Edición mensual - Abril de 2003 - Cultura

Clausura del III Encuentro Nacional de Poesía

Paco Ibáñez encendió el Auditorio Municipal

El cantautor Paco Ibáñez puso el broche final el pasado 28 de marzo al III Encuentro Nacional de Poesía Ciudad de Puertollano con un concierto memorable de más de dos horas en el que dio repaso a toda su obra musical.

Alfonso Castro

Nº 129 - Cultura

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En total fueron veinticuatro las canciones -una de ellas en euskera, su idioma natal- que la voz quebrada y cadenciosa del más legendario de nuestros cantautores fue desgranando desde un sobrio escenario revestido de negro, en el que únicamente una pequeña moqueta roja, una silla, una banqueta, un vaso de agua y su inseparable guitarra le hicieron compañía escenográfica.

Con un público (más de 500 personas) respetuoso y entregado, que no dejó de pedirle a viva voz en todo momento temas de su amplio repertorio, Paco Ibáñez -vestido de negro riguroso y luenga melena grisácea- a la recíproca se nos entregó en cuerpo y alma, sin perder en ningún momento el tono vocal, a pesar de su respetable edad (69 años). “He sentido el ambiente y la receptividad del público y cómo el concierto ha ido subiendo en profundidad”, comentaba al final, feliz. “Creo que hemos conseguido llegar al fondo de cada uno de nosotros, a sentir profundamente la vida, a partir del oxígeno espiritual que es la poesía musicada”. Y así fue. Dio un buen repaso, como decimos, a toda su trayectoria musical y a la historia de la poesía en castellano, con jugosos e irónicos comentarios entre canción y canción. Versos de Góngora, Quevedo, Samaniego, Alberti, García Lorca, Alfonsina Storni, Miguel Hernández, Antonio Machado, Neruda, Fanny Rubio, o el ya fallecido José Agustín Goytisolo, con quien diera recitales por todo el país hace nueve años y al que acaba de homenajear recientemente en la grabación de un último disco compacto, repleto de poemas del autor catalán.

Temas célebres como “Nocturno”, “Déjame en paz amor tirano”, “Es amarga la verdad”, “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”, “Me lo decía mi abuelito”, “La canción del jinete”, “Y ríase la gente”, “Como tú”, o “Palabras para Julia”, se fueron alternando con otros menos conocidos, aunque igualmente interesantes, como “Un sueño soñaba anoche”, “La romería”, “Autorretrato”, “Matrimonio incauto”, “Quisiera esta tarde”, o “Para mi corazón basta tu pecho”; sin olvidar temas-estandarte que el público cantó a coro con él, palmeando las manos y pateando el suelo, como “El lobito bueno”, “La mala reputación”, “Andaluces de Jaén”, o el archiconocido “A galopar”, de Rafael Alberti, con el que este cantante de culto suele cerrar sus actuaciones. Desde los primeros instantes del recital gravitaron en el ambiente -como no podía ser de otra manera- los tristes acontecimientos de la Guerra en Irak, recordada también en un discreto cartel que colgaba del primer piso del auditorio. “En estos tiempos de ignominia y de gangsterismo internacional”, comenzó diciendo sin pelos en al lengua el cantautor vasco-valenciano, “lo que deseo es que el desierto de Irak sea la tumba de esos canallas estadounidenses”.

Las alusiones al presidente del Gobierno, José María Aznar, tanto a lo largo del concierto como en la improvisada charla que después mantuvo con medios de comunicación y numerosos asistentes, fueron constantes. Sin citarlo por su nombre en ningún momento (“no quiero ensuciarme la boca pronunciándolo”), a Ibáñez no le tembló el habla lo más mínimo para llamar a Aznar “facha”, “perrito de Bush”, o “medio metro de la Moncloa” y para decirnos que le dan nauseas verlo salir en televisión.

Toda una lección de compromiso con el pueblo, de radicalismo bien entendido, de republica-nismo de izquierdas y sin hacer concesión alguna, volvió a darnos en Puertollano Paco Ibáñez, quien a preguntas nuestras trazó un triste panorama actual de la música popular y reivindicativa , quejándose de cómo le vienen tratando de mal en los últimos tiempos los políticos de la derecha gobernante -“han ido copando los medios de comunicación, pagando bien a los profesionales”, dijo, “haciendo un trabajo de zapa, lento, hasta lograr apartarnos y taparnos a los cantautores comprometidos”-.

Críticas extensibles asimismo a los propios mass media del país -“que están creando el desierto alrededor nuestro”, indicó, “unos comercialmente y otros políticamente y a ninguno interesamos”-.

“Si no fuera por la memoria sentimental que representáis gente como vosotros”, prosiguió diciendo, “yo no estaría aquí, cantando”.

¡Qué tristes tiempos estos en los que hay que oír verdades así de atronadoras! ¿Verdad?