'Aurinka' estudia instalar en Puertollano una planta de tratamiento de paneles fotovoltaicos. Para ello, ha solicitado a la Consejería de Desarrollo Sostenible el informe de impacto ambiental para el proyecto y esta ha estimado que no necesita someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria por estimar que el proyecto no tiene efectos significativos en el medio ambiente.
Según el documento ambiental, de fecha de julio de 2024, el proyecto tiene como objetivo la instalación de una planta destinada al tratamiento de paneles fotovoltaicos provenientes de diversas fuentes de suministro. Esta se ubicará en el interior de una nave existente dentro de la parcela 9.000 del Polígono 6 sobre suelo industrial en el municipio de Puertollano, específicamente en el Polígono Industrial de La Nava III. La parcela sobre la que se desarrollará el proyecto tiene una superficie total de 6.153 m², de los cuales 2.812 m² están construidos.
Según se recoge en la resolución publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), la planta de tratamiento de paneles fotovoltaicos tendrá una capacidad productiva de 6.800 t/año, según el diseño del sistema de delaminación, aunque se espera que esta cifra se reduzca a menos de la mitad (3.000 t/año), considerando los procesos de preparación para reutilización y las debidas paradas por mantenimiento, pruebas y modificaciones de la planta piloto.
Recordemos que Aurinka, a través de Ferrosolar (Ferroglobe), impulsó en Puertollano una planta para fabricar silicio de grado metalúrgico mejorado destinada a producir obleas y celdas con una huella de carbono reducida. Se preveía alcanzar una capacidad de 3 000 t/año en su fase inicial, empleando aproximadamente 160 trabajadores.
Proceso productivo
El proceso productivo de la planta comienza con la recepción de paneles fotovoltaicos usados, que son descargados, inspeccionados y lavados con agua (sin químicos) a presión para eliminar tierra y polvo. Tras esta limpieza, se clasifican según su estado: si son potencialmente reutilizables, pasan al área de diagnóstico y reparación; si no, se destinan al reciclaje.
Los paneles seleccionados para reutilización se someten a pruebas técnicas mediante termografía infrarroja y electroluminiscencia para detectar fallos. Aquellos que pueden repararse se intervienen y, si superan una segunda revisión conforme a la normativa UNE-EN 62446-1, se preparan para su reintroducción en el mercado.
Los paneles no aptos para reutilización se procesan en la línea de reciclaje. En primer lugar, se desmonta manualmente la caja de conexiones, separando cables, diodos y componentes plásticos. El cobre se recupera mediante pelado de cables, y las cajas se trituran para separar metales férricos. Luego, se extrae el marco de aluminio con una máquina diseñada para tal fin, siendo almacenado posteriormente para su valorización. Finalmente, se lleva a cabo la delaminación, que separa el vidrio del encapsulante EVA. Mediante calor y corte, se obtiene vidrio limpio (en paneles íntegros) o vidrio sucio (en paneles rotos), y se recuperan las sábanas de EVA que contienen células solares, destinadas a una futura planta de tratamiento químico o, en su defecto, a una planta especializada.
Las distintas fracciones residuales obtenidas en el proceso se almacenan de forma separada, debidamente etiquetadas y registradas, hasta su expedición a gestores autorizados. El proceso de tratamiento de paneles solares de silicio no genera residuos peligrosos como parte de las fracciones obtenidas durante el tratamiento de separación mecánica.