La Red del Tajo ha denunciado las graves consecuencias ecológicas derivadas del cierre abrupto del canal de comunicación entre los embalses de Entrepeñas y Buendía, ejecutado sin una reducción progresiva del caudal. Esta actuación ha provocado la muerte masiva de peces, en su mayoría ciprínidos como carpas, además de barbos y alburnos.
El cierre del canal, que se produjo apenas dos meses después de su reapertura tras 28 años, se ejecutó sin medidas de mitigación que permitieran la salida natural de la fauna acuática. Según la plataforma, esta situación ha convertido el canal en “una trampa letal para centenares de peces” y ha obligado a la ciudadanía a intervenir con sus propios medios para intentar salvar a los ejemplares aún con vida.
La reapertura parcial posterior, con un caudal calificado de “totalmente insuficiente”, ha sido considerada ineficaz y evidencia, según la Red del Tajo, “una preocupante falta de planificación, sensibilidad ambiental y transparencia en la gestión”.
Ante este escenario, la Red del Tajo exige “la reapertura inmediata del canal con un caudal mínimo de 15 m³/segundo” para evitar una catástrofe ecológica mayor, así como la depuración de responsabilidades por esta “actuación negligente”. Asimismo, solicita que se establezcan protocolos técnicos claros y públicos para el uso y mantenimiento de esta infraestructura.
El colectivo también denuncia que este episodio refleja “la crisis estructural del modelo de gestión hídrica en la cuenca del Tajo”, y recuerda que se ha incumplido la Ley de Montes. Dicha norma establece que el agua comprometida para trasvasar debe almacenarse en los embalses de cabecera si no existe una necesidad real y justificada en la cuenca receptora, algo que, según la plataforma, “una vez más, ha sido vulnerado”.