Solo uno de cada tres países está listo para recibir a los niños de forma segura en las escuelas de África Occidental y Central

UNICEF ha pedido a los ministerios de Educación y Finanzas que den prioridad a la educación en sus planes de recuperación de la COVID-19 para reducir el impacto negativo de la crisis en los niños y en las economías nacionales.

Los nuevos datos de UNICEF sobre progreso y perspectivas para la reapertura de escuelas en África Occidental y Central muestran que, seis meses después del inicio de la pandemia que obligó a todos los países de la región a cerrar sus escuelas como parte de las medidas de confinamiento aplicadas por los gobiernos, solo siete de los 24 países que la conforman (Benín, Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial y Sierra Leona) han podido preparar y reabrir sus escuelas para recibir a los alumnos del nuevo curso académico 2020-2021.

UNICEF insta a los 17 países restantes a incrementar sus esfuerzos para que las escuelas estén físicamente preparadas para una reapertura segura, con suministro de agua incluido, así como saneamiento e higiene (WASH), haciendo uso de los espacios físicos disponibles para un entorno de aprendizaje más seguro y utilizando enfoques flexibles de aprendizaje combinado.

“La COVID-19 ha interrumpido la educación de millones de niños en África Occidental y Central, una región que ya afrontaba muchos desafíos para brindar una educación de calidad a los niños, incluso en contextos humanitarios", ha explicado Marie-Pierre Poirier, directora regional de UNICEF para África Central y Occidental . “No tenemos tiempo que perder. Cada día que pasa, millones de niños y jóvenes que no pueden acceder de forma segura a oportunidades de aprendizaje están viendo cómo su derecho a la educación no se cumple y se está poniendo en riesgo su futuro”.

Ya antes de la pandemia, el acceso de los niños a oportunidades educativas en África Occidental y Central era desigual, con alrededor de 41 millones de niños y adolescentes sin escolarizar (un tercio del total de los niños sin escolarizar del mundo). Es fundamental que todos los gobiernos garanticen que todos los niños, especialmente los más excluidos y marginados, también las niñas y los niños con discapacidad, regresen a la escuela de manera segura. También es esencial que los países reconstruyan mejor y lleguen a los niños que se quedaron atrás antes de la pandemia para incluirlos en las oportunidades de aprendizaje.

Es necesario abrir las puertas de las escuelas a los niños y adolescentes que no están asistiendo proporcionándoles vías alternativas de aprendizaje intensivo para romper el muro de las desigualdades en la educación y en las economías africanas. Mantener el equilibrio entre el aprendizaje digital y el aprendizaje en la escuela proporcionará la flexibilidad y seguridad que los niños necesitan durante este período de transición. Por eso es esencial que los gobiernos, más que nunca, garanticen especialmente los recursos que los maestros (incluidos aquellos que son voluntarios) necesitan para que los niños sigan aprendiendo mientras se encuentran a salvo.

En África Central y Occidental, los niños van a la escuela en algunos de los contextos más difíciles del mundo. En medio de la COVID-19, cuando el lavado de manos con jabón es una de las medidas más eficaces contra la pandemia, más de la mitad de todos los niños del mundo que carecen de instalaciones para el lavado de manos en las escuelas son de África Subsahariana. En Guinea Bissau, solo el 12% de las escuelas tienen acceso a lavado de manos básico con agua y jabón; en Níger constituyen el 15%, en Senegal el 22% y en Burkina Faso el 25%. Además, en toda la región las clases a menudo están masificadas y hay una carencia de profesores formados para apoyar el aprendizaje de los niños.

A pesar de los esfuerzos realizados en la mayoría de países de la región para reabrir parcialmente sus escuelas a finales del año académico y permitir así a los estudiantes completar sus exámenes finales, millones de niños no pudieron volver físicamente a la escuela.

