Edición mensual - Feria 2003 - Colaboraciones

La Fiesta del Árbol de 1915

Los árboles son un elemento de vida, que alegran nuestro entorno evitando la aridez y que forman una defensa contra los rigores del clima. Para nuestros antepasados, los árboles eran también un medio de aumento de la riqueza y una demostración de la cultura de los pueblos. Hoy vamos a realizar un acercamiento al origen de una festividad, tristemente desaparecida, que nació en 1915 por Real Decreto y que bueno sería recuperarla, junto al arco del paseo, para enriquecer nuestro patrimonio cultural.

Luis Fernando Ramírez Madrid

Nº 131 - Colaboraciones

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En los primeros meses del año se celebraba en muchos pueblos de casi todos los países una fiesta que, en Puertollano hace ya bastantes años que desapareció. Nos estamos refiriendo a la Fiesta del Árbol, fiesta que debe su origen a la iniciativa de S. Morton, quien la organizó por primera vez en Nebraska en 1872, quedando desde entonces declarada fiesta nacional.

El poeta Whiter popularizó de tal modo el festival, con sus himnos de gloria, que el ejemplo cruzó el charco, celebrándose en 1896 la Primera Fiesta del Árbol en Madrid. En Puertollano se festejaría por primera vez tres años después, en 1.899, aunque de aquella celebración, que debió resultar testimonial, apenas si tenemos noticias.

Fiesta por decreto

Tanto arraigo tenía la fiesta, tan beneficiosa fue considerada por los gobernantes de la época para la salud y la higiene, que en 1915, mediante un Real Decreto “se declaraba obligatoria la celebración anual de una Fiesta del Árbol en cada término municipal”.

El objetivo de la fiesta era desarrollar el espacio dedicado al arbolado, con el fin de mejorar las condiciones climáticas de la población, despertando el cariño hacia los árboles, sobre todo en los niños, al tiempo que se creaba un elemento de riqueza importantísimo.

En 1915, se creó una Junta formada por don Eduardo Gómez Ferrer, el (Alcalde del municipio), don Adolfo Guerrero Hernández (Secretario del Ayuntamiento), el cura párroco (don Claudio Cebrian Pozo), don Servando Monroy (concejal), y un representante de los profesores de instrucción pública. La Junta se organizó con el fin de preparar la nueva festividad, al tiempo que se fomentaba en los niños y niñas la afición hacia el arbolado y se hacía posible su desarrollo, por considerarse entonces hábitos de nobles sentimientos.

Como es lógico, el acuerdo de celebrar la Fiesta del Árbol se hizo público para conocimiento de todos los habitantes de Puertollano y se cursó invitación a todos los funcionarios, asociaciones y entidades, tanto oficiales como particulares, que en el término municipal existían.

Durante las semanas anteriores, a los profesores de la localidad se les encomendó la misión de explicar a los escolares la importancia de los árboles y la utilidad que tienen para nosotros.

Organización de la fiesta

La organización y el desarrollo de aquella fiesta variaría con el tiempo. Inicialmente fue auspiciada por un grupo personas, casi todas ellas con gran poder económico y, posteriormente, por el Ayuntamiento.

La fiesta comenzó por la mañana temprano. En la plaza del Ayuntamiento se reunieron los niños y niñas de la localidad con sus respectivos maestros. Aquel año de 1915, la plaza de nuestro Ayuntamiento, presentaba una estampa festiva, pues estaba repleta de curiosos desde mucho antes de la hora señalada para el evento, que deseaban contemplar una festividad desconocida para ellos.

La comitiva

De allí partió la comitiva, presidida por las Autoridades, civiles y eclesiásticas, los niños y las niñas, correctamente formados y engalanados especialmente para la ocasión, acompañados de sus respectivos maestros y, cerrando la marcha, todas las personas que quisieron tomar parte en la fiesta.

La Banda de Música acompañaba a la comitiva haciendo sonar los acordes de bonitas composiciones que eran muy aplaudidas.

El desfile, que parecía una romería (según nos contó en 1989 una persona que allí había estado), se dirigió por la calle Puerto hacia el “Campo del Árbol”, lugar que había sido elegido para realizar la plantación.

El arco de la Fiesta del Árbol

Cumpliendo lo estipulado en el Real Decreto, el Ayuntamiento consignó una pequeña cantidad (1000 pesetas) en los presupuestos municipales para cubrir los gastos indispensables para la celebración de la fiesta, a los que habría que sumar los gastos ocasionados para realizar el arco que daba paso al Campo de la fiesta del Árbol, toda vez que no hubo que realizar gastos especiales para la adquisición de terreno.

Todos los allí presentes cruzaron el precioso arco de bronce fundido que se había encargado para la ocasión y, en aquel recinto, un número determinado de niños, representando a los diferentes escolares, plantaba los árboles en los hoyos que había preparados para la ocasión.

Mientras los niños plantaban, el resto, acompañado por los acordes de la Banda de Música, cantaba el himno escolar a la Fiesta del Árbol que había compuesto el maestro Chapí en 1896.

Los árboles que se plantaban eran, en su mayoría, de sombra, por su fácil adaptación a este medio, como las acacias, los plátanos, fresnos, sauces y otras especies exóticas como el castaño de indias y el eucalipto, plantándose un total de 200 árboles. En el acto se reunieron en torno a las setecientas personas para festejarlo con solemnidad, colaborando todos muy activamente en el desarrollo de la fiesta.

Después de la plantación, las autoridades se dirigieron a los niños y niñas para hacerles ver la importancia del acto que estaban realizando, explicándoles lo que significa el árbol y la protección que les debemos.

Obsequio para todos

Finalizado el acto, los escolares fueron obsequiados por las autoridades con un convite. Aquel año se les dio a todos una merienda compuesta de unas raciones de salchichón y jamón, junto a un panecillo y una naranjada. Posteriormente, en los años treinta, el presente quedaría reducido a un pastel (el clásico merengue de entonces).

El secretario del Ayuntamiento envió al gobernador de la provincia una Memoria de la celebración de la Fiesta del Árbol para que éste la elevara a la Dirección general de Agricultura.

Recuperar esta tradición desaparecida

Después de la contienda civil la fiesta desaparecería. Para evitar que nuestras tradiciones sufran una pérdida de su riqueza, deberíamos implicarnos todos un poco y realizar los esfuerzos necesarios para rescatar esta fiesta (y el arco del Campo de la Fiesta del Árbol), tan beneficiosa para todos (existe el día mundial del medio ambiente, pero no tiene la carga didáctica de aquella).