Edición mensual - Junio de 2003 - Opinión

Artículos macabros y de broma

El día después

Enrique Buendía

Nº 132 - Opinión

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Asisto incrédulo a la apoteosis del Sr. Bono, el más votado en los sondeos por los más pobres de España, según el informe social de la Caixa. ¿Cómo puede tomarse por simpático al entrenador del farolillo rojo, nunca mejor dicho? Progre y pobre es lo mismo, y ya que no dan prosperidad cultivan valores que son más baratos y no se notan. Sin duda ha sido un éxito de la asesoría maoísta del presidente, encantado siempre de encantar, el lema que a cualquier inteligencia ciudadana despierta sospechas “con todos y todas”. No contento con las hagiografías del culto a la personalidad, este humilde servidor del orden público, escribe su experiencia de un día con veintitantas profesiones “Bono con todos”, del que abiertamente se cachon-dearon sus afines de La noche con Fuentes. Este hombre está con la SER del Imperio y con la COPE opinando sobre el Papa. Sensible a la ecología y a los discapacitados, a los emigrantes que llamaba al subsidio universal y al cincuenta por ciento de mujeres. Últimamente por amor a su gente, los que persiguieron y asesinaron a más de 7.000 clérigos y ahora exhuman cadáveres, “dejad que los muertos entierren a los muertos”, va a misa de doce en Valdepeñas. El partido para el cual la política no es que los barcos naveguen, sino que uno se hunda, o predican el pacifismo antinor-teamericano, han dado en creer que los valores de este pueblo se deben a sus campañas de tergiversaciones desde la represión de Asturias hasta la guerra de Irak. Si somos los mayores donantes de órganos o en adoptar niños o en donar sangre, se debe a la pedagogía de sus programas educativos y de sus manifestaciones para derribar todo lo que sobresalga. Estos que toman por enemigos a sus alternancias políticas, sostienen a los separatistas pero no pasarán los de un gobierno que ha hecho del cáncer del desempleo pasar a crear la mitad de puestos de trabajos de la Unión europea. Valientes revolucionarios inventores de patrañas y utopías asesinas. Al atribuirse los valores de la cultura cristiana comparan a Dios con un gitano, pero “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Más difícil resulta explicar el ascenso del PP en Puertollano, cuando han ido en retroceso las capitales que a duras penas han resistido. Desde luego no son los foros, ni las ideas, ni el programa, ni el equipo lo que han llevado a mantener y aumentar el voto en una ciudad estancada y demográficamente en retroceso de la que emigran selectivamente los mejores y admite rellenos marginales. Cabe suponer que este cambio de orientación se debe a un sector de población que se informa fuera, pues pocos periódicos, revistas, emisoras de radio y TV, puede haber aquí que no sea del imperio o del partido. Hace poco salió un periódico nuevo con el lema del director “la verdad nos hará libres” a donde más por masoquismo que por esperanza dirigí un artículo que no se ha publicado. Como con el Tribuna y el Lanza compruebo que la verdad que buscan en esta tierra, a algunos desde hace años nos resulta asfixiante. El monopolio perfecto en el desierto de los bárbaros hace que en ciertas instituciones de enseñanza nos sintamos como en zona roja. Toda la formación de opinión en educación e información corre a cargo de unos principios tiránicos y abusivos a los que el PP parece ajeno en esta lucha de las ideas. En un ambiente la hostia de represivo, el chunda, chunda de los progres con las citas evangélicas de un maoísta no es poco tormento. No todo es malo. Esta fiebre por Bono ha dañado la vanidad de Casimiro, que no puede ver que 3.500 habitantes de su ciudad pongan a uno y no a otro. Quizá después de 6 mayorías absolutas quede alguna esperanza en esta tierra donde los pocos hombres libres brillan por su ausencia. El análisis electoral ha de admitir que cierta clase media del mundillo laboral y pedagógico comienza a desengañarse del progresivo deterioro y parálisis de esta ciudad, y aunque en estas elecciones no se hayan atrevido a romper del todo, comienzan a exigir nuevos medios y tribunas desde las que opinar sobre los valores donde sobra la apoteosis de Bono, entre otras cosas.