Edición mensual - Junio de 2003 - Opinión

Editorial

A desalambrar

En Puertollano muchos de nosotros recordaremos como, en los fines de semana de los años 60 y 70, recorríamos el valle de Alcudia, puerto Pulido y puerto Niefla, buscando el lugar idóneo para pasar un día de campo. Entonces las alambradas no existían y, cuando se escuchaba la canción “a desalambrar” de Víctor Jara pensábamos que los pocas vallas que existían poco a poco desaparecerían cuando llegase la tan ansiada democracia. ¿Y qué es lo que ha ocurrido? Justamente lo contrario. Ahora todo el valle de Alcudia es una valla y, menos mal, que con la dehesa boyal este efecto ha quedado considerablemente paliado. Aunque el problema sigue estando ahí porque también decíamos ¿Quién pone puertas al campo? Y, al final, los nuevos ricos, los de la cultura del pelotazo y algún que otro terrateniente han ido tomando posiciones en nuestra provincia hasta el extremo de que ya nada o casi nada de lo que hacíamos antaño es factible en la actualidad. Y si no, salgan al campo e intenten transitar por él, podrán comprobar que les será prácticamente imposible.

Todo esto viene a cuento de lo que días atrás nos contaban nuestros amigos del Club Cicloturista Caminos y Cañadas, por cierto ¡qué gran labor la suya!,A propósito del reciente vallado de los montes de Fuencaliente que, en esta ocasión, ha sido realizado por el propio ayuntamiento, según las declaraciones de su alcaldesa, para evitar el riesgo de accidentes con los animales que crucen la nacional 420. Este vallado, que llega desde los montes de Fuencaliente, en la zona en que comienza la titularidad municipal, hasta las estribaciones de Sierra Morena, no sólo impedirán el libre tránsito de las reses sino, lo que es peor, impedirá la realización de rutas por senderos y caminos y, por lo tanto, a la larga podría llegar a reducir la afluencia de turismo a esta población ciudadrealeña.

Los venaos, los jabalíes, no solo cruzan por esta zona sino que lo hacen en todas las zonas de caza de nuestra provincia ¿y por eso hay que poner vallas por todas partes?

¿Qué pasará cuando lleguemos allí y apenas podamos salir de ese pueblo porque el campo tiene las “puertas cerradas”? No olvidemos que Fuencaliente vive en su mayor parte del turismo y éste va a ser el más afectado. A largo plazo la repercusión de esta medida podría adquirir proporciones impensables porque el “boca a boca” funciona y muy bien, y cuando el senderismo o cualquier otra actividad relacionada con el turismo en la zona se vea afectada, por lógica, repercutirá negativamente en esta importante fuente de ingresos de la localidad.

Maquiavelo decía que el fin justifica los medios y nos parece que aquí la solución es un tanto maquiavélica ¿No les parece?