El baloncesto manchego tiene más vida de la que parece: así crece la base en la provincia de Ciudad Real
Cuando alguien piensa en deporte y provincia de Ciudad Real, lo primero que le viene a la cabeza es el fútbol. Quizá el balonmano, que arrastra la inercia gloriosa de aquella época en la que el BM Ciudad Real ganaba Champions como si fuese algo normal. Pero hay un deporte que lleva años creciendo sin hacer ruido, llenando pabellones un sábado por la mañana con críos de seis años y manteniendo vivo el tejido social de municipios donde las opciones de ocio deportivo no sobran. Ese deporte es el baloncesto.
Y no hablo de la ACB ni de la Liga Endesa. Hablo de lo que pasa aquí, a pie de cancha, en los pabellones municipales de Puertollano, Daimiel, Tomelloso, Valdepeñas o Ciudad Real capital. De entrenadores que cobran poco o nada, de padres que montan viajes en coche para llevar a sus hijos a jugar a Albacete un domingo a las nueve de la mañana, y de clubes que sobreviven a base de rifas, sponsors locales y una cabezonería que ya quisieran para sí muchos proyectos con más presupuesto.
Puertollano: el ejemplo más cercano de que la base funciona
Si hay un sitio en la provincia donde el baloncesto base está viviendo un momento dulce, ese es Puertollano. La presentación de la Escuela Deportiva Municipal BKP Academy en marzo de 2026 dejó una imagen que dice más que cualquier estadística: cerca de 200 jugadores y jugadoras de todas las categorías desfilando por el Pabellón Luis Casimiro, desde los benjamines de seis años hasta los equipos junior y senior.
Detrás de esos 200 chavales hay años de trabajo del Basket Puertollano, un club que ha sabido crecer sin perder la esencia. El Campus Basket Puertollano, que en su octava edición ya superó los 120 inscritos, se ha convertido en una cita fija del verano en la ciudad. Y no es un campamento cualquiera: dos semanas de entrenamiento intensivo en el Luis Casimiro, con actividades complementarias en la piscina y excursiones. Para muchas familias puertollaneras, es una forma de conciliación que además engancha a los más pequeños al deporte.
Pero la BKP Academy no es el único proyecto baloncestístico de la ciudad. Los Salesianos Puertollano, un club que nació en 2001, mantienen una sección de baloncesto activa dentro de una oferta multideportiva que incluye balonmano, voleibol, atletismo y fútbol sala. Y luego está DxT Base, una entidad que funciona como escuela deportiva integral y que tiene el baloncesto como una de sus disciplinas principales.
Tres estructuras distintas trabajando el baloncesto base en una ciudad de 47.000 habitantes. Eso no es casualidad. Es masa crítica.
El BSR AMIAB Puertollano: la historia que más orgullo debería darnos
Y luego está lo del BSR AMIAB Puertollano, que merece un apartado propio porque lo que hace este club con los recursos que tiene roza lo épico. El equipo de baloncesto en silla de ruedas de Puertollano compite en la máxima categoría del BSR español, la División de Honor, y ha pasado la última temporada peleando por estar en la Superliga. Diez partidos ganados de once disputados. Desde una ciudad minera de La Mancha.
Lo que hace especial al BSR AMIAB no es solo el rendimiento deportivo. Es el proyecto social que hay detrás. El club lleva más de 20 años reivindicando que la inclusión real pasa por garantizar la participación plena de las personas con discapacidad en el deporte. Y lo hace con una plantilla que no puede permitirse traer jugadores de fuera, con un presupuesto que no aguanta comparación con los clubes de Madrid, Barcelona o Vitoria, y con una afición que llena el Santiago Cañizares cada partido de casa.
Reyes Romero, presidente de la entidad, lleva tiempo intentando crear una escuela de baloncesto adaptado en Puertollano. El primer intento se lo llevó por delante la pandemia. Ahora van a por el segundo, conscientes de que sin cantera el proyecto tiene fecha de caducidad. No piden nada extraordinario: piden que las instituciones locales apuesten por el deporte adaptado como ya hacen en Vitoria o Bilbao, donde fundaciones y administraciones trabajan codo con codo para que los niños con discapacidad tengan las mismas oportunidades deportivas que el resto.
Más allá de Puertollano: el mapa del baloncesto en la provincia
Puertollano es el caso que nos queda más cerca, pero no es el único. La provincia de Ciudad Real tiene un ecosistema baloncestístico más amplio de lo que muchos creen. Vamos a repasarlo.
