Un estudio internacional sobre los efectos de las tierras raras alerta de "su elevada peligrosidad"

Cuatro expertos de la Escuela de Salud Pública y la Facultad de Medicina del área más afectada por el impacto de este tipo de actividad extractiva en el mundo (Baotou -Mongolia Interior, China-) acaban de publicar en la prestigiosa revista suiza 'Toxics' ('Tóxicos') un artículo científico
Zona afectada por la minería de tierras raras en Ciudad Real
Zona afectada por la minería de tierras raras en Ciudad Real

Cuatro expertos de la Escuela de Salud Pública y la Facultad de Medicina del área más afectada por el impacto de este tipo de actividad extractiva en el mundo (Baotou -Mongolia Interior, China-) acaban de publicar en la prestigiosa revista suiza Toxics ("Tóxicos") un artículo científico que supone la más completa revisión hasta la fecha de los impactos que a nivel mundial reconocen los especialistas afirmando que "al buscar y resumir estudios relevantes publicados en los últimos años" puede concluirse que "la exposición a tierras raras en el medioambiente puede dañar la salud humana".

El trabajo, publicado a finales de abril, no se ciñe a un área concreta sino que evalúa la principal literatura científica internacional existente hasta la fecha a través de 113 investigaciones, determinando que las tierras raras, también durante la actividad minera, "pueden ingresar al cuerpo humano a través de múltiples rutas de exposición y acumularse en diferentes tejidos u órganos, lo que en última instancia representa una amenaza para la salud humana". Los investigadores consideran, de hecho, que los hallazgos existentes "muestran claramente que la exposición a tierras raras es un problema de salud pública de importancia global". Esta afirmación deja evidencia a las empresas vinculadas al sector extractivo y el empleo de eufemismos como tierras raras "de bajo impacto" o "escasamente radioactivas" para ocultar y maquillar su verdadera realidad.

Los expertos inciden en que numerosos estudios han demostrado que "las tierras raras pueden ingresar al cuerpo humano a través de una variedad de vías, lo que lleva a numerosas disfunciones de órganos y sistemas a través de cambios en la genética, la epigenética y las vías de señalización" y que "la explotación y utilización a largo plazo y a gran escala de tierras raras pueden conducir a un contenido excesivo de tierras raras en las partículas atmosféricas" provocando en las áreas afectadas una "ingesta diaria promedio" a través de la inhalación de partículas de 2,5 micras (PM 2.5), cuyo tamaño hace que alcancen en profundidad las vías respiratorias provocando "efectos tóxicos crónicos". En particular, señalan que se encontró que la ingesta diaria de tierras raras por parte de residentes en áreas mineras "es mucho mayor que la de residentes en áreas no mineras" y que "la exposición prolongada a partículas de tierras raras inhaladas puede provocar un depósito significativo de tierras raras en los pulmones", si bien "las partículas de tierras raras también pueden ingresar al cuerpo humano a través de los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas causando daños corporales" indicando, además, que "en una exposición prolongada a un entorno con un contenido excesivo de tierras raras, estas también pueden cruzar la barrera placentaria y causar daño intrauterino al feto mediante acumulación". Por otra parte, "las personas en áreas contaminadas con tierras raras pueden estar expuestas a cantidades significativas a través de la piel y la inhalación" pues "se ha detectado acumulación de tierras raras en sangre, orina y cabello humanos, lo que sugiere que la exposición prolongada a tierras raras tiene riesgos potenciales para la salud" al tiempo que "se pueden ingerir niveles excesivos de tierras raras en los alimentos y provocar una acumulación de tierras raras en el tracto digestivo".

Los investigadores alertan de los impactos muy adversos de las tierras raras a múltiples niveles (sistema respiratorio, sistema nervioso, sistema cardiovascular, sistema reproductivo y otros). Así, confirman que "varios estudios observacionales en poblaciones expuestas han señalado que los trabajadores que han inhalado partículas de tierras raras tienen una incidencia significativamente mayor de enfermedades pulmonares intersticiales y de las vías respiratorias como inflamación, degeneración granulomatosa, fibrosis pulmonar, neumoconiosis e incluso cáncer, que puede ser provocado por la acumulación e irritación provocada por las tierras raras" ya que "según los resultados epidemiológicos, numerosos experimentos con animales que simulan niveles de exposición a las tierras raras han descubierto que las tierras raras pueden causar daños pulmonares graves".

A nivel nervioso, por otro lado, "las tierras raras pueden cruzar la barrera hematoencefálica y depositarse en el cerebro, lo que subyace a su neurotoxicidad". Y por encima de todo y más importante, tal y como lleva años alertando la Plataforma Sí a la Tierra Viva, el estudio señala que "las investigaciones epidemiológicas de los residentes que viven en zonas mineras han demostrado que la exposición prolongada a las tierras raras puede causar enfermedades neurológicas como deficiencias motoras y sensoriales, neurodegeneración o neurosis" y "los estudios de observación en poblaciones especiales como niños y mujeres embarazadas en áreas mineras han demostrado que las tierras raras pueden provocar una reducción de la inteligencia y la capacidad motora en los niños, dado que pueden depositarse en el cerebro fetal y pueden afectar al desarrollo del tubo neural. Estos estudios han demostrado que las tierras raras pueden depositarse en el cerebro, perjudicar el desarrollo del sistema nervioso central e incluso atravesar la barrera placentaria para generar paso o herencia transgeneracional".

A mayores y a nivel cardiovascular "los estudios han demostrado que la exposición prolongada a tierras raras puede causar leucopenia [cifra anormalmente baja de leucocitos en sangre] e incluso provocar linfoma y leucemia. Además "los resultados de un estudio transversal mostraron que los niños y adolescentes de las zonas mineras tenían niveles sanguíneos más bajos de oligoelementos y hemoglobina, lo que resultaba en una mayor probabilidad de anemia", unos resultados que indican que las tierras raras "pueden depositarse en la sangre y afectar la calidad y clasificación de sus células, causando daños a la salud humana".

En el sistema reproductivo, por su parte, "los estudios han demostrado que los efectos de las tierras raras en la reproducción masculina incluyen alternación de la espermatogénesis, reducción de la calidad del esperma y daño del tejido testicular" y que, "de manera similar el aumento de los niveles de tierras raras en el suero de las mujeres puede afectar negativamente el resultado e la fertilización in vitro-transferencia de embriones y aumentar el riesgo de aborto espontáneo".

Finalmente, los expertos confirman que, por otro lado, la toxicidad potencial de las tierras raras para el cuerpo humano involucra otros sistemas, pues "después de una exposición prolongada a las tierras raras se puede detectar su deposición en el tejido óseo, lo que reduce su densidad e interfiere en su metabolismo, lo que provoca osteoporosis y lesiones óseas y articulares". Además indican que "también se detectaron grandes depósitos de tierras raras en pacientes con lesiones hepáticas en zona minera" y existe una relación directa entre los niveles séricos de tierras raras y el riesgo de cáncer oral lo que indica que la exposición a las tierras raras "puede provocar lesiones gastrointestinales", aparte de otros efectos indeseados como daños al sistema urinario o causar disfunción tiroidea y cambios hormonales lo que, a su vez, puede provocar el colapso generalizado de varios órganos del cuerpo humano induciendo enfermedades multisistémicas a niveles respiratorio, nervioso, cardiovascular, reproductivo e inmunológico.

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