Puertollano: Miguel Fernando Gómez Vozmediano y el orgullo de custodiar la historia
Hay días en los que respiro con una intensidad especial la suerte y, sobre todo, el orgullo de ser de Puertollano. Me ocurre siempre al ver que el talento, el esfuerzo silencioso y el rigor de los nuestros trascienden las fronteras locales para situarse en las más altas esferas del conocimiento y la cultura. Esa ha sido exactamente mi sensación al contemplar el reciente vídeo institucional de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (RABACHT), una de las instituciones culturales más señeras y antiguas de nuestra región. En sus imágenes, ocupando uno de los lugares centrales y de máxima responsabilidad, destaca la figura de un ilustre puertollanero: el Dr. Miguel Fernando Gómez Vozmediano.
Imprescindible para los pueblos
Nacido en Puertollano en 1964, el doctor Gómez Vozmediano encarna a la perfección esa estirpe de investigadores rigurosos cuya labor no siempre ocupa las portadas de los diarios de masas, pero que resulta absolutamente imprescindible para que los pueblos no pierdan su identidad. Su trayectoria es el reflejo de una vocación inquebrantable por el patrimonio documental y la historia de la Edad Moderna. Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y actual profesor en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), su magisterio y sus líneas de investigación —que abarcan desde la historia rural hasta la cultura escrita, pasando por la conflictividad social y el estudio de nuestras minorías históricas— son un faro de conocimiento de primer orden.
Libros, artículos y reconocimientos
Su vinculación con la prestigiosa Academia toledana no es menor. Elegido académico numerario en mayo de 2014 con aquel recordado discurso titulado «De oydas y por papeles antiguos», hoy ostenta el cargo de vicedirector de la institución. Ver a un hijo de Puertollano coordinar los destinos de una corporación centenaria dedicada a salvaguardar, estudiar y difundir el arte y la historia, nos debe mover a una profunda reflexión sobre la calidad humana e intelectual que germina en nuestras calles.
A lo largo de su carrera, que incluye dos décadas al frente de la Jefatura de Referencias en la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional en el Hospital de Tavera, Miguel Fernando ha sumado más de una veintena de libros y un sinfín de artículos científicos, mereciendo además notables reconocimientos del Ministerio de Cultura por su excelencia en la edición y la bibliofilia. Miembro también del Instituto de Estudios Manchegos, su firma es sinónimo de solvencia y pasión por el pasado.
Satisfacción colectiva
Frecuentemente reclamo, y rro que con toda la razón del mundo, que se cuide nuestro entorno urbano, que se protejan yacimientos arqueológicos y que se preserve el patrimonio que nos define. Sin embargo, esa protección física carecería de sentido si no existieran mentes preclaras encargadas de descifrar los documentos, de rescatar las historias olvidadas y de dotar de alma a las piedras.
Por eso, ver a Miguel Fernando Gómez Vozmediano destacar en la Real Academia no es solo un triunfo individual que premia su brillante carrera; es también un motivo de honda satisfacción colectiva para todo Puertollano. Personas como él demuestran que la verdadera riqueza de una ciudad reside en el valor de sus paisanos y en su capacidad para custodiar la memoria del tiempo. Vaya desde aquí mi más sincero reconocimiento a su labor y mi gratitud por llevar el nombre de nuestro pueblo a las más altas cotas de la excelencia académica.