Dos imágenes y un mismo problema en Puertollano: la falta de civismo

Un texto de Julián Gómez

En apenas unas horas me han llegado fotografías de dos situaciones diferentes, pero relacionadas por una misma actitud.

En la calle Pablo Neruda, un contenedor contratado para recoger los escombros de una obra particular terminó lleno de bolsas de basura doméstica, aunque los recipientes destinados a esos residuos se encontraban muy cerca.

En el Paseo de San Gregorio, después de la celebración por el Mundial conquistado por España, quedaron en el suelo vasos, botellas, latas y otros desperdicios.

Por supuesto que había motivos para celebrar. Fue una noche histórica y de alegría colectiva. Pero celebrar no significa que todo esté permitido ni que los trabajadores de la limpieza tengan que recoger después lo que cada uno pudo depositar correctamente.

Con frecuencia exigimos una ciudad más limpia, más cuidada y mejor mantenida. Es justo hacerlo, pero esa reclamación pierde fuerza cuando algunos vecinos actúan como si la limpieza fuera únicamente responsabilidad del Ayuntamiento.

Las administraciones deben poner medios, limpiar y vigilar. Los ciudadanos debemos hacer algo mucho más sencillo: no ensuciar.

Porque querer a Puertollano no consiste solamente en celebrar sus alegrías. También significa respetar sus calles todos los días.

 

 

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