CB Daimiel: el referente provincial en competición federada
El CB Daimiel es, a día de hoy, el equipo de la provincia que compite en la categoría más alta. En la temporada 2025/26 milita en la Tercera FEB (antigua Liga EBA), que es el cuarto nivel del sistema de ligas del baloncesto español. Puede parecer modesto si lo miras desde la óptica de la ACB, pero que un club de Daimiel, un pueblo de 18.000 habitantes, mantenga un equipo en una liga nacional es un mérito que conviene no perder de vista.
Basket Cervantes Ciudad Real
En la capital, el Basket Cervantes es el club que más tradición acumula en baloncesto base. Gestiona la Escuela Deportiva Municipal de baloncesto del Ayuntamiento de Ciudad Real y trabaja con categorías desde prebenjamín hasta senior. También tiene presencia en la Primera Nacional Masculina de Castilla-La Mancha, lo que le permite ofrecer a los jóvenes formados en la cantera un recorrido deportivo sin salir de la ciudad.
Club Baloncesto Ciudad Real
El CB Ciudad Real completa la oferta en la capital con un enfoque muy centrado en la formación. Es un club con menos repercusión mediática que el Cervantes pero que cumple una función esencial: ampliar las plazas disponibles para que los niños y niñas de la ciudad puedan jugar al baloncesto sin listas de espera eternas.
La Liga Globalcaja Diputación: el pegamento comarcal
Y hay un campeonato que funciona como columna vertebral del deporte base en toda la provincia: la Liga Globalcaja Diputación. Esta competición, promovida por la Diputación Provincial y patrocinada por Globalcaja, reúne a los equipos más jóvenes de la región en tres disciplinas: fútbol 8, balonmano y baloncesto.
Lo bonito de esta liga es que convierte cada jornada en un acontecimiento social. Familias de pueblos distintos se encuentran en el pabellón, los críos compiten entre localidades que a veces ni se conocían y, de paso, el tejido social de las comarcas se refuerza. No es solo deporte: es convivencia con zapatillas de baloncesto.
Radiografía del baloncesto en la provincia de Ciudad Real
|
Club / Entidad |
Localidad |
Categoría máxima |
Jugadores base (aprox.) |
|
Basket Puertollano (BKP Academy) |
Puertollano |
2ª Autonómica |
~200 |
|
CB Daimiel |
Daimiel |
Tercera FEB |
~80 |
|
Basket Cervantes |
Ciudad Real |
1ª Nacional CLM |
~150 |
|
CB Ciudad Real |
Ciudad Real |
Autonómica |
~60 |
|
Salesianos Puertollano |
Puertollano |
Escuela deportiva |
~40 |
|
BSR AMIAB Puertollano |
Puertollano |
División de Honor BSR |
En desarrollo* |
Fuente: elaboración propia con datos de la Federación de Baloncesto de CLM, clubes y patronatos municipales (temp. 2025/26). *El BSR AMIAB trabaja en la creación de una escuela de cantera.
El problema de siempre: dinero, desplazamientos y visibilidad
Sería irresponsable pintar un cuadro solo de luces. Los clubes de baloncesto de la provincia de Ciudad Real enfrentan problemas estructurales que condicionan su capacidad de crecimiento. Y son problemas que se repiten pueblo a pueblo.
El primero es el económico. Los presupuestos de los clubes de base en La Mancha son ridículos si se comparan con los de comunidades como Madrid, País Vasco o Cataluña. La mayoría funcionan con cuotas de los propios jugadores, algún patrocinador local (una ferretería, un taller, una gestoría) y subvenciones municipales que llegan tarde y no cubren ni la mitad de los gastos de arbitraje y desplazamientos.
Los desplazamientos son otro lastre. Castilla-La Mancha es una comunidad enorme en extensión y dispersa en población. Un equipo juvenil de Puertollano que juegue la liga autonómica puede tener que ir a Guadalajara, Toledo o Albacete un fin de semana sí y otro también. Eso supone gasolina, madrugones y padres que funcionan como chóferes no remunerados. Cuando el chaval tiene quince años y los padres se cansan de hacer 300 kilómetros cada domingo, el abandono deportivo llega solo.
