Atentado estético y riesgo infantil por una "poda radical" en la plaza de San José de Puertollano

Lo que debió ser un simple trabajo de mantenimiento rutinario en los jardines del barrio se ha convertido, a ojos de los ciudadanos, en una auténtica "escabechina" vegetal

La fisonomía de la plaza de San José en Puertollano ha sufrido un doloroso vuelco que ha encendido las alarmas de los residentes. Lo que debió ser un simple trabajo de mantenimiento rutinario en los jardines del barrio se ha convertido, a ojos de los ciudadanos, en una auténtica "escabechina" vegetal. Como se puede apreciar en el material gráfico que ha enviado un vecino indignado de la zona, el seto de coníferas perimetral —muy probablemente una variedad de enebro rastrero o tuya— presenta un estado deplorable tras sufrir una poda lateral extremadamente agresiva. Por ello,  el descontento en el barrio es doble. Por un lado, la intervención ha destruido por completo el valor ornamental de este espacio público; por otro, y quizás lo más preocupante, los vecinos advierten del peligro real que este "esqueleto" de madera vieja y astillada supone ahora para los niños que juegan a diario en el parque infantil colindante, al haber quedado expuestas cientos de ramas rígidas y punzantes a la altura de los menores.

El fenómeno del "vaciado interior": un error botánico de manual

Cualquier experto en paisajismo urbano sabe que las coníferas tienen una fisonomía botánica muy particular: su capacidad para rebrotar desde la madera vieja es prácticamente nula. Al realizar un perfilado tan severo y profundo en los laterales, los operarios han eliminado por completo la delgada capa verde exterior, la única que recibe luz y realiza la fotosíntesis.

El resultado es el que salta a la vista: un entramado esquelético de ramas leñosas y secas que difícilmente volverá a cubrirse de verde. El interior de estas plantas suele quedarse "vacío" de follaje de forma natural, ya que a medida que el seto crece, las hojas exteriores bloquean el sol, dejando a oscuras el corazón arbustivo y provocando la muerte de sus hojas internas. Al retirar la protección exterior de golpe, la planta no solo pierde su estética, sino que queda completamente indefensa.

Un imán para las plagas y el deterioro urbano

Más allá del evidente impacto visual, las consecuencias para la salud ambiental de la plaza son críticas. Estas heridas tan profundas y la exposición súbita de la madera vieja debilitan drásticamente la estructura de la planta. Según los manuales de jardinería, dejar el seto en estas condiciones lo convierte en un blanco perfecto para la proliferación de plagas y hongos letales, como la podredumbre, reduciendo de forma irreversible su vida útil.

Los vecinos de la Plaza de San José exigen una explicación a los responsables del área de medio ambiente y mantenimiento urbano. No se trata solo de recortar el ramaje, sino de hacerlo con el criterio que requiere el patrimonio verde de la ciudad. Mientras tanto, el seto mutilado queda como un monumento a la mala praxis, obligando a las familias a extremar la precaución con los más pequeños en una zona que debería ser de recreo y seguridad.

 

 

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