Por Fernando Bernardo
En Durres, Albania, se celebra el Campeonato de Europa por equipos. El día 6 de octubre es la penúltima ronda y los equipos líderes, los de Magnus Carlsen y Vishy Anand, se enfrentan entre ellos.
Al lado de Vishy, el maestro rumano Deac hace una jugada inicial sorprendente: 1a3. Su rival, el noruego Tari, sonríe con claridad. Horas después, derrotado y compungido, lamentará las sonrisas.
Muchos jugadores se levantan de sus sillas tras realizar la jugada y pasean por la sala de juego observando otras partidas. Es una forma de liberar la tensión. Destaca entre ellos el indio Nihal Sarin. Desde la lejanía comprueba de puntillas si su contrincante ha respondido, y vuelve de inmediato cuando ello ocurre. Ha sido 31b4. Parece una jugada inconsistente. Yo movería 31,,,Qg7. La hace Sarin! La respuesta es 32g3, y ahora Sarin, la mirada fija, toma el botellín de agua y bebe con lentitud la mitad de su contenido. Sabe que es el instante decisivo y, con decisión, avanza el peón para la ruptura: 32...f5!
Cerca de allí, Gelfand levanta la mirada del tablero y dice a su rival: draw? (tablas?). Donchenko asiente y juntos, y en buena armonía, se van a la sala de análisis. También es tablas la partida Sarana-Kadric, pero aquí el segundo muestra su pesar por haber desperdiciado la ventaja que llevaba.
En el lado femenino, el equipo favorito Monte-Carlo está decepcionando. Sara realiza la tranquila 24h3. Anna Muzychuk también tiene una posición de igualdad, pero su hermana Mariya, sentada sobre su pie izquierdo, no encuentra la jugada correcta y perderá la partida. No lejos, Nataliya Buksa piensa mientras oculta sus ojos tras las manos de dedos anillados y uñas rosas, a juego con su vestido, y otro tanto hace Machteld Van Foreest, de quien recuerdo su mirada hacia el rival, infantil y descarada, en el Open de Wijk aan Zee 2019.
De vuelta al juego de Deac, éste acaba de realizar 29Nxd5, se pone en pie y en la distancia, sin perder la visión del tablero, asiente con la cabeza. Se entiende el significado: la partida está ganada.
Maksimovic y Sarin acaban su partida. Firman las planillas, recogen las copias amarillas, recolocan las piezas sobre el tablero y se van. El árbitro griego felicita a Nihal Sarin, quien en su seriedad, difícilmente se adivinaría a un vencedor.
Es hora de acercarse a la playa a ver la puesta de sol. Y esta madrugada habré de observar y fotografiar el cielo estrellado, con Júpiter, Tauro, Géminis y la Luna, sobre la espectacular constelación de Orion.
Mañana se sucederán escenas similares. El legendario Vishy Anand se sentará frente al tablero y, durante 10 segundos, reordenará las piezas de su jardín. Comenzará por los cántaros de las esquinas y finalizará con las flores al borde del camino. Ese día, u otro futuro, volverá a producir una obra de arte.


