Huir, desaparecer, irse sin decir adiós, tomar las de Villadiego, darse el piro, andar sin volver la cabeza (como aconsejaron a la mujer de Lot), largarse con viento fresco, no desandar lo andado... Lo difícil es volver, regresar, emprender la vuelta.
La escritora Pepa Miranda en un “compendio de vivencias y temas” ha escrito un poemario de huida y retornos que se titula precisamente así: “Pasos de huida y vuelta” donde “la autora expresa sus emociones y pensamientos”.
Tras una etapa de publicaciones, con libros escritos o publicados desde 2014, además de los cuadernillos en homenaje al Centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, Pepa Miranda encara el futuro sin olvidar las necesarias huidas que el ser humano experimenta a su infancia, a sus espacios cotidianos, a la felicidad merecida o inmerecida, al afecto de los que nos dejaron, los paisajes que nos acogieron y, en un razonado balance de experiencias vuelve a su mundo, tal vez dolorido, ingrato e íntimo. El libro está ilustrado por la admirada pintora Carmen de la Lastra, como acompañando las escenas que permanecen en la memoria y que, huidas como las nubes del otoño, pugnan por regresar a nuestra ventana. Así lo expresa Miranda: “Imaginé el lugar donde estuvo tu risa./-Las viejas promesas dejan fantasmas/que deambulan. Siempre-/Soñé que volverías./Sentí que ya no estabas/por el vacío/de aromas./Reviví el ayer, cuando/todo era presencia./-Pensé en la ignorancia de incautas/presas al sentirse abatidas-/Vano, huero mi sueño./¡Qué tarde!/Volví después a estar contenta”. El anterior poema, titulado “Comparé”, es un claro ejemplo de esas intuiciones, de esas historias aparcadas en la mente, de algunas huidas al pretérito y de la conformidad, seguramente amarga, de regresar, de volver, al presente. Es la huida hacia lo intemporal, lo (casi) olvidado.
En Salamanca nació y estudió Pepa Miranda y se considera una apasionada lectora, profunda admiradora de la obra de Fray Luis de León, Jorge Manrique, Lope de Vega, Francisco de Quevedo, José de Espronceda, Gustavo Adolfo Bécquer, Miguel Hernández, Dámaso Alonso, Rabindranath Tagore. Estudió Filosofía y Letras, se especializó en Pedagogía Terapéutica y en Audición y Lenguaje y es instructora de Ocio y Tiempo Libre. Es a la poesía a la que ha dedicado parte de su vida, últimamente con ánimo de darla a la imprenta, como son los libros que ya cuenta en su haber.
En este la vida sale al encuentro de la autora y del lector, con ella caminamos a pasos largos hacia esa huida incierta, con la mirada puesta en el regreso, la vuelta, es decir donde está, donde continúa la existencia. En “Mundo inventado” dice: “Ante tu llamada imaginaria/me derrumbo./No es el cuerpo el que sucumbe;/no lo sé;/desconozco el secreto; ese estar/sin estar: el ser incierto./Ser o no ser, estar y no estar/al mismo tiempo./Me encuentro en lo virtual;/vivo en un mundo/sólo mío./Ese que me invento. Sobre tu cima inmedible”. Es el regreso, la poesía rociada de encuentro.