La huelga minera de 1911 en Puertollano: un capítulo clave de la lucha obrera (parte 1)

Un brillante artículo de Javier Holgado

El sábado 14 de enero de 1911, el diario 'El Pueblo Manchego' publicaba una breve noticia que anunciaba el inicio de una importante huelga minera en Puertollano. Aquel breve aviso sería el primero de una serie de artículos que seguirían detalladamente un conflicto laboral que puso de manifiesto la relevancia de la actividad extractiva en la localidad y, al mismo tiempo, las duras condiciones que soportaban los trabajadores de la mina.

Con motivo de la festividad de Santa Bárbara, patrona de los mineros, resulta oportuno recuperar este episodio de nuestra historia local. No solo para iluminar la dureza del trabajo en el subsuelo y las desigualdades laborales de la época, sino también el papel cada vez más firme del movimiento obrero, cuya capacidad de organización terminaría obligando a las instituciones a intervenir.

El aviso inicial: 14 de enero de 1911

Casi cuatro décadas después de los primeros descubrimientos del carbón en Puertollano, ya con una industria madura y consolidada, El Pueblo Manchego informaba en ese sábado 14 de enero de una huelga minera “muy importante”. La nota destacaba la reacción inmediata del gobernador provincial, quien llamó a consultas al ingeniero-director de las explotaciones – Compañía Charbonages de Puertollano-, René Lafleur, y al alcalde de Puertollano, este último en calidad de presidente de la Junta de Reformas Sociales, que había ofrecido su mediación para facilitar un acuerdo.

Un reportaje en profundidad: 16 de enero

Dos días después, el mismo diario publicaba un extenso reportaje a tres columnas firmado por el periodista José María Fraile, enviado expresamente a Puertollano para conocer de primera mano la situación. La información que llegaba desde la oficina del gobernador provincial —y la falta de respuesta tanto de René Lafleur como del propio alcalde— justificaban, según el periódico, el desplazamiento urgente del redactor.

La llegada del periodista: recelos en plena madrugada

Fraile relata que llegó a la estación de Puertollano a la 1:30 de la madrugada del domingo 15 de enero. Allí lo recibió un grupo de unos cincuenta mineros en huelga que esperaban a un redactor del periódico El Radical. Al identificarse como enviado de El Pueblo Manchego, considerado por algunos sectores como un medio “clerical”, surgieron ciertos recelos. Sin embargo, la desconfianza se disipó cuando el periodista explicó que su propósito era cubrir el conflicto con imparcialidad.

El grupo, más tranquilo, lo acompañó hasta su fonda —situada frente a la estación— y lo citó a las diez de la mañana de ese día para ofrecerle información detallada.

Encuentro con 'La Precisa'

A la hora convenida, Fraile fue llevado a los locales de la Sociedad de Obreros Mineros “La Precisa”, donde le esperaba su presidente, Cayetano Álvarez Zapata, junto a varios miembros de la Junta Directiva. El periodista insistió en su crónica en que reproduciría fielmente lo que le contaban, evitando emitir juicios que pudieran herir la sensibilidad de sus lectores.

Los representantes obreros explicaron que las primeras reclamaciones se presentaron hacía ya unas cuantas jornadas, concretamente el 2 de enero. Dos cuestiones concentraban las demandas principales:

  1. Uso de la jaula de descenso en la mina 'Asdrúbal', tal como exigía la legislación. Los mineros estaban siendo obligados a bajar y subir por una rampa con un 60% de pendiente y recorrer 700 metros subterráneos hasta el Pozo Peripecias.
  2. Revisión del salario de los picadores. El pago por metro de avance había pasado de 18 a 15 y finalmente a 11 pesetas. Lejos de pedir volver a la cantidad más alta, los trabajadores reclamaban el restablecimiento de las 15 pesetas.

Los ingenieros aceptaron en un principio estudiar la primera petición, pero rechazaron de plano cualquier modificación salarial, lo que precipitó un gran malestar de los mineros.

En lo que más insistían los mineros era el uso de las jaulas, pues hay que pensar que subir y bajar por un plano inclinado con esa pendiente, y en una vía diseñada para el transporte de carbones, no es que fuera penoso, es que estaba fuera de la ley, pues en estos casos se obligaba a que hubiera una “paralela” para uso de los obreros.

Un testimonio de otra época

Esta primera parte del conflicto refleja prácticas laborales que hoy serían impensables, pero que entonces formaban parte del día a día en la minería. También muestra la firmeza con la que los mineros, organizados en sociedades de resistencia como “La Precisa”, se enfrentaban a posturas empresariales consideradas intransigentes e incluso codiciosas.

Estas asociaciones obreras —muy características de los entornos industriales de la segunda mitad del siglo XIX— originaron en Puertollano un movimiento sindical fuerte y pionero en una región que aún tenía un marcado carácter agrícola.

Recuperar esta historia es un homenaje necesario a aquellos trabajadores que, con su lucha, sentaron las bases de los derechos laborales modernos, y hacerlo hoy, en la festividad de Sta. Bárbara, es el mejor recuerdo para el pasado minero de nuestra ciudad.

Hasta aquí la primera entrega de este suceso, que continuaremos en dos artículos a publicar en fechas próximas.