Mientras las escuelas estaban cerradas, varios países desarrollaron mecanismos para estudiar a distancia, como a través de la radio, televisión, internet y material impreso. Sin embargo, esto no llegó a todos los niños. Al menos el 48% de los escolares de la región no pudo acceder a educación a distancia durante el cierre de escuelas. Esto ha agrandado las desigualdades en el acceso a oportunidades de aprendizaje. En África Occidental y Central hay varios países inmersos en conflictos, violencia y otras emergencias. En diciembre de 2019, las escuelas de 2,1 millones de niños estaban cerradas o no operativas debido a la inseguridad. Esto muestra la necesidad de que los gobiernos refuercen las vías alternativas para conseguir una educación de calidad que garantice que todos los niños continúan con su aprendizaje.

El cierre de escuelas tiene consecuencias negativas en el aprendizaje de los niños y en su bienestar. Las niñas de las comunidades más marginadas son las que pagan el precio más alto. La experiencia demuestra –ya con ejemplos del brote de ébola de 2014 en Sierra Leona que cuanto más tiempo estén los niños fuera de la escuela, más posibilidades tienen de abandonarla por completo.

Cuando los niños no van a la escuela, se enfrentan a un mayor riesgo de ser reclutados por grupos armados, de ser víctimas de matrimonio infantil, de embarazos adolescentes o de sufrir otras formas de explotación y abuso. Desde el comienzo de la pandemia, la violencia ha ido en aumento. Según una reciente encuesta realizada en Burkina Faso, el 32% de los niños en regiones afectadas por conflictos percibieron un incremento de la violencia doméstica contra niños y niñas como resultado de estar confinados en casa.

UNICEF ha estado trabajando con las autoridades educativas y con las comunidades para apoyar la reapertura de escuelas mediante la provisión de herramientas y formación para los profesores, la mejora de acceso a agua, higiene y saneamiento en los centros educativos, el desarrollo de planes de recuperación para que los alumnos se pongan al día y la promoción de innovaciones en salud escolar, aprendizaje digital y competencias básicas, en alianza con el Banco Mundial, UNESCO, el PMA, la OMS y el sector privado.

UNICEF celebra los primeros pasos dados hasta ahora hacia la reapertura de escuelas, y hace un llamamiento a los gobiernos para:

- Proteger la financiación de la educación y combatir las crisis de igualdad y aprendizaje mediante el aumento, o al menos el mantenimiento, de los presupuestos nacionales de educación.

- Impulsar planes de vuelta al colegio que prioricen entornos seguros e inclusivos en las aulas que lleguen a aquellos niños que no estaban escolarizados antes de la pandemia, a las niñas que podrían encontrar barreras de género que las obligaran a abandonar la escuela y a los niños que viven en áreas remotas y en hogares de ingresos bajos.

- Mejorar el acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene en las escuelas y en las comunidades, que son claves para proteger la salud en el contexto de la COVID-19.

- Desarrollar alianzas estratégicas bilaterales y multilaterales con organizaciones, proveedores de servicios y entidades relevantes del sector privado, para priorizar el uso de las tecnologías en la educación, disminuir la brecha digital y dotar a los niños de conocimientos básicos en entornos de educación ágiles y resilientes.

- Utilizar un enfoque integrado y multisectorial para la reapertura de escuelas que incluya la mejora de los registros de nacimientos, de la nutrición, calidad del agua, saneamiento e higiene y la protección frente a la violencia como elementos cruciales para que los niños obtengan una educación de calidad.

“Ahora más que nunca, los gobiernos deben reafirmar su compromiso con la financiación educativa y garantizar los recursos necesarios para construir sistemas educativos inclusivos y resilientes. Todos los niños y adolescentes en edad escolar de África Central y Occidental, incluyendo los que son más vulnerables y se encuentran sin escolarizar, deben tener asegurado el acceso a la enseñanza en entornos seguros, saludables e inclusivos”, asegura Poirier. “Para mitigar los riesgos de la COVID-19, UNICEF está enfocando sus esfuerzos en apoyar a los gobiernos en su tarea de reapertura de los colegios y de mantener a los niños y a las comunidades a salvo, con medidas como distancia social en las aulas o rotación de estudiantes en ellas, incremento de los puntos de lavado de manos, incremento de controles sanitarios, optimización del uso de espacios exteriores para distintas actividades educativas o la aplicación de enfoques educativos mixtos”.

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