿O sí? ¿Habrá algún cineasta loco que coja por banda “La Fundación” de Asimov? Puede que Jackson, tan gordete y bonachón, haya picado el gusanillo a algún otro. De momento, tras esta épica hazaña, el director está volviendo a poner en pie otro de los grandes mitos modernos: en navidades del 2005, asistiremos, seguramente que con la boca igual de abierta, al regreso de “King Kong”.

Por encima del éxito y de la calidad, “El Señor de los Anillos” nos ha enseñado una cosa muy grande: que es cierto que David puede tumbar a Goliath. Y quienes pensaban que esto era imposible, ya no tienen excusa. ¿Porqué no hacemos nosotros lo mismo? ¿Porqué no nos sacudimos nuestra sempiterna mojigatería? Se ve que se puede. Si esta trilogía la hubiera financiado Spielberg, sin duda habría costado el triple de millones. Pero el Midas de Hollywood ha tenido que asistir, seguramente con admiración, al hecho de que un grupo de “cualquieras”, como Juan Palomo, se haya guisado este plato con tan buena fortuna.

Y algo de la humildad con que lo han hecho se trasluce en una de las escenas finales de “El Retorno del Rey”: tras salvar a la Tierra Media de una nueva Edad Oscura, que es lo mismo que salvar al Mundo, Frodo, Sam, Merri y Pippin se van a tomar una cerveza a la tasca del pueblo y, allí, nadie les trata como héroes. No se les ha echado en falta, ni siquiera han sospechado lo que se les podía haber venido encima, pero nuestros hobbits no reclaman ningún mérito: simplemente, se dan el fiestón padre, con la satisfacción del deber cumplido. Ésta es, señores, otra gran lección.

El Ayuntamiento de Almodóvar del Campo está pendiente de la compra de la finca donde se encuentra el yacimiento arqueológico de La Bienvenida, ya se ha hecho una propuesta por escrito a los propietarios de la misma de 800.000 pesetas por hectárea. En caso de no llegarse a un acuerdo se podría iniciar un proceso de expropiación.

En Puertollano, la remodelación de la casa de Baños seguirá adelante y hay algunos proyectos muy interesantes en perspectiva. De hecho, Ángel García Cáceres, concejal del ayuntamiento de Puertollano, nos adelantaba la idea de dejar a la vista la parte más antigua del edificio mediante un suelo transparente.

Continúan los problemas para los trabajadores de las contratas en Repsol. Según CCOO aún no se ha creado el comité intercontratas y, además, hay empresas que no están aplicando el plus industrial con lo que más de trescientos trabajadores están sin cobrarlo.

El nuevo Pan General de Ordenación Urbana de Puertollano estará finalizado para finales de este año o comienzos del próximo. Lo que si nos han anticipado ya es que la expansión de Puertollano se realizará hacia la zona norte y oeste con construcción de viviendas y parques industriales.