El 55% de los españoles ve España fracturada
En España, más mitad de la población, exactamente un 55% de ella, cree firmemente que el país va a la deriva en todos los aspectos. Con esta opinión, no es de extrañar que cada vez se busquen más soluciones rápidas para problemas que requieren una actuación inmediata. De ahí el auge del préstamo directo online.
Las causas que llevan a recurrir a este tipo de financiaciones son necesidades económicas puntuales, la incertidumbre sobre lo que está por venir o los gastos inesperados. Todo esto, sazonado con un malestar político cada vez más acusado por el escándalo.
La necesidad de liquidez inmediata afecta a muchos de los hogares y es un claro reflejo del clima social y emocional del país. Por lo menos así lo manifiesta el informe Populismo publicado por Ipsos. En él se deja claro que el 57% de los ciudadanos españoles piensa que España está en decadencia y el 55% opina que está rota.
Estos porcentajes ayudan a entender un poco más ese contexto en el que las decisiones rápidas, incluso las financieras, se vuelven una respuesta habitual frente a un entorno percibido como incierto. Los ciudadanos necesitan soluciones y no pueden esperar a que el país mejore por sí solo.
Desconfianza en las gobernantes
El informe profundiza de manera concluyente en la desconfianza a los gobernantes económicos y políticos. De hecho, el 72% de los españoles opina que los líderes no se preocupan por las personas mientras que el 74% los ve como una casta llena de privilegios y totalmente desconectada de la realidad.
Con este marco, el populismo empieza a ganar posiciones, pero de manera distinta en cada uno de los sectores, claro indicio de la politización. Los votantes de VOX, por ejemplo, manifiestan más pesimismo que los demás y son un 84% quienes detectan fisuras en el país. Por su parte, solo el 37% de los votantes del PSOE opina lo mismo
Populismo y contradicción
El auge del populismo no sigue siempre el mismo patrón. Por un lado, hay un deseo patente para que los líderes fuertes rompan con el sistema, pero a su vez se necesita más consulta ciudadana mediante referéndums. Esto une democracia y autoridad en una sociedad escindida que no quiere renunciar a sus libertades.
También se han detectado considerables contradicciones económicas, según indica Ipsos. Mientras una mayoría se niega a pagar más impuestos, también quiere que el Gobierno aumente el gasto público en áreas clave como la sanidad, la educación o la seguridad.
Esta tensión entre querer más sin pagar más se convierte en una fuente constante de frustración, sobre todo cuando la economía personal no mejora y muchas personas tienen que recurrir a soluciones rápidas como un préstamo inmediato para cubrir necesidades básicas.
España, inclusiva y tolerante
El discurso de la inmigración en Europa avanza posiciones mientras que en España el perfil es diferente. La idea de identidad en este país es más abierta y hay valores que están por encima de los criterios religiosos o éticos (respeto, igualdad, idioma, mérito personal, entre otros).
De hecho, solo un tercio de los ciudadanos cree que el país sería más fuerte si se detuviese la inmigración. Esto indica que el país conserva todavía los anticuerpos democráticos necesarios para alejarse del populismo que ha hecho mella en otros países como Hungría. Los españoles son más tolerantes y cívicos pese a toda la desesperanza.
Entre el desencanto y las soluciones
El país está tocado, pero no hundido. Aunque reina el malestar, la desconfianza y la sensación de ir a la deriva, las actitudes abiertas están ahí rechazando los extremismos. España no está vacunada conta el populismo, pero tampoco se rinde ante él. El debate está ahora en cómo afrontar las contradicciones para construir un futuro más estable.