Olimpiada de Ajedrez en Budapest

El triunfo final fue para India

En este mes de setiembre se ha celebrado en la capital de Hungría, Budapest, la 45ª Olimpiada de Ajedrez.

Durante 12 días la gran sala del Centro de Conferencias BOK se ha convertido en un pequeño mundo. Cerca de 200 paises han compartido vida en torno a un tablero de juego. En cada jornada, ocasionales cruces de miradas, conversaciones sin palabras, alternancia de movimientos, saludos al inicio y al final de la partida. 

En un mundo convulso, ha triunfado el deporte y la amistad sobre la división y el antagonismo. Durante 12 días se han olvidado las escalas de riqueza, extensión, cultura y religiones. Se trataba sólo de competir en paz. Y, en general, cuanto menor era un país, mayor era su interés en señalar su identidad y su tradición. Las diferentes rondas unían paises de dos extremos del mundo: Nueva Zelanda frente a Kenya, Bután contra Aruba, Tailandia y Eswatini... Y un pais feliz como las islas Vanuatu, lucía su colorido.

La novedad y la alegría del 1er día ha dado paso al final a la nostalgia y la felicidad del trabajo realizado y de los lazos establecidos. Ciertamente, una Olimpiada de ajedrez nunca se olvida.

Los equipos españoles tuvieron una buena actuación. Décimos, como en otras ocasiones, los hombres, y una extraordinaria cuarta posición para las mujeres, la mejor nunca alcanzada.

El triunfo final fue para India en ambas categorías. Brillaron Gukesh, Erigaisi y Divya. No ha sido ninguna sorpresa. La herencia de Vishy Anand ha dado su fruto y esto le sitúa entre los 3 jugadores más importantes de los últimos 40 años: el enlace entre Garry Kasparov y Magnus Carlsen.

Con la luna situada entre las torres del Parlamento, Budapest queda en el recuerdo. La Olimpiada de Uzbekistán del año 2026 está a la espera y volverá a celebrarse la fiesta de ajedrez más hermosa y vibrante del mundo.

Fernando Bernardo