Puertollano: Longevidad y fertilidad, entre otros milagros del agua agria

El 'Espejo cristalino de las aguas de España', publicado en 1697 por el Doctor Alfonso Limón Montero, es una joya histórica considerada el primer tratado de hidrología médica impreso en castellano

El 'Espejo cristalino de las aguas de España', publicado en 1697 por el Doctor Alfonso Limón Montero, es una joya histórica considerada el primer tratado de hidrología médica impreso en castellano. Esta obra monumental, cuyo valor científico ha llevado al Instituto Geológico y Minero de España (IGME) a editar versiones facsímil modernas, y tiene como objetivo registrar geográficamente las fuentes del país y explicar cómo aplicar sus virtudes minerales para prevenir, curar dolencias y mejorar la salud humana. 

Un gran regalo

Gracias a la enorme gentileza de mi amigo Fernando Molina Ruiz-Zorrilla, quien ha tenido el detallazo de regalarme un ejemplar de dicha edición, no he podido resistirme a hurgar entre sus páginaspara descubrir qué se decía entonces de Puertollano. Y lo que he hallado es una realidad fascinante: en el siglo XVII, nuestras aguas agrias eran consideradas un auténtico "remedio universal" capaz de prolongar la salud hasta edades insólitas y de obrar el milagro de la fertilidad en vientres aristocráticos desahuciados.

Una villa próspera y bendecida por la naturaleza

El documento arranca con una radiografía geográfica y demográfica de Puertollano, según el libro, situada a cuatro leguas de Almagro y seis de Ciudad Real, en un llano flanqueado por dos sierras. Con una población de unos 400 vecinos en el siglo anterior, la villa es descrita como una localidad próspera, abundante en paños y bendecida por un entorno natural de tierras muy fértiles y montes con abundante caza. Sin embargo, el verdadero tesoro de la villa no reside en sus campos, sino en su subsuelo. El Doctor Limón señala que las aguas azedas de Puertollano, y en especial las de su fuente principal, son «las mejores, y mas eficaces, que ay en todo el dicho Campo de Calatrava, y en toda España».

Ciencia barroca: el secreto del gas y los minerales

El tratado aborda el enigma de la "acedía" (acidez y efervescencia) del agua desde una perspectiva física y química de la época. Se explica que el agua adquiere sus virtudes al participar de minerales subterráneos como el vitriolo, el alumbre, el azufre, el cobre y el hierro. Un detalle técnico crucial que destaca el texto es la presencia de "vapores espirituosos" (el gas carbónico natural). El autor advierte de que estos vapores «con facilidad se pierden y desvanecen» si el agua se expone de forma descuidada, quedando reducida a agua común si pierde su naturaleza elemental. Además, describe el curioso fenómeno de la "nata de varios colores" (sedimentos ferruginosos) que se forma sobre las aguas debido a la mezcla de metales.

El secreto de la longevidad y la prevención sanitaria

Para Limón Montero el punto álgido del valor de la fuente se encuentra en su capacidad para «conservar la salud y alargar la vida». A diferencia de otros enfoques que solo buscan curar la enfermedad ya instalada, este tratado defiende el agua agria como una poderosa medicina preventiva. Afirma que el agua «previene de enfermedades, y conserva la salud entera», evitando las malas digestiones del estómago que originan la mayoría de los males.

Como prueba irrefutable de esta longevidad, el texto recoge el caso de un matrimonio local, Juan Martín de Menasalbas y Juana de Ribas. Ambos adoptaron el agua agria como su bebida ordinaria diaria, utilizándola incluso para amasar el pan y cocer la olla. El resultado fue que alcanzaron los 80 años de edad con una salud envidiable, algo muy inusual para una época en la que la plebe rara vez sobrepasaba los sesenta años si es que sobrevivían después de los 40.

Casos clínicos: un imán para enfermos desahuciados

Las páginas se convierten en un cuaderno de bitácora médico, registrando curaciones de pacientes que llegaban a Puertollano desde otras regiones de España, atraídos por la fama de nuestra Fuente Agria que demostró una efectividad asombrosa contra las enfermedades más temidas del aparato digestivo y excretor. Según cita el libro era ideal para obstrucciones graves del hígado y el bazo que los médicos de la época no conseguían limpiar con fármacos tradicionales. También como remedio para casos de retención extrema de líquidos en pacientes que acababan completamente hinchados y debilitados pero recuperaban la salud y el vigor tras instalarse en la villa y consumir el agua de forma continuada, poniendo como ejemplo el caso documentado de Don Luys de Rivas. El texto ensalza además la capacidad del agua para limpiar los conductos, templar el calor de los riñones y expulsar arenas y piedras.

El milagro ginecológico que atrajo a la alta nobleza

Pero el alcance de nuestra agua agria iba mucho más allá de las dolencias comunes. Los folios finales desvelan una propiedad ginecológica asombrosa: su capacidad para combatir la infertilidad y solucionar problemas reproductivos, siendo catalogada como «utilíssima para curar las humedades de la madre» (afecciones uterinas) y un remedio eficaz contra la esterilidad. Para ilustrar este poder curativo, el tratado relata un caso de gran relevancia social en la España del Siglo de Oro: el de Doña Teresa de Lara y Mendoza, Marquesa de Malagón. Afectada por una dolencia crónica uterina que le impedía concebir tras muchos años de matrimonio, y tras fracasar con infinidad de remedios, la Marquesa decidió trasladarse a Puertollano para tomar sus aguas. El éxito fue rotundo: sanó de sus dolencias, quedó embarazada y dio a luz felizmente, asegurando la descendencia de su linaje.

Un pilar de salud y un orgullo

Este valioso documento histórico de 1697, que hoy puedo acariciar gracias a la generosidad de un buen amigo, no hace sino refrendar con la literatura de hace siglos lo que la tradición popular de Puertollano ha mantenido vivo de generación en generación: que nuestra agua agria es un pilar de salud, un motor de bienestar y una singular seña de identidad capaz no solo de prolongar la vida, sino de propiciarla allí donde la medicina convencional había fracasado. Un motivo más para seguir defendiendo con orgullo y rigor histórico el patrimonio hidrológico de nuestra ciudad.