Y el tercero, quizá el más frustrante, es la visibilidad. El baloncesto base de Ciudad Real apenas aparece en los medios. Un gol en Tercera RFEF tiene más cobertura que una temporada entera de un equipo juvenil de baloncesto que queda campeón regional. No es culpa de nadie en concreto, es un problema de inercia mediática que perjudica a los deportes minoritarios.
El seguimiento digital: un aliado que los clubes aún no explotan del todo
Una de las vías que más potencial tiene para dar visibilidad al baloncesto manchego es la digital. Y no hablo solo de redes sociales, que también. Hablo de algo más amplio: la presencia del baloncesto como deporte en el ecosistema de contenido online.
En los últimos años han aparecido portales especializados que cubren el baloncesto desde múltiples ángulos: estadísticas, análisis táctico, seguimiento de competiciones y también pronósticos. Para el aficionado que quiere ir más allá de ver el marcador final, existen recursos como https://betmonka.com/es/baloncesto/, un portal en español que ofrece guías, comparativas y herramientas centradas en el baloncesto como deporte. Es el tipo de contenido que hace unos años no existía en castellano y que hoy permite al seguidor del basket mantenerse informado y conectado con su deporte más allá de lo que pase en su liga local.
A preguntas de este medio, Mauro Mencía, la cabeza visible de Betmonka, confirma el compromiso del sitio web con ofrecer información relevante para el apostador interesado en apostar a baloncesto, pero también para el usuario que quiere simplemente un mayor conocimiento acerca de lo que el baloncesto puede ofrecerle como mero espectador.
Los clubes de la provincia podrían aprender algo de esa lógica digital. Publicar resultados con regularidad, mantener redes sociales activas, colgar vídeos de los partidos de cantera: todo eso construye comunidad. El Basket Puertollano ya lo hace con su Instagram, donde cuelga crónicas de cada jornada. Es un buen ejemplo. Pero queda mucho margen para que otros clubes se sumen.
¿Qué hace falta para que el baloncesto manchego dé el salto?
No existe una fórmula mágica, pero sí hay tres palancas que podrían mover las cosas.
Mayor implicación institucional
La Diputación de Ciudad Real y los ayuntamientos de la provincia hacen cosas, nadie lo niega. Las Escuelas Deportivas Municipales, los campus de verano, la Liga Globalcaja: todo suma. Pero el apoyo podría ser más ambicioso. Programas específicos de tecnificación de baloncesto, becas para desplazamientos, convenios con federaciones para que los árbitros no cuesten un ojo de la cara a clubes que facturan menos que un bar de barrio.
Una estructura comarcal más sólida
Lo ideal sería que los clubes de la provincia no funcionasen como islas. Una coordinación comarcal que permita compartir recursos, organizar torneos conjuntos y crear una identidad de baloncesto manchego facilitaría las cosas. Algo parecido a lo que hace la Liga Globalcaja Diputación, pero con más continuidad y más categorías.
Contar la historia
Y luego está el relato. El baloncesto de Ciudad Real necesita que alguien cuente su historia. Que los medios locales dediquen espacio a lo que pasa en los pabellones cada fin de semana. Que los padres de los niños que juegan compartan los logros de sus hijos en redes. Que el Ayuntamiento de Puertollano presuma de que tiene 200 chavales jugando al basket igual que presume de sus fiestas o de su patrimonio industrial. La visibilidad no cae del cielo. Se construye.
Una cantera que merece más ruido
El baloncesto en la provincia de Ciudad Real no va a competir mañana con Baskonia ni con el Real Madrid. Ni falta que hace. Lo que tiene es algo igual de valioso: una base sólida de niños y niñas que están creciendo con el deporte, entrenadores vocacionales que dedican sus tardes a enseñar fundamentos en lugar de quedarse en el sofá, y un club de baloncesto en silla de ruedas que planta cara a equipos con diez veces su presupuesto.
El Pabellón Luis Casimiro de Puertollano, el polideportivo de Daimiel, las pistas del Cervantes en Ciudad Real: esos son los escenarios donde se cuece el futuro del basket manchego. Sin focos, sin retransmisiones, sin contratos millonarios. Con la única motivación de pasarlo bien jugando y de que el pueblo o la ciudad tengan equipo.
Si algo demuestra el baloncesto base de esta provincia es que no hacen falta grandes recursos para hacer grandes cosas. Hacen falta personas que crean en lo que hacen. Y de esas, por suerte, aquí sobran.