FITUR acogerá la presentación de las Rutas Literarias basadas en la trilogía 'En la raya del infinito' del escritor manchego Rafael Cabanillas

‘Quercus’, ‘Enjambre’ y ‘Valhondo’ son los títulos de la tríada que Cabanillas sitúa en distintos escenarios de los Montes de Toledo y que ahora se convierten también en rutas senderistas
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La Feria Internacional de Turismo (FITUR), que se celebra en Madrid esta semana, entre los días 24 y 28 de enero, acogerá el jueves 25 la presentación de las Rutas Literarias Quercus, Enjambre y Valhondo, basadas en las novelas homónimas que forman la trilogía “En la raya del infinito”, obra del escritor toledano Rafael Cabanillas (El Carpio de Tajo, Toledo, 1959) publicada por la editorial “Cuarto Centenario”.

Estas tres rutas, que se presentarán en el espacio “Rutas Literarias por Castilla-La Mancha. Autores contemporáneos”, dentro del stand de la Junta de Comunidades castellanomanchega, se sitúan en los escenarios de los Montes de Toledo que han inspirado las novelas de Cabanillas.

Tres historias distintas que transcurren en tres puntos distintos de esta comarca, emblema del bosque mediterráneo y con parajes de gran belleza con valles y rehoyas, pedrizas y riscaleras, rañas, ciervos y alcornocales como protagonistas y en las que sobresale la lucha por la supervivencia de los hombres y mujeres de una tierra amenazada por la despoblación, fenómeno que el autor toledano pretende combatir con su obra.

Quercus

‘Quercus’ es la primera de las rutas. Se localiza en Navas de Estena (Ciudad Real), en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros, y fue inaugurada por el club de lectura de la Universidad de Alcalá de Henares hace dos años. Desde entonces acuden de manera organizada numerosos grupos de lectores para seguir las huellas de Abel y Lucía, protagonistas de la novela del mismo título, que ya va por su 8ª edición y fue elegida libro recomendado del año por la Red de Bibliotecas y la Asociación de Libreros de Castilla-La Mancha.

Los lectores senderistas realizan la ruta de 7 kilómetros por la orilla del río Estena, después visitan el pueblo, compran algún producto típico -chorizo de venado, miel, queso de cabra- comen en los restaurantes de la localidad y realizan un encuentro en el granero municipal para hablar de la novela y de la experiencia vivida. Los que vienen de muy lejos se quedan a dormir en las casas rurales o cabañas de madera de la localidad o de la zona.

Enjambre

‘Enjambre’ es la segunda ruta y la segunda novela (ya en su 3ª edición) que lleva el mismo título que la pedanía Enjambre, de Anchuras (Ciudad Real) con 4 vecinos censados y situada en las estribaciones de Los Montes de Toledo, en la comarca de La Jara, ya lindera con Extremadura.

Es una ruta de 12 kilómetros (Anchuras / Enjambre / Collado de Piedralba) que ha servido para colocar en el mapa literario y turístico estas sierras de singular belleza, que no dejan de sorprender a quien las visita. Los murales pintados en la aldea de Enjambre, representando a los personajes de la novela -el pastor Tiresias, el tío Jacobo, la señora Remigia- han convertido las eras del pueblo en un museo al aire libre. En el pasado mes de octubre, en tiempo de berrea y tras el encuentro literario con el escritor, se disfrutó de un espectacular e inédito concierto de violonchelo, teniendo como único escenario la garganta de la sierra.

Valhondo

Y finalmente, como broche de oro para cerrar la trilogía que la editorial toledana Cuarto Centenario tituló “En la raya del infinito”, se ha creado la Ruta Literaria ‘Valhondo’, con el mismo nombre que la novela, en Robledo del Buey (Toledo), pedanía de unos 100 habitantes que pertenece a Los Navalucillos.

Se trata de una ruta circular de 6 kilómetros, de sencillo recorrido, en un entorno paradisíaco que permite seguir los pasos de los protagonistas de ‘Valhondo’, nombre ficticio de Robledo del Buey: el maestro con los veinticinco alumnos de su escuela unitaria en los años 80. Un lugar privilegiado para conocer también, a escasos kilómetros, El Chorro, dentro ya del Parque Nacional de Cabañeros, el museo etnográfico de Los Navalucillos, el valle del Gévalo o la azulejería talaverana de la ermita de Piedraescrita.

Tres rutas literarias que se han revelado como una iniciativa original para contribuir a crear riqueza, poner en valor los recursos y para combatir el pernicioso fenómeno de la despoblación que asola al mundo rural sin conseguir encontrar soluciones y alternativas.