Los españoles cuyo poder adquisitivo no mejora pueden conseguir liquidez de esta manera

Según ha publicado Abigail Orús (Statista), la renta media de los españoles ha mejorado: en sólo un año, ha subido algo más de 700 euros. A pesar de esta cifra tan elevada —la más alta de la última década—, los ciudadanos españoles sienten que su poder adquisitivo se ha estancado. Aunque, de 2023 a 2024, el número de empresas en nuestro país aumentó un 1,5 % (así lo indica el INE), llama la atención que una marca internacional tan conocida como Benetton haya decidido cerrar 400 establecimientos en diferentes puntos del mundo. España tampoco se libra: la firma italiana pretende bajar las persianas de 31 tiendas. Esto evidencia cómo el aumento de los precios ha perjudicado tanto a los empresarios como al resto de los ciudadanos, quienes encuentran la cesta de la compra mucho más cara.

 

Se trata, por tanto, de una situación transversal que afecta a sectores muy diversos. Por ejemplo: en el ámbito de la alimentación, cadenas como El Corte Inglés, Mercadona y Carrefour han entrado a formar parte del ranking de supermercados donde más se han encarecido los productos. Lo mismo sucede también con los vehículos a motor. Hace cuatro años, un modelo específico de coche Toyota costaba 4.000 euros menos que hoy. Viajar en vacaciones también sale más caro: el Instituto Nacional de Estadística ya señalaba el año pasado que los vuelos han subido casi un 12 %, que los paquetes turísticos han aumentado un 9,9 % y que los hoteles cuestan prácticamente un 5 % más.

 

Si hablamos de la evolución del precio por metro cuadrado en España, la situación no varía. Idealista apunta que, desde noviembre de 2016, el coste no ha hecho más que subir: de 1.501 euros hemos pasado a 2.391 euros; algo que, sin lugar a dudas, impacta en el alquiler. Para hacer frente a este coste de vida tan alto, muchos españoles optan por solicitar un crédito rápido con el que conseguir, en un momento y de manera online, entre 500 y 6.000 euros. Estos importes se pueden devolver en cuotas de hasta 48 meses. De este modo, el solicitante obtendría el dinero que necesita (y no tiene) para cubrir ciertos gastos sin tener que retornar enseguida la cantidad requerida.

 

Dada la importancia de este tipo de soluciones financieras en un contexto económico como el actual, a continuación, explicamos más detalladamente en qué consisten estas opciones de financiación y cómo favorecen al bolsillo de los españoles.

  

Créditos vs. préstamos, ¿dos caras de la misma moneda?

Tanto los particulares como las empresas pueden solicitar créditos y préstamos. La principal diferencia entre ambos está en el uso que el ciudadano puede hacer del dinero solicitado.En el caso del crédito, se establece un importe máximo que no hace falta invertir por completo. Una persona puede pedir un crédito de 1.000 euros, pensando en comprarse un ordenador por este valor, y no devolver toda la cuantía si ha encontrado dicho equipo a un precio más bajo. Al ser un crédito (y no un préstamo), como de todo el importe habría gastado sólo una parte (por ejemplo: 750 euros), únicamente tendría que devolverle a la entidad financiera la cuantía utilizada del crédito total.En el préstamo, el importe a devolver sí ha de coincidir exactamente con la cantidad que la entidad financiera ha proporcionado desde un principio. Siguiendo con el ejemplo anterior, si la persona ha solicitado un préstamo de 1.000 euros, aunque gaste una cantidad inferior, tendrá que devolver los 1.000 euros íntegros. Por este motivo, según la finalidad con la que vaya a utilizar el dinero, el ciudadano español deberá elegir entre un crédito o un préstamo.

Los créditos son más flexibles que los préstamos

Aunque sus intereses son habitualmente más altos, los créditos son más flexibles que los préstamos. Además, se pueden renovar sin la necesidad de pedir un nuevo crédito. Esto último no es posible con los préstamos: una vez se han devuelto todas las cuotas acordadas, el préstamo se cierra; para pedir más dinero, habría que solicitar un préstamo distinto. 

Básicamente, el ciudadano español del siglo XXI puede: pagar al contado, pagar un préstamo a plazos o pedir un crédito. Los préstamos y los créditos online permiten tener liquidez, es decir, capacidad económica suficiente para costear productos y/o servicios sin tener que acudir presencialmente al banco.

 

1. El pago al contado implica pagar la compra en el momento, sin financiarla a plazos. Esta opción elimina el riesgo de contraer deudas, pero tiene el inconveniente de suponer un desembolso económico inmediato. Por eso, actualmente, los importes que se pagan al contado son más bien bajos (las pequeñas compras del día a día).

2. Los préstamos se utilizan cuando se conoce el importe exacto que se necesita. Comprar un coche, reformar la casa, pagar un máster o financiar un tratamiento dental son casos reales en los que pedir un préstamo es frecuente.

3. El crédito suele estar vinculado a las tarjetas de crédito. A diferencia del préstamo, en el que la cantidad estipulada es fija y distinta para cada préstamo, la tarjeta de crédito permite a su propietario hacer uso del dinero que el banco o la entidad financiera le asigna (por ejemplo) cada mes. El ciudadano español puede gastar todo ese importe o una parte, paulatinamente y en función de sus necesidades.

¿Es posible ampliar la línea de crédito?

Normalmente, quienes tienen tarjeta de crédito pueden ampliar la línea de crédito y contar así con más dinero para gastar cada mes. Como hemos comentado anteriormente, no hace falta agotar todo el importe (ni siquiera una parte considerable del mismo). Para quienes, en cambio, no utilizan tarjetas de crédito, están los créditos online con comisión de apertura del 0 %.Con los créditos, la devolución del importe es proporcional al dinero que se ha gastado; algo que también sucede con los intereses: estos se aplican sólo sobre la cuantía que se ha gastado. En los préstamos, en cambio, los intereses se aplican sobre el monto total.Cuando no se tiene una idea clara de la cantidad de dinero que implica financiar la compra de cierto producto, conviene pedir antes un crédito que solicitar un préstamo.

Antes de pedir un crédito, hay que fijarse en el TIN y en la TAE

La TAE es la Tasa Anual Equivalente. Como el TIN está incluido en ella, nos centraremos en explicar brevemente en qué consiste el Tipo de Interés Nominal.El TIN es la cantidad de intereses que se aplicarán al crédito solicitado. En todo crédito, y en los préstamos también, el importe final a devolver sobrepasa la cantidad prestada. Por ejemplo: pedir 500 euros de crédito para costear dos nuevos pares de gafas graduadas, en verdad, le cuesta al ciudadano 556,94 euros (si lo devuelve en 12 meses, siendo el TIN del 21,79 % y el TAE del 24,10 %). Como vemos, en este caso, la diferencia entre el dinero prestado y el que se devuelve no es grande. Además, el crédito proporciona la importante ventaja de no tener que pagar los 500 euros instantáneamente. Al contrario, las gafas saldrían por 46,85 euros al mes, lo que hace que este gasto sea mucho más fácil de cubrir.