Puertollano: Cierra 'Mabenka', una de las últimas joyas del comercio local
El próximo cierre de Mabenka, que este sábado hemos conocido, sitúa el declive al borde de la debacle del comercio local y con él el de la pequeña empresa de la localidad. Establecimientos y tiendas empujadas al desastre final por los cambios en los sistemas de compra, por la competencia de franquicias y multinacionales y todo ello agravado por las condiciones totalmente adversas y desfavorables de los impuestos que graban dramáticamente su día a día
Un duro día a día
Si para un empresario es doloroso cerrar su negocio, para un puertollanense de pro es muy duro ver amplios espacios vacíos de contenido cuando hace cuatro días eran establecimientos, comercios o tiendas cuyos dependientes o propietarios eran, más que conocidos, amigos o casi familia.Y hoy se hace difícil ver, a duras penas, o digerir con un incómodo nudo en la garganta los carteles de liquidación total por cierre y los de se vende o alquila como los que hoy campan a sus anchas en el escaparate del céntrico, histórico y selecto establecimiento de Mabenka en el paseo de San Gregorio. También ayer lo vimos con el taller tan socorrido para reparaciones a toda costa de Motos Antonio, en calle Pablo Neruda, y antes de ayer con la sempiterna Mercera El Globo de calle Aduana que tanto ayudó a nuestras casi desaparecidas modistillas de antaño.
'Mabenka': 57 años de historia
Los otros dos no se quedan a la zaga, pero en el caso de Mabenka son cincuenta y siete años los que ha permanecido abierto. Pero, tal y como me comentan sus actuales propietarios, "clientes hay y ropa se vende pero no se pueden cubrir los gastos. Gastos sociales, los directos, los indirectos, el IVI, el IVA, el impuesto de sociedades, Seguridad Social..., y llega un momento en el que ya no llegamos. Por eso hemos decidido cerrar y alquilar o vender el local".
De Abenójar a Puertollano
El devenir de los nuevos tiempos es muy cruel y no tiene en cuenta el más de medio siglo que ha pasado desde que Manuel Sánchez vendió su casa en Abenojar, por un millón o millón y medio de pesetas, de aquellas de los 60, y decidió apostarlo todo por Puertollano comprando un local en el número 38 de la Avenida de los Mártires, después llamada 1° de Mayo, para instalar un comercio al que había que ponerle un nombre pegadizo y atrayente y después pagar los dos créditos que fueron necesarios para cuadrar la inversión inmobiliaria.
"Puertollano era una locomotora"
"Pero es que Puertollano en aquel momento era una locomotora. Lo único que tenías que hacer era agarrarte al manillar" afirma su hijo Manuel Sánchez de León quien añade que "aquí entonces se creaba de empleo para toda la gente que venía de todos los sitios con la cosa que tiene Puertollano, y es que la gente de fuera la recibe y la acoge como si fueran de aquí. Esa es la verdad. Y bueno, así empezamos a funcionar porque, además, cuando mi padre abrió también vendía cortinas y otras cosas pues él decía que aquí se venden hasta calenturas. Porque la verdad es que se vendía muchísimo y, de hecho, recuerdo que entonces las tiendas cerraban a las diez de la noche y se hizo necesario contratar dependientes e incluso modistas para los arreglos de la ropa".
El nombre de 'Mabenka'
Tenemos que poner un nombre al comercio, se repetía Manuel, después de dejar la tienda de Abenojar montada tras sus inicios como vendedor ambulante con su padre y donde vendían muchísimo, para venirse a Puertollano con la esperanza, que después se cumplió, de incrementar aún más esas ventas y mejorar sus vidas. Allí era la tienda de Manolo y de Benita y vendían lienzos de pana, de tela, cortinas y hasta televisores y antenas, pero había que pensar en un nombre para la tienda de Puertollano. Y la solución fue muy sencilla: empezar con la "MA" de Manolo, la ”BEN" de Benita y acabamos con "KA", MABENKA, y entinces el dependiente que tenían contratado en la tienda pregunto el por qué de esas dos últimas sílabas y Manuel le contestó: "La KA es de la canalla" en clara alusión a sus seis hijos. De tal manera que el nombre englobaba a toda la familia de los precursores de Mabenka en Puertollano. Una familia que hoy hecha el cierre a una de las joyas de la corona de nuestra querida pequeña empresa, de una de nuestras más entrañables tiendas.