La soledad no deseada se ha convertido en uno de los desafíos silenciosos más acuciantes de nuestra sociedad. Es una soledad que "duele", que no entiende de género ni de estatus, pero que se ceba en las personas mayores, erosionando su salud emocional y desvinculándolas de su entorno comunitario. Para dar respuesta a esta realidad, Cruz Roja Española y la Fundación Amancio Ortega han consolidado Voces en Red, un proyecto pionero que aúna la innovación tecnológica con el calor humano del voluntariado.
La iniciativa, que ya ha impactado en la vida de cerca de 481 personas mayores en la provincia de Ciudad Real (25.500 personas mayores en todo el territorio nacional), propone un modelo de intervención híbrido. Por un lado, el apoyo financiero de la Fundación Amancio Ortega permite la introducción de asistentes de voz en los hogares para facilitar la conectividad y la seguridad; por otro, la estructura de Cruz Roja Española despliega una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que el dispositivo sea solo el puente hacia la persona.
Un total de 569 personas de la provincia fueron atendidas dentro de este proyecto en el año 2025 y se instalaron 275 de los 481 dispositivos de voz que Voces en Red tiene en 25 localidades de la provincia.
La tecnología como aliada: derribando el miedo a lo digital
El primer obstáculo que enfrenta Voces en Red es la brecha digital. Muchas personas mayores sienten una aversión natural ante las nuevas tecnologías, asociándolas a pantallas complejas y botones diminutos. Sin embargo, la clave del éxito de esta iniciativa radica en el uso de la voz como única interfaz. Así lo cuenta Claudia, voluntaria del proyecto en Ciudad Real, que ha instalado decenas de dispositivos en los domicilios: “Algunas personas solo usan el móvil para hacer llamadas. Así que cuando llegamos con el dispositivo pueden sentirse abrumadas, pero yo lo instalo, les dejo programadas las cosas que necesitan, les enseño lo sencillo que es manejarlo y sacarle partido, solo con la voz. Días después, y las veces que haga falta, vuelvo y solucionamos las dudas que puedan tener. La interacción que logramos con todo este proceso, es muy bonita”.
Mientras Claudia instala la máquina en el domicilio, Amparo hace compañía a la persona usuaria. “Les doy conversación y pasamos un rato agradable. Me gusta mucho hacer este tipo de voluntariado, aunque parezca que no es gran cosa yo siento que aporto y también me aporta a mí, me entretengo y me relaciono”, añade esta voluntaria, destacando asimismo el vínculo especial que se crea con las personas mayores.
Una vez instalado, el dispositivo de voz se convierte en un asistente vital que no juzga y siempre responde. Para Irene, que vive sola en Ciudad Real, la experiencia ha transformado su hogar. Lo usa muchísimo, principalmente para que le recuerde cosas como las citas médicas, para escuchar música o las noticias y para jugar a juegos que le vienen bien para entretenerse y ejercitar la memoria, como el Pasapalabra. “También le pido nuevas recetas porque me gusta cocinar y a pesar de que estoy sola y a veces estoy muy decaída hago un esfuerzo porque no quiero descuidarme con las comidas. Cuando me siento muy pachucha o triste le pido que me cuente chistes para animarme y me hace reír o le pregunto cualquier cosa. Como me responde, siento que estoy acompañada y me siento segura”, explica.
Esta seguridad no es solo una percepción subjetiva; es funcional. Los dispositivos permiten realizar videollamadas, configurar recordatorios médicos y acceder a entretenimiento sin necesidad de destreza manual. Remedios vive en Daimiel y asegura que poder contar con este dispositivo le da mucha tranquilidad, ya que puede preguntarle cualquier cosa en cualquier momento. “Aunque lo que más me gusta es cuando me llaman las voluntarias de Cruz Roja, para hablar conmigo un rato. Yo les cuento mis cosas, ellas se interesan por cómo estoy y las cosas que me pasan. Y no es igual que hablar por teléfono, porque nos podemos ver”.
Una de esas voluntarias que hay al otro lado del dispositivo de voz es Sole, que desde la oficina de Cruz Roja en Daimiel, hace todos los días llamadas a las personas usuarias del proyecto de Daimiel y de Ciudad Real. “Cada vez son más las personas que viven solas, que no tienen familiares o que éstos viven lejos. Cuando pueden verte al otro lado del asistente de voz y sienten que hay alguien que se preocupa por ellos, que están a gusto dedicando un rato a conversar, a ver lo que necesitan… Lo agradecen muchísimo, les sacas una sonrisa”, dice. Esta experiencia para ella es muy beneficiosa, le hace sentir útil y valiosa y, a la vez, recibe mucho cariño. “Me hace sentir mucha paz, me alegra, siento que soy parte de una gran familia. Quiero seguir desempeñando esta labor mucho tiempo”, confiesa.
El factor humano: el voluntariado como motor
Aunque la tecnología facilita la conexión, lo verdaderamente diferencial es este componente humano que aportan las 78 personas voluntarias de la provincia como Sole, Amparo o Claudia (15.131 en todo el país) presentes en este proyecto. El dispositivo supone un primer paso para entrar en los hogares, detectar necesidades y fomentar relaciones. Y es que el objetivo último de Voces en Red no es que las personas mayores se queden en casa hablando con un asistente virtual, sino que salgan y socialicen.
El proyecto busca, por tanto, reintegrar a las personas en su entorno comunitario. Y la estrategia funciona. En las asambleas locales de Cruz Roja en la provincia se han realizado durante 2025 más de 21.800 actividades: talleres de memoria, gimnasia, manualidades, relajación, salidas culturales, rutas saludables… Como Remedios, muchas personas usuarias, han incorporado a su rutina acudir a las actividades de Cruz Roja: “Yo no me lo pierdo, porque además de que las clases de memoria me hacen mucha falta, me gusta mucho el rato que pasamos allí, hablando y contándonos nuestras cosas”.
El sentimiento de pertenencia a un grupo y las relaciones que en ellos se establecen son un antídoto poderoso contra la depresión. Irene está atravesando hace meses una depresión y aunque toma medicación y va a la psicóloga asegura que también le está ayudando mucho su vinculación con Cruz Roja, donde asiste a los talleres de memoria y relajación. Además de eso, es voluntaria y hace acompañamientos a otras personas mayores en sus domicilios. “Siento que me esperan, que me necesitan para pasar su día un poquito mejor. Y esto es algo que me ayuda a levantarme cada día”, dice.
La tecnología avanza, pero la necesidad humana de conexión permanece constante. En un mundo cada vez más digitalizado, Voces en Red demuestra que la voz humana, ya sea transmitida a través de un altavoz inteligente o compartida en un taller de gimnasia, sigue siendo la herramienta más poderosa para curar la soledad.