A Victoria Vera, una de nuestras artistas más queridas, hermosas e incombustibles, la pandemia le pilló en su hábitat natural, subida a un escenario. La actriz se encontraba de gira con su obra, cuando el Gobierno decretó el estado de alarma, el 14 de marzo.
Desde hace dos meses Victoria se confinó, como todos los españoles, en su casa de Madrid, sobrellevando esta situación con la misma frustración que todos, pero sin perder el optimismo y la fuerza vital que la caracterizan. "Soy una mujer que viví la transición, siendo muy joven y tengo un carácter tenaz, pero claro, lo estoy pasando mal como todo el mundo", expresa en en una breve conversación telefónica, ya que estos días prefiere mantenerse alejada de los medios.
En la era del culto a la celebridad, con la maquinaria del entretenimiento global generando nuevos y jovencísimos rostros aspirantes a entrar en el olimpo de la fama a cada segundo y los medios de comunicación abusando hasta la extenuación de expresiones como “mito”, “diva” o “sex symbol” es muy difícil seguir creyendo que realmente existan personas capaces de estar a la altura de esos calificativos. Hay sin embargo una mujer que está en ese Olimpo y se llama Victoria Vera una actriz de renombrado prestigio nacional y más internacional que comenzó en los tiempos de la Transición española y sigue manteniendo incombustible su belleza, su talento y especialmente su humanidad.